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Bogdán Jmelnitski

Hetman de los cosacos de Zaporozhia en el Hetmanato cosaco
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Bogdán (Zinovi-Bogdán) Mijáilovich Jmelnitski (en ucraniano, Богдан Зиновій Михайлович Хмельницький; en polaco, Bohdan Zenobi Chmielnicki) nació en Subotiv en el año 1595 y falleció el 6 de agosto de 1657. Fue un hetman de los cosacos de Zaporozhia en el Hetmanato cosaco. Lideró el levantamiento de 1648 contra la szlachta, la alta nobleza de la Mancomunidad Polaco-Lituana, con el objetivo de crear un estado independiente cosaco. En 1654 firmó el Tratado de Pereyáslav con el zar Alejo I de Rusia, lo que condujo en la práctica a una pérdida de la primera independencia de Ucrania dentro del Zarato ruso, y luego en el Imperio ruso y la Unión Soviética.

Bogdán Jmelnitski
Chmelnicki Hondius 1.png
Retrato de Bogdán Jmelnitski
Hetman de Ucrania
16481657
Predecesor Fundador
Sucesor Yuri Jmelnitski
Información personal
Nacimiento 1595
Subotiv, Bandera de Hetmanato cosaco Hetmanato cosaco
Fallecimiento 6 de agosto de 1657 (61 años)
Chyhyryn, Bandera de Hetmanato cosaco Hetmanato cosaco
Familia
Dinastía Jmelnitski

Firma Firma de Bogdán Jmelnitski
Chmelnitskyi (Alex K).svg
Escudo de Bogdán Jmelnitski

Índice

Orígenes y primas actividadesEditar

Jmelnitski, nacido en torno al 1595, provenía de una familia de la baja nobleza ortodoxa.[1]​ Pese a la religión de la familia, recibió una esmerada educación en un colegio jesuita de Jarosław.[1]​ Combatió como oficial en el Ejército polaco y fue capturado por los otomanos en Țuțora en 1620; pasó dos años en cautiverio.[1]

Al obtener la libertad, se retiró a su hacienda en Subotiv, donde, ya casado, se dedicó a acrecentar sus posesiones.[1]​ Por su lealtad al rey Vladislao IV Vasa durante las revueltas cosacas que estallaron en 1625 y 1638, este lo nombró canciller de la hueste de los cosacos zaporogos.[1]​ En 1646, formó parte de la delegación cosaca que acudió a tratar con el rey los preparativos de la guerra que se avecinaba con el Imperio otomano.[1]

RevueltaEditar

En la primavera de 1648, acaudilló una revuelta cosaca, en realidad por rencillas con un vecino católico, Daniel Czapliński, que había talado su hacienda.[2]​ Jmelnitski acudió a los tribunales para denunciar a Czapliński, pero este contaba con poderosos valedores que impidieron que obtuviese satisfacción y llegaron a amenazarlo con detenerlo.[3]​ Así las cosas, Jmelnitski huyó y se refugió entre los zaporogos que se habían reunido para emprender la esperada campaña contra los otomanos, que finalmente no tuvo lugar.[3]​ Jmelnitski persuadió a los cosacos para que lo nombrasen hetman, expulsasen a las fuerzas polacas y se aliasen con el Kanato de Crimea, que debía proporcionar la caballería de la que carecían los propios cosacos.[3]

La liga cosaco-tártara batió en varios choques a las fuerzas polacas: el 16 de mayo de 1648, las derrotó en la batalla de Zhovti Vody («aguas amarillas»), en las que los cosacos que combatían en las filas polacas cambiaron de bando.[3]​ Los mandos militares polacos, bisoños, decidieron abandonar las plazas fortificadas de la región y replegarse al oeste.[3]​ Alcanzados por Jmelnitski cerca de Korsun, fueron derrotados nuevamente el 26 de mayo y apresados.[3]​ La noticia de estas victorias avivó al rebelión, que se extendió por toda Ucrania.[3]​ Miles de voluntarios se unieron a sus fuerzas y se formaron bandas acaudilladas por notables locales que cometieron atrocidades contra polacos y judíos.[3]​ Los rebeldes saqueaban las iglesias católicas.[3]​ Los magnates polacos, que contaban con huestes propias, emprendieron la retirada al oeste, marcha a la que se unieron polacos, judíos, sacerdotes católicos y miembros de la baja nobleza polaca de la región.[3]​ En su marcha, las bandas armadas de los nobles cometieron también tropelías contra los rutenos.[3]

 
Representación decimonónica de la entrada de Jmelnitski en Kiev, desde donde gobernó los territorios sublevados contra Polonia-Lituania.

En julio, en medio de las deliberaciones para elegir al nuevo rey polaco, el Parlamento envió un ejército de cuarenta mil soldados —de ellos ocho mil mercenarios alemanes— a enfrentarse a los cuarenta mil soldados y otros tantos milicianos cosacos de Jmelnitski.[3]​ El intento de sofocar la rebelión resultó un nuevo fracaso para los polacos: mal mandado, el ejército fue vencido en la batalla de Pyliavitsi el 23 de septiembre.[3]​ Este triunfo permitió a Jmelnitski continuar su avance hacia el oeste, ya sin oposición; para no saquear Leópolis y Zamość, obtuvo de las dos ciudades grandes rescates.[3]

Envió a los polacos unas exigencias bastante moderadas dada su posición de fuerza: estos debían confirmar los privilegios tradicionales de los cosacos, eliminar el control de la nobleza polaca de sus territorios, desmantelar las fortalezas que les impedían a los cosacos el acceso al mar Negro, abrogar la Unión de Brest y otorgar la amnistía a los rebeldes.[3]​ Detuvo su avance al oeste para que polacos y lituanos pudiesen elegir al nuevo monarca y luego se retiró a Kiev.[3]​ Cada vez más radical en su trato con los enviados polacos, continuó batiendo a las fuerzas enviadas contra él a principios de 1649.[4]

Privado de la alianza del kan crimeo İslâm III Giray por la hábil diplomacia del nuevo monarca polaco Juan II Casimiro Vasa, hubo de tratar con este.[4]​ El 18 de agosto alcanzó con él un acuerdo que otorgaba autonomía a los territorios que dominaba, permitía el mantenimiento de cuarenta mil tropas cosacas regulares, expulsaba a las polacas y a los judíos de las provincias de Cherníhiv, Bratislav y Kiev, reservaba los puestos de la administración regional a los cosacos y a la nobleza ortodoxa y concedía un escaño al metropolitano de Kiev en el Senado de la mancomunidad.[4]​ Se proclamó la amnistía de los rebeldes.[4]​ A cambio, los nobles polacos recuperaron sus haciendas y los campesinos fueron sometidos de nuevo a la servidumbre.[4]​ Cada bando, sin embargo, consideró el pacto simplemente una tregua, y trató de reforzar su posición para imponerse al otro.[4]

Jeremi Wiśniowiecki, el mayor hacendado de Ucrania y paladín los extremistas, fue nombrado hetman del Ejército real y se le entregó un gran ejército de cien mil hombres, compuesto por levas de los nobles, ejércitos privados de estos, tropas regulares y milicias provinciales.[5]​ Este gran ejército venció a otro de igual tamaño de cosacos y tártaros en la batalla de Berestechko el 30 de junio de 1651.[6]​ Los tártaros, sin interés en la contienda, se retiraron de ella y apresaron a Jmelnitski que, sin embargo, obtuvo la libertad poco después.[6]​ La enconada resistencia cosaca al ejército real, el abandono de los nobles y sus contingentes de este y lo indeciso de los combates librados en Bila Tserkva llevaron a las partes enfrentadas a negociar un nuevo acuerdo que recortó los poderes de Jmelnitski.[6]​ De controlar tres provincias pasó a gobernar solo una, Kiev.[6]​ Y las tropas regulares cosacas se redujeron de cuarenta a veinte mil.[6]

De nuevo, el pacto fue temporal: en 1652 se reanudaron los combates.[6]​ Jmelnitski trató de obtener el Principado de Moldavia para su hijo Tymish (Timoteo) y derrotó a las fuerzas polacas que intentaron impedirlo.[6]​ Juan Casimiro reunió un nuevo ejército e invadió de nuevo los territorio ucranianos, pero quedó una vez más cercado por el enemigo y se libró de ser derrotado únicamente por la nueva retirada de los tártaros, como ya había sucedido en 1649.[6]

En octubre de 1653, los rusos por fin se decidieron a apoyar a Jmelnitski, que ya había entablado infructuosas negociaciones con ellos en 1648.[6]​ El Zemski Sobor aprobó el ingreso de las tierras ucranianas en el Zarato, si bien como unidad autónoma.[6]​ El Tratado de Pereyáslav del 18 de enero de 1654 plasmó el acuerdo: Jmelnitski y luego otros ciento veintisiete mil cosacos en ciento diecisiete localidades juraron fidelidad al zar ruso, que se comprometía a respetar la autonomía del territorio del Hetmanato cosaco.[6]​ Las ciudades seguirían pudiendo elegir a sus funcionarios y cobrar los impuestos, que los rusos podían supervisar pero no cambiar.[7]​ Los rusos se comprometían también a enviar guarniciones a algunos puntos estratégicos y a subvencionar a la horda, que contaba oficialmente con sesenta mil soldados.[8]​ La nueva alianza desencadenó una nueva serie de combates en la región: los polacos invadieron Ucrania y los cosacos y rusos invadieron Bielorrusia, en donde el 24 de agosto de 1655 derrotaron a los lituanos en la batalla de Szepielewicze.[8]​ Los tártaros aprovecharon el cruento conflicto para saquear el territorio y hacer cautivos.[8]

Cuando el zar Alejo se arrogó el título de «zar de Bielorrusia», Jmelnitski trató de romper la alianza con los rusos y recuperar la independencia, coligándose con suecos, transilvanos y prusianos, en vano.[8]​ La cooperación con los rusos fue cada vez menor, y las disputas entre cosacos y rusos aumentaron.[9]​ Los primeros no estaban de acuerdo con el gobierno ruso de la parte de Bielorrusia que habían arrebatado a Polonia-Lituania y los segundos pusieron en duda el derecho de Jmelnitski de designar a su hijo Yuri heredero sin contar con su beneplácito.[9]

Cuando Bogdán falleció en 1657, sus principales lugartenientes desoyeron sus deseos, apartaron a su hijo y escogieron como hetman a uno de ellos, Iván Vigovski, que el 16 de septiembre de 1658 firmó el tratado de Hadiach con los polaco-lituanos.[9]

ReferenciasEditar

  1. a b c d e f Stone, 2001, p. 160.
  2. Stone, 2001, pp. 160-161.
  3. a b c d e f g h i j k l m n ñ o Stone, 2001, p. 161.
  4. a b c d e f Stone, 2001, p. 164.
  5. Stone, 2001, p. 161-165.
  6. a b c d e f g h i j k Stone, 2001, p. 165.
  7. Stone, 2001, pp. 165-166.
  8. a b c d Stone, 2001, p. 166.
  9. a b c Stone, 2001, p. 170.

BibliografíaEditar