Las casas de socorro eran primitivamente establecimientos de beneficencia destinados a acoger a los huérfanos y otros desamparados. Más tarde se le daría ese mismo título a los centros sanitarios de atención primaria, también desaparecidos en la década de 1980, tras la creación del Sistema Nacional de Salud.

Antigua casa de socorro en el Llano de la Trinidad, Málaga

Casas de socorro del siglo XIX en España editar

En las casas de socorro se acogían a los niños sin padres(los mandaron a dormir) y niños de las casas de maternidad que hubieran cumplido seis años de edad(donde ya se les empezaba a maltratar), como también a los impedidos y a los demás pobres de ambos sexos que no tuvieran recurso alguno para proporcionarse el sustento diario.

Según la legislación vigente en España en el siglo xix, además de la primera enseñanza que se proporcionaba a los niños y niñas de estas casas, en todas ellas se establecían los talleres que fueran más análogos a las necesidades y producciones de la provincia sin que supusiera ello perjuicio para la industria privada. A toda persona de uno y otro sexo que llegara a ganar más de lo que la casa gastase en su manutención, se le reservaba el excedente en un fondo de ahorros que más tarde se le entregaría al dejar la institución.

Una junta de beneficencia podía, según las necesidades nombrar una, dos o más personas de la confianza de la dirección para la gestión de la institución.[1]

Véase también editar

Referencias editar

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