Agricultura familiar

práctica de carácter agrícola

La agricultura familiar es una práctica de carácter agrícola que se caracteriza en que la mano de obra es llevada a cabo por familias que buscan su propio autoabastecimiento. Esta labor es muy común en poblaciones rurales aisladas del mundo urbano, que requieren satisfacer sus necesidades alimentarias cada día o generar ingresos a través de la producción de alimentos que suelen ser orgánicos y libres de agentes químicos.

AntecedentesEditar

 
Aleksander Chayánov desarrollo la teoría de la "Unidad Económica Campesina", la cual adquirió importancia al momento de entender el concepto de agricultura familiar en el siglo XX.

La agricultura familiar como concepto comienza a formarse a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, a raíz de la imagen que se desprendía del campesinado de Europa, que llegó a ser reconocido como una clase social con características propias que los distinguían dentro de la sociedad de aquel entonces. A comienzos del siglo xx el economista ruso Aleksandr Chayánov comienza a desarrollar la teoría de la “Unidad Económica Campesina”, donde logra describir de manera certera las motivaciones campesinas y las características de estas prácticas agrícolas, destacando que la agricultura familiar “no es típicamente capitalista, en tanto no se pueden determinar objetivamente los costos de producción por ausencia de la categoría de salarios. De esta manera, el retorno que obtiene un campesino luego de finalizado el año económico no puede ser conceptualizado como formando parte de algo que los empresarios capitalistas llaman ganancia” (Chayánov 1925)[1]

A raíz de los trabajos de Chayánov la agricultura familiar fue edificándose socialmente como una práctica que a diferencia de la producción a grandes escalas encabezadas por empresas capitalistas, esta es principalmente de autoabastecimiento y abasto local o puede ser empleada como una fuente de ingresos para solventar necesidades básicas. Sin embargo con el desarrollo avasallador de la economía, la agricultura familiar ha cambiado muchas de sus directrices. Es así como en la actualidad podemos encontrar propietarios de tierras dedicadas a la producción que debido a la alta demanda de trabajo, estacional o permanente, se ven en la necesidad de contratar trabajadores que son remunerados debidamente por sus servicios. En el 2014 se estimaba que en América Latina la agricultura familiar incluía alrededor de 60 millones de personas, siendo así la principal fuente laboral de comunidades rurales.[2]

CaracterísticasEditar

La agricultura familiar se caracteriza por ser la principal fuente laboral de espacios rurales en miles de regiones a nivel mundial, especialmente en América Latina y el Caribe, contribuyendo así a erradicar el hambre en sectores vulnerables que no tienen acceso al mundo urbano.

Por otro lado, la agricultura familiar suele incluir, más que prácticas agrícolas, actividades múltiples conformando granjas mixtas. Muchas veces también se encuentra asociada a actividades forestales, pesqueras, pastoriles, y acuícolas, entre otras.[3]

Dentro de los aspectos sociales, la agricultura familiar suele valorarse positivamente, ya que se cree que el desarrollo de dichas prácticas fomenta un arraigo social y de inclusión en los trabajadores que realizan dichas labores, dado que sus trabajos pueden llegar a ser considerados parte importante en la economía del país.

Sin embargo el desarrollo de esta disciplina requiere adaptación de los campesinos a una serie de condiciones agroecológicas y territoriales que no siempre son óptimas, así como también precisan de un correcto entorno normativo y de acceso a los mercados, a la tierra, recursos naturales, tecnología, servicios de extensión, del acceso a la financiación, las condiciones demográficas, económicas y socioculturales, e inclusive de la disponibilidad de educación especializada,[4]​ para así instruir a los trabajadores agrícolas en el buen manejo de tierras destinadas a la producción y asegurar así la sustentabilidad y el uso correcto de los recursos naturales, adquiriendo siempre un enfoque que permita a los agricultores mantener la conservación de sus tierras, sin llegar a generar un impacto mayor en los suelos fértiles.

LimitacionesEditar

La agricultura familiar en Latinoamérica carece aún de políticas públicas estables que respalden la inclusión de trabajadores ligados a estas prácticas,[5]​ existiendo una serie de agricultores que no son apoyados ante desastres naturales como inundaciones, que terminan alterando generalmente las condiciones de los terrenos destinados a cultivos y perdiendo de esta manera su principal fuente de ingresos económicos.

Por otro lado, hay carencia de educación especializada en los pequeños agricultores, esto hace referencia a que muchos trabajadores desconocen el correcto manejo de sus tierras, dado que no han sido instruidos previamente con técnicas agrícolas que les permitan obtener mayor cantidad de productos y de mejor calidad, teniendo como consecuencia un elevado número de pérdidas en la producción después de una temporada.

Además existe dificultad en los agricultores para insertarse en el mercado,[6]​ dado que muchas veces se priorizan los productos importados desde el exterior. Al no existir una entidad reguladora que de preferencia a los productos nacionales, existen muchos agricultores que se ven en la necesidad de estancar sus producciones, dejando a trabajadores desempleados y a familias sin sustento económico.

En el Mercosur se diseñaron políticas públicas para fomentar la agricultura familiar en un marco de desarrollo rural sostenible, y el uso del sello de agricultura familiar permite promover su comercialización y el consumo responsable.[1] El Fondo de Agricultura Familiar del Mercosur financia programas y proyectos para estimular la agricultura familiar y permitir una amplia participación de los actores sociales en actividades relacionadas con el tema.

 
Logo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, entidad importante en el desarrollo de la agricultura familiar en el mundo.

Actualidad y Enfoques Hacia el FuturoEditar

En el año 2014 se declaró el Año Internacional de la Agricultura Familiar impulsado en la asamblea número 66 de las Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura,[7]​ con la finalidad de reconocer a la agricultura familiar como un camino correcto para disminuir la hambruna en comunidades rurales, enfatizar sobre la importancia en el buen manejo de los recursos naturales y la protección del medio ambiente, y además poder hacer un hincapié en que los productos extraídos mediante esta práctica son fundamentales para generar una dieta equilibrada en la población.

Por otro lado, uno de los principales objetivos de esta iniciativa fue la de poder establecer futuras políticas agrícolas, ambientales y sociales para posicionar a la agricultura familiar como una fuente laboral y de equidad, válida para generar recursos y fuentes laborales en los sectores rurales.

Véase tambiénEditar

BibliografíaEditar

ReferenciasEditar

  1. Agricultura Familiar en América Latina y el Caribe: Recomendaciones de Política. 2014. p. 18. Consultado el 14 de junio de 2016. 
  2. Benítez, Raúl (2014). Agricultura Familiar en América Latina y el Caribe: Recomendaciones de Política. Santiago, Chile. pp. Prólogo. 
  3. «¿Qué es la agricultura familiar?». 2014. Consultado el 14 de junio de 2016. 
  4. «¿Qué es la agricultura familiar?». 2014. Consultado el 14 de junio de 2016. 
  5. «Iniciativa Regional - Agricultura Familiar y Desarrollo Rural Territorial». 2015. Consultado el 14 de junio de 2016. 
  6. «Factores que afectan la viabilidad de los pequeños agricultores». Consultado el 14 de junio de 2016. 
  7. «Año Internacional de la Agricultura Familiar 2014». 2014. Consultado el 14 de junio de 2016.