Arché

el principio abstracto o esencial

Arjé (también arqué, arkhé o arjé; del griego ἀρχή, «principio» u «origen») es un concepto fundamental en la filosofía de la Antigua Grecia que significaba el comienzo del universo o el primer elemento de todas las cosas (εξ’ ἀρχής: del principio, ο εξ’ ἀρχής λόγος: la razón primordial, originaria).

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HistoriaEditar

Tales de Mileto argumentaba que el agua es origen de todas las cosas que existen. Esta, quizás, fue la primera explicación significativa del mundo físico.

Tales fundó la llamada escuela de Mileto, a la cual también pertenecieron los filósofos Anaximandro y Anaxímenes. Anaximandro fue el primero en usar el término «arjé», afirmando que era lo ápeiron (lo indeterminado, aquello que carece de límites).[1]​ Más tarde Anaxímenes consideró que el arjé era el aire o la niebla; fluidos por excelencia.

Posteriormente surgió de manos de Pitágoras la escuela pitagórica, caracterizada por la identificación del arjé con los números. Hay que considerar que la escuela pitagórica no consideraba al número como algo abstracto (concepción actual), sino que lo veían como algo real. Lo consideraban la más real de las cosas y precisamente por esto lo concebían como el principio constitutivo de las cosas.

Heráclito volvió a preferir los elementos naturales, proponiendo el fuego como arjé por su naturaleza dinámica. Sin embargo, para él el principio originario era el logos, la palabra, y era solo comparable al fuego puesto que el fuego era para él una analogía del logos, ya que el fuego «con mesura se enciende y con mesura se apaga» así como el logos, (con mesura) da a cada uno su parte del logos.

Opuesto al monismo, que establecía la existencia de un solo tipo de arjé, surgió el pluralismo. Un importante pluralista, Empédocles, decía que todo se componía de tierra, aire, agua y fuego. Otro, Anaxágoras, defendió que existía una infinidad de componentes del universo.

Los últimos grandes presocráticos, Demócrito y Leucipo de Mileto, argumentaron la existencia de átomos, o partículas diversas que ni se crean ni se destruyen y que al agruparse construyen todo lo que conocemos.

El filósofo griego Aristóteles destacó el significado de arjé como aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir, solo de sí mismo, es decir, como el elemento o principio de una cosa que, a pesar de ser indemostrable e intangible en sí misma, ofrece las condiciones de posibilidad de esa cosa.[2]

Es importante agregar que se ha popularizado la creencia errónea de que se dice y se escribe Arché, cuando desde el griego la manera correcta es Arjé.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Sandywell, 2002, p. 142.
  2. Sandywell, 2002, pp. 143-144.

BibliografíaEditar