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El ataque vikingo a Sevilla, tuvo lugar en el año 844 en época del Emirato omeya de Córdoba. Luego de asolar las costas de lo que son los territorios actuales de España y Portugal, una flota vikinga llegó a Sevilla el 25 de septiembre remontando el Guadalquivir, y tomó la ciudad el 1 o 3 de octubre. Los vikingos saquearon la ciudad y zonas aledañas. El emir Abd ar-Rahman II de Córdoba movilizó y envió una gran fuerza al comando del hajib (jefe de ministros) Isa ibn Shuhayd para hacer frente a los vikingos . Luego de una serie de enfrentamientos, el ejército musulmán logra vencer a los vikingos el 11 o 17 de noviembre. Sevilla es recuperada, y las tropas vikingas remanentes dejan España. Luego de este ataque, los musulmanes refuerzan su ejército y construyen más barcos y fortificaciones militares para proteger la costa. La rapidez de la respuesta militar en 844 y las mejoras subsiguientes en la capacidad de defensa desalentaron en alguna medida ataques subsiguientes de los vikingos, que sin embargo lo vuelven a intentar en el año 859.[2]

Ataque vikingo a Sevilla
Expansión Vikinga
Fecha 25 septiembre - 11 o 17 noviembre 844
Lugar Sevilla y zona aledaña, Emirato de Córdoba (en la actualidad parte de España)
Resultado Victoria inicial vikinga; Sevilla fue capturada y saqueada
Posterior victoria musulmana; los invasores fueron expulsados
Beligerantes
Vikingos de Noirmoutier, Francia.[1] Al-Andalus
Comandantes
Se desconoce Isa ibn Shuhayd
Musa ibn Musa al-Qasi
Fuerzas en combate
16,000 hombres, 80 naves[2][3] Se desconoce
Bajas
Unos 1,000 muertos en batalla, 400 capturados y ejecutados[4][5] Se desconoce

Historiadores tales como Hugh N. Kennedy y Neil Price comparan la rápida respuesta musulmana al ataque en 844 y la construcción con posterioridad de fortificaciones, con las débiles respuestas de los carolingios y anglosajones contemporáneos contra los vikingos.[2][6]

Índice

AntecedentesEditar

 
Mapa de Europa mostrando las actividades vikingas durante la Era Vikinga. Las zonas en color verde muestran aquellas regiones objeto de los ataques y pillajes por parte de los vikingos.

Luego de la revolución abasida que derrocó al califato Omeya, los musulmanes de la península ibérica (a la cual los musulmanes denominaban Al-Andalus) declararon en el año 756 un emirato independiente, con capital en Córdoba.[7]​ El emirato gobernado por los omeyas recibió numerosos refugiados que escapaban de la revolución en Medio Oriente, y pronto fue centro de importante logros, descubrimientos y actividad intelectual.[7]​ El ataque del 844 fue la primera incursión confirmada a gran escala de los vikingos en la península.[7]​ Durante este periodo, Al-Andalus estuvo bajo una paz inestable con los cristianos ibéricos y francos del norte, caracterizada por constantes escaramuzas y campañas militares ocasionales en una suerte de región desmilitarizada que se extendía entre ellos.[7]​ Puede haya habido pequeñas incursiones vikingas al país vasco a comienzos del siglo IX antes de la expedición que culminó con el ataque a Sevilla.[7]

Eventos previos al ataqueEditar

 
La península ibérica en el siglo IX

La flota vikinga, conformada por aliados de Hastein y Björn Ironside,[8]​ navegaron desde su base en Noirmoutier en el estuario del río Loira en Francia.[7]​ Antes de atacar Sevilla, la flota fue avistada cerca de la costa de Francia y en los ríos franceses (Sena, Loira, y Garona).[8]​ Ellos asolaron Asturias, gobernada por el rey cristiano Ramiro I, pero sufrieron importantes bajas en La Coruña y fueron vencidas por Ramiro en la Torre de Hércules. Luego, la flota navegó hacia el sur y atacaron la costa atlántica. Tomaron la ciudad musulmana de Lisboa en agosto septiembre del 844. La fecha fue indicada como el mes Hijri de Dhu al-Hijjah 229 H, coincidente con el 20 de agosto al 17 de septiembre del 844 [9]​ y la ocuparon durante 13 días, durante los cuales tuvieron varias escaramuzas con los musulmanes.[10][11]​ El gobernador de Lisboa, Wahballah ibn Hazm, escribió sobre el ataque al Emir Abd ar-Rahman II de Córdoba, quien era el líder de los musulmanes en la península.[12][2]​ Luego de partir de Lisboa, los vikingos navegaron con dirección sur y realizaron pillajes sobre las poblaciones españolas de Cadiz, Medina Sidonia, y Algeciras, y posiblemente el pueblo de Asilah controlado por los abásidas en Marruecos.[5]

Ataque, captura y reconquistaEditar

El 25 de septiembre, los vikingos llegaron cerca de Sevilla luego de remontar el Guadalquivir.[5]​ Establecieron una base en la Isla Menor, una isla defendible en las marismas del Guadalquivir.[5]​ El 29 de septiembre, las fuerzas musulmanas locales enfrentan a los vikingos pero son derrotadas.[11]​ Los vikingos tomaron Sevilla el 1 o 3 de octubre luego de un breve sitio y un combate importante.[11][12][5][10]​ Saquearon la ciudad, y según los historiadores musulmanes, le infligieron a sus habitantes los "terrores del encarcelamiento o la muerte" y no perdonaron "ni a los animales de carga".[2][11][12]​ Si bien la ciudad de Sevilla que no estaba amurallada fue capturada, su ciudadela fue retenida por los musulmanes.[10]​ Los vikingos intentaron sin suerte prender fuego a la gran mezquita que recién había sido construida en la ciudad.[13]

 
Musa ibn Musa al-Qasi, uno de los comandantes musulmanes que peleó contra los vikingos.

Cuando Abd ar-Rahman II se entera de la caída de Sevilla moviliza sus tropas bajo el liderazgo del hajib, Isa ibn Shuhayd.[12]​ Convoca a los gobernadores de las regiones vecinas para incorporar a sus hombres a la fuerza para enfrentar la invasión.[12]​ Se reunieron en Córdoba, y luego marcharon hacia Axarafe, una colina cerca de Sevilla, donde Isa ibn Shuhayd emplaza su cuartel principal.[12]​ Un contingente liderado por Musa ibn Musa al-Qasi, líder del principado semi independiente de Banu Qasi ubicado al norte, se une a estas fuerzas a pesar de la rivalidad política existente entre Musa ibn Musa y Abd ar-Rahman, desempeñando un importante rol en la campaña.[2][14]

Durante los días subsiguientes, ambos bandos se enfrentan en numerosas ocasiones, con resultados diversos.[4][10]​ Finalmente los musulmanes consiguieron una importante victoria el 11 o 17 de noviembre en Talyata.[10][4][15]​ Según las fuentes musulmanas entre 500 a 1000 vikingos murieron y 30 naves vikingas fueron destruidas.[4][5]​ (Los musulmanes utilizaron fuego griego, un líquido incendiario lanzado con catapultas, para quemar las naves de los invasores.[5]​) Las fuentes musulmanas indican que los comandantes vikingos fueron matados y por lo menos unos 400 hombres fueron capturados, muchos de los cuales fueron ahorcados de la palmeras de Talyata.[5][4]​ Los vikingos restantes se retiraron hacia sus naves y navegaron aguas abajo por el río mientras que los habitantes de las zonas en las costas los acosaban lanzándoles piedras.[3]​ Pronto los vikingos ofrecieron canjear parte del botín y prisioneros capturados por ropas, comida, y poder continuar su curso sin ser molestados.[5][3]​ Posteriormente, se reunieron con el resto de la flota en la costa. La flota debilitada, perseguida por las naves de Abd ar-Rahman, dejó la península ibérica luego de un breve ataque contra Algarve.[5]

Hechos posterioresEditar

La ciudad de Sevilla y sus suburbios quedaron en ruinas.[10]​ La destrucción producto de los ataques vikingos aterrorizó a los habitantes de Al-Andalus.[10]​ Abd ar-Rahman ordenó nuevas medidas para defender a la ciudad ante posibles ataques.[10]​ Creó un nuevo arsenal naval (dar al-sina'a) en Sevilla y construyó muros alrededor de la ciudad y en otros asentamientos.[2]​ Se construyeron naves y armas, y se reclutaron tropas y marineros, y se estableció una red de mensajeros para distribuir información en caso que se produjeran nuevos ataques.[10][6]​ Estas medidas fueron adecuadas para frustrar los subsiguientes ataques vikingos en 859 y 966.[2]

Gran parte de los vikingos navegaron de regreso a Francia, y su derrota por las tropas andaluzas puede haberlos desalentado de intentar nuevos ataques a la península en forma inmediata.[5]​ Al año siguiente los vikingos enviaron una embajada a la corte de Abd ar-Rahman, quien a su vez envió al poeta Yahya ibn al-Hakam (apodado Al-Ghazal, "la gacela") como embajador a los vikingos.[5][16]​ Además, algunos de los atacantes se quedaron en la región, se convirtieron al Islam, y se convirtieron en comerciantes de queso.[2]

Registros históricosEditar

Existen relatos del ataque vikingo en las obras de historiadores musulmanes, incluidos Ibn al-Qūṭiyya de Córdoba (d. 977), Ibn Idhari (escribió hacia 1299, copiando fuentes del siglo X, y al-Nuwayri (1284–1332).[8]​ Según el calendario islámico, el ataque ocurrió en el año hijri 230.[17]​ En las fuentes musulmanas, los vikingos eran mencionados por el epíteto los Majus ("adorador del fuego": un término inicialmente utilizado para hacer referencia a los Zoroastras en el Este).[8][5]​ Dado que la flota vikinga atacó el reino cristiano de Asturias antes de atacar Sevilla, las crónicas españolas también poseen registros de la expedición y ataque vikingo.[8]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Price, 2008, p. 462.
  2. a b c d e f g h i Kennedy, 2014, p. 47.
  3. a b c Stefánsson, 1908, p. 34 quoting ibn al-Qutiyyya
  4. a b c d e Stefánsson, 1908, p. 36 citando a ibn Adhari
  5. a b c d e f g h i j k l m Price, 2008, p. 464.
  6. a b Price, 2008, p. 466.
  7. a b c d e f Price, 2008, p. 463.
  8. a b c d e Stefánsson, 1908, p. 32.
  9. Stefánsson, 1908, p. 36.
  10. a b c d e f g h i Scheen, 1996, p. 69.
  11. a b c d Stefánsson, 1908, p. 36, citando a Nowairi
  12. a b c d e f Stefánsson, 1908, p. 35 citando a ibn Adhari
  13. Stefánsson, 1908, p. 33 citando a ibn al-Qutiyyya
  14. Scheen, 1996, p. 70.
  15. Stefánsson, 1908, p. 37, citando a Nowairi
  16. Stefánsson, 1908, p. 37.
  17. Stefánsson, 1908, p. 33.

BibliografíaEditar