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Argumento ad consequentiam

Un argumento ad consequentiam o argumentum ad consequentiam (en latín: «dirigido a las consecuencias») es una falacia lógica que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a las posibles consecuencias negativas o positivas del mismo.[1]​ Puede tener dos estructuras análogas:

  1. A afirma B.
  2. B tiene como consecuencia C, que es algo negativo o indeseable.
  3. Por tanto, B es falso.
Falacias
Ejemplos de argumentos que hacen uso de la falacia Argumentum ad consequentiam

O bien, de forma opuesta:

  1. A afirma B.
  2. B tiene como consecuencia C, que es algo positivo o deseable.
  3. Por tanto, B es verdadero.

Es una falacia porque basar la veracidad de una afirmación en las consecuencias no hace a la premisa más real o verdadera. Asimismo, categorizar las consecuencias como deseables o indeseables es intrínsecamente una acción subjetiva al punto de vista del observador y no a la verdad de los hechos.

Algunos ejemplos son:

  • «Esa frase motivacional tiene razón, ya que si así no fuera, mucha gente perdería la esperanza y las ganas de vivir.»
Refutación: El hecho de que la gente pudiera perder esperanza o ganas de vivir si la frase motivacional fuese falsa no aporta validez a este argumento.
  • «¿Que a Federico le gustan los hombres? No, eso no puede ser, su padre lo mataría.»
Refutación: Que el padre de Federico pudiera tomarse muy a mal la homosexualidad de su hijo no invalida en absoluto la afirmación de que Federico sea homosexual.
  • «El presidente no ha robado fondos del Estado, porque de lo contrario habría perdido las elecciones.»
Refutación: El hecho de que la implicación del Presidente en algún asunto turbio pudiera suponer efectivamente perder las elecciones no invalida la afirmación de que lo esté.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Falacia Ad Consequentiam». Retóricas. Consultado el 26 de febrero de 2018.