Apotegma

sentencia breve y graciosa con contenido moral aleccionador

Apotegma (del griego αποφθεγμα / apophthegma; -plural: apophthegmata- a través del latín) es una sentencia breve y graciosa en la que subyace un contenido moral aleccionador.

La primera mención latina de este helenismo aparece con Cicerón: "cosas agraciadas y donosas como aquellas que recopiló el viejo Catón las cuales se llaman Apothegmas".

A sentencias también dichas con gracia y pocas palabras se las llama donaire, facecia, chiste, gracia y sal; si bien no aportan la enseñanza moral de los apotegmas.

Índice

Ejemplos de apotegmasEditar

Tomados de Juan RulfoEditar

  • Una dama hermosa y sin señal de corta vista, traía unos anteojos por lo cual se le dijo: otras los traen por ver más y vuestra merced por ser más vista. (Anteojos, gafas)
  • Había en Nápoles un sastre que se llamaba fulano Evangelista, al cual dijo: "mudad oficio o nombre; porque sastre y evangelista no puede ser". (El oficio de sastre era propio de judíos).

Ejemplos en títulos de librosEditar

Apotegmas a propósito del marxismo, Agustín García Calvo (París: Ruedo Ibérico, 1970).

Apotegmas de sabiduría antigua, Erasmo de Róterdam (Editorial EDHASA, 1998).

Apotegmas políticosEditar

En política se encuentran varios ejemplos, por ejemplo el expresidente argentino Juan Domingo Perón creó el apotegma que describe al peronismo: «Los peronistas somos como los gatos, cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo». Un célebre y docto opositor de Perón, el escritor Jorge Luis Borges, dijo por su parte: «los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles».

Los Padres del DesiertoEditar

El Apophthegmata Patrum es una colección de apotegmas y documentos sobre la vida de los monjes cristianos en Egipto de los siglos IV y V llamados Padres del Desierto. Un ejemplo típico de apotegma que se encuentra en el Apophthegmata Patrum es el Nº17:

Una vez que llegó a los patriarcas el viejo padre Antonio, y entre ellos estaba José el Viejo. Antonio quería ponerlo a prueba, Antonio tomó una palabra de las Escrituras, y comenzó preguntando a los más jóvenes, ¿qué significaba esa palabra?. Cada uno de ellos respondió, según sus medios. El anciano Antonio dijo a todos: " Todavía no han encontrado la respuesta"; por último le dijo al anciano José: "¿Qué es lo que dices, qué significaría esta palabra?" La respuesta del anciano José entonces, fue "no sé". Y el Viejo Antonio dijo: "En verdad, el pastor José ha encontrado el camino, diciendo: yo no sé". (17)