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La batalla de Kahlenberg, o segundo sitio de Viena, tuvo lugar en Viena los días 11 y 12[3]​ de septiembre de 1683, tras dos meses de asedio por tropas del Imperio otomano. La batalla se libró en la montaña de Kahlenberg (actualmente Leopoldsberg) en las afueras de Viena, entre las fuerzas combinadas del Sacro Imperio Romano Germánico y la Mancomunidad de Polonia-Lituania (Liga Santa) contra el Imperio otomano y sus vasallos europeos. La batalla ayudó a la hegemonía de los Habsburgo en Europa Central y el Sacro Imperio Romano Germánico y el comienzo del declive del Imperio otomano en Europa.

Batalla de Kahlenberg
la Gran Guerra Turca, las Guerras habsburgo-otomanas y las Guerras polaco-otomanas
Bitwa pod Wiedniem Brandt.jpg
Batalla de Viena o de Kahlenberg, monte en que acaeció.
Fecha 11-12 de septiembre de 1683
Lugar Viena, Austria
Resultado Victoria decisiva de la Liga Santa
Beligerantes
Chorągiew królewska króla Zygmunta III Wazy.svg República de las Dos Naciones
Banner of the Holy Roman Emperor (after 1400).svg Sacro Imperio Romano Germánico
Fictitious Ottoman flag 2.svg Imperio otomano
Gerae-tamga.svg Kanato de Crimea
Flag of Moldavia.svg Principado de Moldavia
Flag of Wallachia.svg Principado de Valaquia
Flag of Transylvania before 1918.svgPrincipado de Transilvania
Comandantes
POL COA Janina.svg Juan III Sobieski
Banner of the Holy Roman Emperor (after 1400).svg Ernst Rüdiger von Starhemberg
Banner of the Holy Roman Emperor (after 1400).svg Carlos V de Lorena
Banner of the Holy Roman Emperor (after 1400).svg Juan Jorge III de Sajonia
Banner of the Holy Roman Emperor (after 1400).svgJorge Federico de Waldeck
Fictitious Ottoman flag 2.svg Kara Mustafá
Fictitious Ottoman flag 2.svgMiguel Apafi I
Fuerzas en combate
Guarnición de Viena
15 000 alemanes[1]
Fuerza de apoyo
50 000 alemanes
25 000 polacos[2]
150 000-170 000
300 cañones.
Fuentes alcistas: 300 000
Bajas
2000 muertos
2500 heridos
8 000–15 000 muertos
5000 heridos
5000 prisioneros

La desencadenó el gran visir Kara Mustafá, que necesitaba desesperadamente un éxito militar para reforzar su posición inestable. Esperó lograrlo en una campaña contra el emperador Leopoldo I, que estaba distraído con las amenazas de Luis XIV de Francia. Los turcos, que avanzaron con una fuerza abrumadora, habían reunido el mayor ejército musulmán desde los tiempos de Saladino.[cita requerida] Sitiaron la ciudad el 16 de julio, pero su falta de artillería de asedio y la feroz resistencia de la ciudad permitió a Leopoldo pedir al papa que reuniera un ejército. Y así fue que el este proclamó una cruzada, esta vez para defender una ciudad cristiana, Viena.

A la llamada acudieron todos los países cristianos de Europa (excepto el propio rey de Francia, al que llamaron «el rey moro»), bien con tropas, bien solamente mediante aportación monetaria (como hizo España).[cita requerida] No obstante, la mayor ayuda vino de parte de los polacos y los alemanes, que vencieron al ejército turco en una batalla librada delante de los muros de la ciudad el 12 de septiembre.

Índice

PreludioEditar

La captura de la ciudad de Viena siempre fue una aspiración estratégica del Imperio otomano, debido al control que esta otorgaba sobre las rutas comerciales del Danubio (desde el mar Negro a la Europa Occidental y del mar Mediterráneo Oriental a Alemania). Durante los años que precedieron al segundo sitio (el primer sitio fue en 1529), el Imperio otomano emprendió los preparativos logísticos para el asedio bajo los auspicios de grandes visires de la influyente familia Köprülü. Se construyeron y repararon puentes y caminos que iban hacia el Sacro Imperio Romano Germánico y a los centros logísticos del imperio, además de enviar municiones, cañones y otros suministros desde todos los rincones del Imperio otomano a estos centros logísticos y los Balcanes.

 
Leopoldo I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico

En la arena política, el Imperio otomano había estado proporcionando ayuda militar a los húngaros y a las minorías no católicas en las regiones de Hungría ocupadas por los Habsburgo. Allí, en los años que precedieron al asedio, la agitación social se había convertido en una revuelta en contra de la política contrarreformista de Leopoldo I en su afán de aplastar al protestantismo. En 1681, protestantes y otras fuerzas Kuruc anti-Habsburgo, acaudilladas por Emérico Thököly, fueron reforzadas por tropas otomanasdel Imperio otomano, que reconocía a Thököly como el «rey de Alta Hungría» (parte oriental de lo que hoy en día es Eslovaquia y partes del noreste del Estado moderno de Hungría). Este apoyo llegó incluso hasta prometer a los húngaros de forma explícita el «Reino de Viena» en caso de que cayera en manos otomanas. No obstante, hasta el asedio, el Tratado de Vasvár había garantizado veinte años de paz entre el Sacro Imperio Romano Germánico y el otomano.

 
Sultán Mehmed IV

En 1681 y 1682, las escaramuzas entre las fuerzas de Emérico Thököly y el Sacro Imperio Romano Germánico (cuya frontera se encontraba por entonces en el norte de Hungría) se intensificaron, y las incursiones de fuerzas austríacas en la Hungría central otorgaron al gran visir Kara Mustafa Pasha el argumento crucial que necesitaba para convencer al sultán Mehmed IV de que permitiera el movimiento del ejército otomano. Mehmed IV autorizó a Kara Mustafa Pasha a avanzar hasta los castillos de Győr (nombre en el periodo otomano: Yanıkkale, alemán: Raab) y Komárom (turco: Komaron, alemán: Komorn), ambos en el noroeste de Hungría, y asediarlos. El ejército otomano se movilizó el 21 de enero de 1682, y la guerra fue declarada el 6 de agosto del mismo año.

La logística de la época hacía suponer que acometer una invasión en agosto o septiembre de 1682 habría sido muy arriesgado o imposible (con una campaña de tres meses, los otomanos habrían llegado a Viena en el peor momento del invierno). Sin embargo, estos quince meses de espera entre la movilización y la preparación de una invasión total dieron tiempo suficiente a Viena para aprestar sus defensas y a Leopoldo I para reunir tropas del imperio y forjar alianzas con Polonia, Venecia y el papa Inocencio XI. Sin duda, esto contribuyó al fracaso de la campaña otomana. La decisiva liga entre el Sacro Imperio Romano Germánico y Polonia-Lituania se plasmó en un tratado en el que estipulaba que Leopoldo I prometía enviar apoyo a Sobieski si los otomanos atacaban Cracovia y, por su parte, el ejército polaco iría al auxilio de Viena en caso de que lo fuese esta.

El 31 de marzo de 1683, otra declaración llegó a la Corte Imperial en Viena, enviada por Kara Mustafa en nombre de Mehmed IV. Al día siguiente, la vanguardia del ejército otomano comenzó a marchar hacia el norte desde Edirne, en Tracia. Las tropas llegaron a Belgrado a principios de mayo y luego avanzaron hacia la ciudad de Viena. Aproximadamente cuarenta mil soldados tártaros de Crimea llegaron a cuarenta kilómetros al este de Viena el 7 de julio; doblaban en número a las tropas enemigas deplegadas en torno a la ciudad. Después de las escaramuzas iniciales, Leopoldo se retiró hacia Linz junto con ochenta mil habitantes de Viena.

El rey de Polonia, Juan III Sobieski, preparó una expedición de socorro para Viena durante el verano de 1683, honrando lo dispuesto en el tratado. Incluso fue más allá, dejando a su propia nación indefensa cuando partió personalmente de Cracovia el 15 de agosto. Sobieski se resguardó con una seria advertencia a Emérico Thököly, el cabecilla húngaro, a quien amenazó con destruir si trataba de aprovecharse de la situación (y así lo hizo). Jan Kazimierz Sapieha retrasó la marcha del ejército lituano para devastar las serranías húngaras (ahora Eslovaquia), y llegó a Viena después de la batalla.[4]

Soldados Infantería Caballería y Dragones Cañones Total
  Ejército Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico: 29 600 17 800 124 47 250
      Tropas imperiales 8100 10 350 70 18 400
      Baviera 7500 3000 26 10 500
      Suabia y Franconia 7000 2500 12 9500
      Sajonia 7000 2000 16 9000
  Mancomunidad de Polonia-Lituania 16 450 20 550 28 37 000[5]
Total estimado de Habsburgos y sus confederados : 46 050 38 350 152 84 400

DesarrolloEditar

 
Sobieski en Viena por Juliusz Kossak.

El 12 de septiembre,[6]​ una coalición de reyes y príncipes de naciones cristianas (Juan III Sobieski, rey de Polonia, que la encabezaba; el margrave Luis Guillermo de Baden-Baden, llamado Türkenlouis [Luis el Turco]; y el duque Carlos V de Lorena, entre otros), generales y ministros alemanes, polacos y austriacos junto con voluntarios italianos, acudieron a la defensa de Viena, capital del imperio de Leopoldo I. A diferencia de estos, Luis XIV de Francia había apoyado el ataque turco contra el corazón de Europa.

Las tropas cristianas eran la mitad de las turcas y no contaban casi con artillería. Sin embargo, el alto mando turco no consideró a las tropas de socorro, compuestas por polacos y tropas de todo el Imperio, como una amenaza, ni ordenó a sus unidades situarse en formación de batalla, algo que costó la cabeza al general otomano pocos días después. Aprovechando esto, los húsares alados realizaron una carga de caballería arrolladora contra las tropas turcas.

 
La batalla según Franz Geffels.

La batalla fue violentísima y breve y, en su mayor parte, se desarrolló en el campamento otomano y en las trincheras. Los otomanos, al no estar en formación, no pudieron detener la carga del enemigo. La acometida de la caballería polaca (especialmente de los húsares alados polacos) fue tan potente que después de treinta minutos de combate, la victoria ya estaba decantada. En pocas horas los turcos sufrieron unas veinte mil bajas; una parte considerable de su ejército huyó. Viena no cayó en poder otomano. Sobieski envió una carta al papa Inocencio XI después de la batalla que empezaba con la frase de Julio César: Vine, vi y vencí, pero la cambió por: «Vinimos, vimos y Dios venció».

Viena ya había sido librada del asedio turco por Carlos V en 1529. La batalla de Lepanto (1571) había detenido el avance turco por el Mediterráneo. Pero a mediados del siglo XVII, la dinastía de los Köprülü había guerreado contra una cansada Venecia y había penetrado en las extensas regiones del oriente europeo. Por eso, la batalla de Kahlenberg supuso un antes y un después en la historia europea: frenó la expansión del Imperio otomano, que dejó de extenderse por Europa. Poco a poco, Austria, Hungría, Rusia y Polonia fueron arrebatando territorios a los otomanos.

ReferenciasEditar

  1. Tucker, Spencer (2010). Battles That Changed History: An Encyclopedia of World Conflict. ABC-CLIO. p. 215. ISBN 9781598844290. 
  2. Encyclopedia Britannica. «John III Sobieski». Consultado el 25 de noviembre de 2011. 
  3. Fecha de la Batalla (en inglés)
  4. Davies, Norman, God's Playground, a History of Poland: The origins to 1795, (Columbia University Press, 1982), 487.
  5. Exact Polish Order of Battle and Strength Reports as of 1 August 1683
  6. Tezcan, 2009, p. 185.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar