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La Real Audiencia de Valencia o Audiencia de Valencia fue una institución colegiada creada en 1506 por el rey Fernando II el Católico para todo el Reino de Valencia con funciones judiciales y políticas. Después del virrey de Valencia, que es su presidente nominal, constituirá la máxima autoridad de la Monarquía Hispánica en el reino durante los siglos XVI y XVII hasta su disolución por el Decreto de Nueva Planta de Felipe V de 1707.[1]

HistoriaEditar

El nacimiento de la Audiencia en 1506 por obra de Fernando el Católico está estrechamente ligado a la figura del virrey, ya que tenía la doble función de asesorarle en el gobierno del reino y de actuar como instancia judicial suprema, cuyas sentencias sólo cabía apelarlas al Consejo Supremo de Aragón o al propio monarca. Sin embargo, no tenía jurisdicción sobre la Inquisición, que dependía directamente del Inquisidor General con jurisdicción en todos los reinos y Estados de la Monarquía Hispánica. Al igual que el virrey su sede estaba en la ciudad de Valencia.[2]

La institucionalización definitiva de la Audiencia se produjo en 1543 durante el reinado de Carlos I y en 1572 Felipe II reforzó su autonomía respecto del virrey al establecer que éste no intervendría cuando actuaba como tribunal superior de justicia. Unos años antes, en 1563-1564, se dividió en dos salas independientes, una para las causas civiles y otra para las criminales. Finalmente en 1585 la sala de lo civil se desdobló a su vez en dos.[3]

En los siglos XVI y XVII las competencias políticas y jurídicas de la Real Audiencia fueron aumentando por lo que los oidores o jueces de la misma pasaron a ser, después del virrey, la máxima autoridad real. Los oidores debían ser juristas naturales del reino, y pertenecían a un patriciado urbano de caballeros y ciudadanos, que aunque no tuviera antecedentes familiares señoriales, por su cultura elitista o aristocrática se hallaban más cercanos a la corte virreinal que al pueblo. De este modo, el gobierno del reino se fue centralizando en torno al Palacio del Real de Valencia, en donde el vierrey y los oidores garantizaban la autoridad regia por sus relaciones personales con las élites, aunque también fueron frecuentes los conflictos de los oidores con los estamentos y las Cortes del Reino de Valencia que los acusaban de violar los Fueros de Valencia, sobre todo cuando detenían a miembros de la nobleza sospechosos de haber cometido un delito.[4]

ReferenciasEditar

  1. Giménez López, 1988, p. 504-505.
  2. Salvador Esteban, 1988, p. 399.
  3. Furió, 1995, p. 252.
  4. Casey, 1988, pp. 470-472.

BibliografíaEditar

  • Casey, James (1988). «De reino a provincia: de la Valencia foral a la absolutista (1609-1707)». En Manuel Cerdá (dir.). Historia del pueblo valenciano. Valencia: Levante. ISBN 84-404-3763-3. 
  • Furió, Antoni (1995). Història del País Valencià (en valenciano). Valencia: Edicions Alfons el Magnànim. ISBN 84-7822-159-X. 
  • Giménez López, Enrique (1988). «La Guerra de Sucesión y las instituciones borbónicas». En Manuel Cerdá (dir.). Historia del pueblo valenciano. Valencia: Levante. ISBN 84-404-3763-3. 
  • Salvador Esteban, Emilia (1988). «Valencia en el siglo XVI». En Manuel Cerdá (dir.). Historia del pueblo valenciano. Valencia: Levante. ISBN 84-404-3763-3. 

Véase tambiénEditar