Antonio Alcalde y Barriga

Antonio Alcalde y Barriga, O.P. (Cigales, España, 14 de marzo de 1701 - Guadalajara, Nueva Galicia, 7 de agosto de 1792). Fue un fraile español elegido por el rey Carlos III para ser obispo de Mérida y posteriormente de Guadalajara, capital de la Nueva Galicia, en Nueva España.

Venerable Fray Antonio Alcalde y Barriga
Fray-Antonio-Alcalde.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento Antonio Alcalde y Barriga
Nacimiento 14 de marzo de 1701
Cigales, España
Fallecimiento 7 de agosto de 1792
Guadalajara, Nueva Galicia
Nacionalidad Española
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Orden religiosa Orden de Predicadores
Información profesional
Ocupación Fraile dominico y presbítero católico romano Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
  • Obispo de Yucatán (1762-1771)
  • Obispo católico (desde 1763)
  • Obispo de Guadalajara (1771-1792) Ver y modificar los datos en Wikidata
Información religiosa
Festividad 7 de agosto de 1792
Venerado en Iglesia católica

BiografíaEditar

Contaba con 16 años cuando tomó el hábito dominico en el convento de San Pablo, en Cuenca, España. Fue lector de artes, maestro de estudiantes y lector de sagrada teología en varios conventos de su orden por espacio de veintiséis años. Ocupó el puesto de prior en varios conventos de la orden en España antes de trasladarse a la Nueva España. El 18 de septiembre de 1761 fue nombrado por el rey Carlos III obispo de la diócesis de Yucatán, con sede en la ciudad de Mérida, responsabilidad que ejerció del 25 de enero de 1762 al 27 de enero de 1772. A finales del año de 1770 y principios de 1771, fray Antonio Alcalde acudió al IV Concilio Provincial convocado por el entonces arzobispo Francisco Antonio de Lorenzana en la catedral metropolitana de la Ciudad de México. Se celebraron durante todo el año de 1771 sesiones conciliares, cuando en los primeros días de agosto el arzobispo ascendió a la primada de Toledo y por consiguiente al cardenalato, lo cual generó cambios en el obispado de Puebla ,donde Francisco Fabián y Fuero pasaría al arzobispado de México y al obispo de Yucatán, se le otorgó el título de obispo de Guadalajara. El 12 de diciembre de 1771, con 70 años de edad, llegó a Guadalajara como el XXII obispo de la Diócesis de la Nueva Galicia y su labor fue fundamental para la creación de dos instituciones: el Hospital Real de San Miguel de Belén y la Real Universidad de Guadalajara.

Para el impulso del Hospital Real de San Miguel de Belén (hoy Antiguo Hospital Civil), logró que el 26 de febrero de 1787 el ayuntamiento cediera el terreno donde se construiría la obra, que inició el 6 de marzo de ese mismo año. En 1792, poco antes de su fallecimiento, Alcalde consagró el nuevo hospital "a la humanidad doliente". La obra quedó terminada en abril de 1794.

Por otra parte, gracias a las gestiones y aportaciones patrimoniales de fray Antonio Alcalde ante la corona española, y luego de casi un siglo de haber sido solicitada por vez primera por fray Felipe Galindo Chávez, el 18 de noviembre de 1791 el rey Carlos IV otorgó la cédula real de la fundación de la Real Universidad de Guadalajara. Alcalde solicitó se aplicase al patrimonio universitario los bienes de la extinguida Compañía de Jesús, incluido el templo y el edificio del antiguo Colegio de Santo Tomás. Finalmente, y de común acuerdo con el presidente de la Real Audiencia, Jacobo Ugarte y Loyola, designó como primer rector de la Universidad al doctor José María Gómez y Villaseñor. Sin embargo, no pudo presenciar la apertura de la Universidad, realizada el 3 de noviembre de 1792, pues falleció el 7 de agosto de ese año.

En Guadalajara es ampliamente recordado por sus generosas obras para esta ciudad, además de las citadas, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, el Sagrario Metropolitano, el Convento de Capuchinas y el Beaterio de Santa Clara; así como la edificación de “Las Cuadritas” –primer complejo habitacional popular en el continente americano–, la dotación de las cátedras del Colegio de San Juan Bautista, la fundación de escuelas primarias para niños y niñas con material didáctico gratuito, las comidas que a diario servía a los pobres, los donativos que hizo en forma anónima, la urbanización de Guadalajara hacia el norte de la ciudad y la mejora de sus calles. También encabezó las gestiones para que la corona española otorgara permiso para la apertura del Real Consulado de Guadalajara.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar


Predecesor:
Diego Rodríguez de Rivas y Velasco
Obispo de Guadalajara
27 de junio de 1772 - 7 de agosto de 1792
Sucesor:
Esteban Lorenzo de Tristán y Esmenota