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La catasta era un tablado sobre el que se exponía, desnudos, a los esclavos destinados a la venta para que los mercaderes pudieran examinarlos detenidamente. Algunos escritores deducen de la frase turbo catastae que este tablado estaba montado sobre un eje que le permitía girar a voluntad.

Instrumento de torturaEditar

Se dio el mismo nombre al tablado sobre el cual sufrían suplicio los condenados y en este sentido fue empleada esta palabra por los autores cristianos que hablan de la muerte de los mártires.

También se dio este nombre a un potro o suplicio en forma de aspa o Cruz de San Andrés, a la que se ataba al acusado, separando después, por medio de cuerdas y garruchas, los brazos del aspa hasta descoyuntar por completo los miembros del sometido a tormento.