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El aparcamiento compartido es una práctica con origen en la primera mitad de la década de 1980. Basa su concepto en dos pilares:

  • Muchas plazas de aparcamiento sólo se usan a tiempo parcial, bien sea para uso laboral, residencial u ocio.
  • Se puede encontrar a distintas personas que hagan uso de una misma plaza de garaje en horarios complementarios.

Existen distintas variantes del aparcamiento compartido:

  1. Aparcamiento en la calle. Se trata de la modalidad en la que se consigue una mayor tasa de ocupación de las plazas. Especialmente cuando están ubicados en zonas céntricas o donde se registre una mezcla equilibrada de usos residencial, laboral y ocio. Este tipo de esquemas es habitualmente regulado por las autoridades locales competentes.
  2. Aparcamiento compartido zonal. Consiste en la asignación de un número de plazas inferior al de vehículos que las van a ocupar. Por ejemplo, una empresa puede contratar 150 plazas para que aparquen sus 200 empleados, conscientes de que no es probable que todos los empleados se encuentren trabajando simultáneamente.
  3. Aparcamiento compartido repartido. Se aplica generalmente en zonas que combinan uso laboral y de ocio, como puede ser un centro de oficinas próximo a un centro comercial. En estos casos, los horarios punta para ambos usos se producen en distintos momentos. Por este motivo, resulta más eficiente el empleo de una superficie de aparcamiento compartida que dos superficies independientes. En este ejemplo, cada uno de los centros puede necesitar 1000 plazas para sus horas punta, y resulta más eficiente compartir 1500 plazas que habilitar dos aparcamientos de 1000 plazas cada uno.

Véase tambiénEditar