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Batalla de Bathys Ryax

Mapa de Asia Menor y región de la frontera árabe-bizantina hacia el 842.

La batalla de Bathys Ryax la disputaron el Imperio bizantino y los paulicianos en 872 u 878. Estos eran una secta cristiana[1]​ perseguida por el Estado bizantino que había establecido un principado independiente en Tefrique, en la frontera oriental de Bizancio, y colaboraba con los emiratos musulmanes del Thughur, fronterizos del califato abásida, contra este imperio. La batalla concluyó con la victoria bizantina, la derrota del ejército pauliciano y la muerte de su jefe, Chrysocheir.

Este acontecimiento socavó el poder pauliciano, lo que conllevó la posterior caída de la propia Tefrique y la anexión del principado pauliciano al imperio.[2]

AntecedentesEditar

 
Masacre de los paulicianos en 843/844. Del Madrid Skylitzes.

Los paulicianos fueron una secta, cuyos orígenes exactos y doctrinas son un poco oscuros: las fuentes bizantinas los presentan como dualistas, mientras las armenias sostienen que eran una secta adopcionista. El paulicianismo era ferozmente iconoclasta; además, rehusaba la autoridad y prácticas de la iglesia bizantina oficial, siguiendo las enseñanzas de sus propios dirigentes.[3][1]​ En consecuencia, fueron perseguidos por el Estado Bizantino en 813, a pesar del apoyo oficial del emperador a la iconoclasia. Tras el final definitivo de la iconoclasia en 843, la persecución se intensificó aún más, en un intento —único en la historia bizantina— de erradicar toda secta «herética», ordenándose incluso matar a cualquiera que no se retractase.[4]

Según los cronistas, unos cien mil paulicianos fueron asesinados, mientras que el resto huyó a sus bastiones en el centro-oriente de Anatolia; encontraron refugio en los emiratos árabes de Thughur, enemigos del Imperio y situados en la zona fronteriza árabe-bizantina a lo largo de los montes Tauro y Antitauro. Con el apoyo del emir de Melitene, Umar al-Aqta, el caudillo pauliciano Carbeas fundó un principado independiente en Tefrique que haría campaña conjunta con los árabes en contra de Bizancio durante los próximos decenios.[5][6]

Los árabes y sus aliados paulicianos sufrieron un duro golpe en 863 con la derrota y muerte de Umar en la batalla de Lalakaon, y con el fallecimiento de Carbeas ese mismo año. Pero al mando de su nuevo jefe, Chrysocheir, los paulicianos reanudaron sus incursiones, penetrando en la Anatolia bizantina, irrumpiendo en Nicea y saqueando Éfeso en 869/970.[7][8][9]​ El nuevo emperador bizantino, Basilio I el Macedonio (r. 867-886), envió una embajada para efectuar negociaciones a Tefrique, las cuales resultaron infructuosas. Basilio en consecuencia comandó una campaña contra el Estado Pauliciano en la primavera de 871; fue vencido, pero consiguió escapar.[6][10][11]

BatallaEditar

 
Frontera árabe-bizantina.

Chrysocheir, animado por sus éxitos iniciales, organizó otra incursión; logró penetrar en el interior de Anatolia, llegar hasta Ancira y devastar el sur de Galacia. El emperador Basilio I reaccionó enviando a su pariente, el doméstico de las escolas Cristóbal, para contender con las fuerzas invasoras.[6]

Los paulicianos lograron evitar el enfrentamiento e emprendieron la retirada hacia su propio territorio. Acamparon en Agranai (actual Muşalem Kalesı) en el thema de Carsiano, con el ejército bizantino encubierto y acampando cerca, en Siboron (Σίβορον, actual Karamadara), al oeste.[12][6]​ Desde ese punto, los paulicianos marcharon al noreste, con destino al paso de Bathys Ryax o Bathyryax (Βαθυρύαξ, «corriente profunda», hoy Kalınırmak, paso occidental de Sivas, en Turquía), una zona de importancia estratégica, como lo indica el hecho de que sirvió como punto de reunión fortificada (aplekton) para las expediciones bizantinas hacia el este. Cristóbal envió a los strategos de los themas Armeniaco y Carsiano a la vanguardia, con entre cuatro y cinco mil hombres, para vigilar de cerca al ejército pauliciano y averiguar sus intenciones, es decir, si pretendía dar la vuelta y reanudar sus correrías por territorio bizantino, o si se dirigiría nuevamente a Tefrique, en cuyo caso tendrían que reunirse con las fuerzas del doméstico Cristóbal.[12][6]

 
Moneda de oro del emperador Basilio I. La victoria de Bathys Ryax y la disolución subsiguiente del Estado pauliciano fueron los triunfos más importantes de su reinado.

Cuando los dos generales bizantinos alcanzaron el paso, ya había caído la noche. Los paulicianos, aparentemente desconociendo que estaban siendo seguidos, acamparon en el valle del paso. Las fuerzas bizantinas que los seguían, tomaron posición en una colina boscosa llamada Zogoloenos que daba al campamento pauliciano, lo cual los ocultaba aún más de su enemigo. En este punto, las fuentes registran que hubo una disputa entre los hombres de los dos cuerpos themáticos sobre quiénes eran los más valientes; los dos generales decidieron aprovechar el ánimo de las tropa y su ímpetu, soslayando las órdenes recibidas.[13][14]​ Un destacamento de seiscientos hombres escogidos de ambas divisiones acometió por sorpresa en la madrugada, mientras que el resto del ejército se quedó atrás, haciendo un fuerte ruido con trompetas y tambores, para sugerir la inminente llegada de todo el ejército bizantino de Cristóbal. El ardid funcionó perfectamente, hasta el punto de que los paulicianos, tomados por sorpresa, entraron en pánico y se dispersaron sin ofrecer gran resistencia.[13][14][15]

Aprovechando esta fuga desordenada, el grueso del ejército bizantino atacó a las tropas paulicianas que huían, persiguiéndolas cincuenta kilómetros. Chrysocheir consiguió escapar acompañado de un pequeño destacamento de guardaespaldas, siendo empujado a la localidad de Constantino Buno (probablemente la moderna Yildiz Dagı). En el choque que siguió, fue herido por Pulades, un soldado bizantino que había estado anteriormente cautivo de los paulicianos; cayó del caballo y fue luego capturado y decapitado por los bizantinos que avanzaban. Su cabeza fue enviada al emperador Basilio en Constantinopla.[11][13][14]

ConsecuenciasEditar

La derrota en Bathys Ryax marcó el fin de los paulicianos como potencia militar y como amenaza a Bizancio.[14]​ Basilio completó este éxito con una serie de campañas en el oriente contra los bastiones paulicianos y emiratos árabes. Tefrique fue conquistada y arrasada en 878. A los paulicianos supervivientes se los trasladó a los Balcanes, salvo un gran contingente, que fue embarcado rumbo al sur de Italia para luchar por el Imperio bajo el mando de Nicéforo Focas el Viejo.[16][10][17]

CronologíaEditar

La cronología y la secuencia de los acontecimientos acaecidos durante la batalla y la posterior caída del Estado Pauliciano no es clara, debido a que las fuentes bizantinas son contradictorias: algunos estudiosos datan la batalla en 872, otros en 878, desconociéndose si ocurrió antes o después de la conquista y destrucción de Tefrique por los bizantinos.[16]​ Por tal motivo, el historiador Alexander Vasiliev propuso que existió primero una batalla en la que vencieron los bizantinos, seguida del saqueo de Tefrique, y finalmente la derrota pauliciana en Bathys Ryax, todo lo cual habría ocurrido en 872 si su tesis es correcta. Historiadores más recientes colocan la batalla antes del saqueo de la ciudad, pero discrepan respecto a las fechas en las que ocurrieron los dos acontecimientos.[16]​ Algunos, como Nina Garsoïan [18]​ o John Haldon, ubican ambos sucesos en 878. El bizantinista francés Paul Lemerle, al igual que otros estudiosos como Mark Whittow[10]​ y Warren Treadgold, ubican la batalla en 872 y la subyugación final de Tefrique en 878 (Treadgold en 879).[19][20][16]

ReferenciasEditar

  1. a b Jenkins, 1987, p. 158.
  2. Treadgold, 1997, pp. 457-458.
  3. Kazhdan, 1991, p. 1606.
  4. Jenkins, 1987, pp. 158–159.
  5. Kazhdan, 1991, pp. 1107,1606.
  6. a b c d e Kiapidou, 2003, cap. 1
  7. Jenkins, 1987, pp. 162–163.
  8. Whittow, 1996, p. 311.
  9. Kazhdan, 1991, pp. 452,1606.
  10. a b c Whittow, 1996, p. 314
  11. a b Treadgold, 1997, p. 457.
  12. a b Haldon, 2001, p. 85
  13. a b c Kiapidou, 2003, cap. 2
  14. a b c d Haldon, 2001, p. 87.
  15. Haldon, 1999, pp. 103, 175.
  16. a b c d Kiapidou, 2003, cap. 3
  17. Jenkins, 1987, p. 191.
  18. Garsoïan, 1967, pp. 39,128.
  19. Haldon, 2001, pp. 85,87.
  20. Treadgold, 1997, pp. 457–458.

FuentesEditar