Batalla de Kapetron

La batalla de Kapetron o Kapetrou fue librada entre un ejército bizantino-georgiano y los turcos selyúcidas en la llanura de Kapetron (actual Hasankale / Pasinler en el noreste de Turquía) en 1048. El enfrentamiento fue la culminación de una importante incursión dirigida por el príncipe selyúcida Ibrahim Yinal en la Armenia gobernada por los bizantinos. Una combinación de factores motivó que las fuerzas regulares bizantinas se encontraran en una desventaja numérica considerable frente a los turcos: los ejércitos temáticos locales se habían disuelto, mientras que muchas de las tropas profesionales se habían trasladado a los Balcanes para hacer frente a la revuelta de León Tornikio. Como resultado, los comandantes bizantinos, Aarón y Katakalon Kekaumenos, no estuvieron de acuerdo sobre la mejor manera de enfrentar la invasión. Kekaumenos deseaba realizar un ataque inmediato y preventivo, mientras que Aarón pretendía efectuar una estrategia más cautelosa hasta la llegada de refuerzos. El emperador Constantino IX eligió la última opción y ordenó a sus fuerzas que adoptaran una postura no beligerante, mientras solicitaba la ayuda del gobernante georgiano Liparit IV. Esto permitió a los turcos arrasar a voluntad, lo que llevó en particular al saqueo y destrucción del gran centro comercial de Artzé.

Batalla de Kapetron
Parte de Guerras otomano-bizantinas
Fecha 1048
Lugar Anatolia
Coordenadas 39°58′47″N 41°40′32″E / 39.979722, 41.675556

Después de la llegada de los georgianos, la fuerza combinada bizantina-georgiana dio batalla en Kapetron (actual Hasankale). En una feroz batalla nocturna, los aliados cristianos lograron repeler a los turcos, mientras que Aarón y Kekaumenos, al mando de los dos flancos, persiguieron a los turcos hasta la mañana siguiente. En el centro, Yinal logró capturar Liparit, hecho del cual los dos comandantes bizantinos no fueron informados hasta después de haber dado gracias a Dios por su victoria. Yinal pudo regresar sin ser molestado a la capital selyúcida en Rayy, llevando un enorme botín. Las dos partes intercambiaron embajadas, lo que condujo a la liberación de Liparit y al inicio de las relaciones diplomáticas entre las cortes bizantina y selyúcida. El emperador Constantino IX tomó medidas para fortalecer su frontera oriental, pero debido a las luchas internas, las invasiones turcas no se reanudaron hasta 1054. Los turcos experimentaron un éxito creciente, ayudados por el renovado desvío de las tropas bizantinas a los Balcanes para luchar contra los pechenegos, las disputas entre los diversos grupos étnicos de las provincias bizantinas del este y el declive del ejército bizantino.

BibliografíaEditar