Caza furtiva

caza o la pesca ilegal

El furtivismo o caza furtiva, es la caza o la pesca ilegal, en vedado.

Un vendedor de Haliotis con su pesca viva, matando al animal en su interior.
Ejemplar de elefante africano de sabana (Loxodonta africana), presa habitual de la caza furtiva por sus colmillos de marfil.

Puede ser ilegal debido a:

  • La caza o la pesca fuera de la temporada legalmente establecida.
  • El furtivo no posee una licencia.
  • El adminículo usado es un arma ilegal para el animal.
  • El animal o la planta está en un área de restricción.
  • El derecho a cazar ese animal es reclamado por alguien.
  • Los medios usados son ilegales (por ejemplo trampas, reflectores para atontar o paralizar venados o liebres o explosivos para matar peces).
  • El animal o el pez está protegido por leyes, o ha sido listado como especie en vías de extinción o amenazada (ejemplo Especies amenazadas, Acta de Especies Amenazadas, en EE. UU.).
  • El animal o la planta han sido marcados por un investigador.

Se estima que el tráfico de vida silvestre ilegal es al menos de 10 mil millones de dólares.

El furtivismo vegetal, o "tala furtiva" también crece. Un ejemplo prominente es la remoción de Ginseng[1]​ en el Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes. Se estima que las plantas secas de ginseng robado, se ubica en el "mercado negro" a no menos de entre 450 y 500 dólares el gramo.

Aspectos históricosEditar

 
Cazador furtivo apresado por autoridades de la Guardia Civil.

En la Edad Media, la caza furtiva en terrenos reales, era una forma de caza para sobrevivir única de los pobres, especialmente durante los tiempos en donde cazar era un privilegio reservado a los dueños de la tierra y a la nobleza. En el siglo XVI, en caso de matar a un ciervo (considerado animal de la realeza en muchos lugares de Europa) se podría aplicar como castigo la pena de muerte.

Los animales pequeños típicamente cazados por los pobres eran conejos, usando lazos y cetrería. La caza genuina requería armas, considerable destreza y tiempo libre, que el habitante campesino promedio simplemente no tenía. Un campesino estaba muy lejos de poder cazar el ciervo del señor. Matar un ciervo era considerado una caza furtiva, sin importar la causa. En el período medieval, los animales silvestres eran considerados la mayor fuente de alimento, debido a varias hambrunas que aniquilaban otras reservas de comida; y esto incrementaba la caza furtiva.

En Inglaterra, esta práctica era bastante común, y aumentó hacia fines del siglo XX. Hay evidencia que la caza furtiva fue la mayor fuente de alimento de los pobres rurales. Muchas canciones folclóricas tradicionales inglesas exaltan esta práctica (como en Cazador furtivo de Lincolnshire) o las consecuencias de ser capturado (por ejemplo, en Tierra de Van Diemen). Quizás debido a esto, la caza furtiva ha sido vista con un dejo de nostálgico romanticismo en algunas áreas, como un noble acto de defender los derechos del pobre y no como un problema con el ecosistema.

MotivosEditar

Las investigaciones sociológicas y criminológicas sobre la caza furtiva indican que en América del Norte las personas cazan furtivamente para obtener un beneficio comercial, para el consumo doméstico, para la trofeos, por placer y por la emoción de matar animales silvestres o porque no están de acuerdo con ciertas normas de caza, reclaman un derecho tradicional a cazar o tienen una disposición negativa hacia la autoridad legal.[2]​ En las zonas rurales de Estados Unidos, los principales motivos para la caza furtiva son la pobreza.[3]​ Las entrevistas realizadas a 41 cazadores furtivos en la cuenca del río Atchafalaya en Luisiana revelaron que 37 de ellos cazan para proveerse de alimentos a sí mismos y a sus familias; 11 declararon que la caza furtiva forma parte de su historia personal o cultural; nueve ganan dinero con la venta de la caza furtiva para mantener a sus familias; y ocho se sienten entusiasmados y emocionados por superar a los guardias de caza. [4]

En las zonas rurales de África, los motivos principales de la caza furtiva son la falta de oportunidades de empleo y un potencial limitado para la agricultura y la producción ganadera. Los pobres dependen de los recursos naturales para su supervivencia y generan ingresos en efectivo a través de la venta de carne de animales silvestres, que alcanza precios elevados en los centros urbanos. Las partes del cuerpo de la fauna silvestre también son demandadas para la medicina tradicional y las ceremonias.[5]​ La existencia de un mercado internacional para la fauna y flora silvestres cazadas furtivamente implica que bandas bien organizadas de cazadores furtivos profesionales entran en zonas vulnerables para cazar, y sindicatos del crimen organizan el tráfico de partes del cuerpo de la fauna y flora silvestres a través de una compleja red de interconexión hacia mercados fuera de los respectivos países de origen. [6][7]​ El conflicto armado en África se ha relacionado con la intensificación de la caza furtiva y la disminución de la vida silvestre dentro de las áreas protegidas,[8]​ probablemente reflejando la interrupción de los medios de vida tradicionales, que hace que la gente busque fuentes de alimentación alternativas.

Los resultados de una encuesta realizada en varias aldeas de Tanzania indican que uno de los principales motivos de la caza furtiva es el consumo y la venta de carne de animales silvestres. Por lo general, la carne de animales silvestres se considera un subconjunto de la caza furtiva debido a que se cazan animales sin tener en cuenta las leyes que conservan ciertas especies de animales. Muchas familias consumen más carne de animales silvestres si no hay fuentes alternativas de proteínas disponibles, como el pescado. Cuanto más lejos estaban las familias de la reserva, menos probable era que cazaran ilegalmente animales silvestres para obtener carne de caza. Era más probable que cazaran carne de animales silvestres justo antes de la temporada de cosecha y durante las lluvias intensas, ya que antes de la temporada de cosecha no hay mucho trabajo agrícola y las lluvias intensas ocultan las huellas humanas y facilitan que los cazadores furtivos se salgan con la suya.[9]

La pobreza parece ser un gran impulso para que la gente practique la caza furtiva, algo que afecta tanto a los residentes en África como en Asia. Por ejemplo, en Tailandia, hay relatos anecdóticos sobre el deseo de una vida mejor para los niños, que impulsan a los cazadores furtivos rurales a arriesgarse a cazar aunque les disguste explotar la vida salvaje.[10]

Otra de las principales causas de la caza furtiva es la gran demanda cultural de productos derivados de la fauna salvaje, como el marfil, que se consideran símbolos de estatus y riqueza en China. Según Joseph Vandegrift, China experimentó un inusual repunte en la demanda de marfil en el siglo XXI porque el auge económico permitió que más chinos de clase media tuvieran un mayor poder adquisitivo, lo que les incentivó a mostrar su nueva riqueza mediante el uso de marfil, que ha sido un bien escaso desde la dinastía Han. [11]

En China hay problemas con la conservación de la fauna salvaje, concretamente en relación con los tigres. Varios autores colaboraron en el artículo "Actitud pública hacia la cría de tigres y su conservación en Pekín, China", y exploraron la opción de si sería mejor política criar tigres en una granja o ponerlos en un hábitat de conservación de la fauna para preservar la especie. Mediante una encuesta realizada a 1.058 residentes de Pekín (China), de los cuales 381 eran estudiantes universitarios y los otros 677 eran ciudadanos normales, intentaron calibrar la opinión pública sobre los tigres y los esfuerzos de conservación de los mismos. Se les preguntó sobre el valor de los tigres en relación con la ecología, la ciencia, la educación, el esteticismo y la cultura. Sin embargo, surgió una razón por la que los tigres siguen siendo muy demandados en el comercio ilegal: culturalmente, siguen siendo símbolos de estatus de riqueza para la clase alta, y todavía se cree que tienen misteriosos efectos medicinales y sanitarios.[12]

Puntos modernosEditar

Hay muchas acciones nacionales e internacionales tomadas en contra de ciertas clases de "caza furtiva". La caza de marfil fue interdicta en 1989. Las Filipinas tienen más de 400 especies animales amenazadas, todas ilegales para cazar.

Señalando el problemaEditar

Algunas organizaciones estatales de guardabosques hacen uso de "animales robóticos", en áreas de alta visibilidad para ubicar a los cazadores furtivos y arrestarlos luego que les dispararon a esos "animales".[1] Archivado el 26 de diciembre de 2006 en Wayback Machine..

Terminología modernaEditar

Hasta al menos 1990, el término "furtivismo" se usaba a veces para referirse al acto de alquilar empleados que ya estaban empleados por otra compañía (especialmente un competidor), orquestado por un reclutador referido como un "cazador de cabezas".

En 2007, el término comenzó a usarse para significar estar agobiado por los miembros familiares.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Great Smoky Mountains National Park - Threats to Wildflowers (U.S. National Park Service)». Consultado el 2009. 
  2. Muth, R. M.; Bowe, Jr. (1998). «Illegal harvest of renewable natural resources in North America: Toward a typology of the motivations for poaching». Society & Natural Resources 11 (1): 9-24. doi:10.1080/08941929809381058. 
  3. Weisheit, R. A.; Falcone, D. N.; Wells, L. E. (1994). pdf Delincuencia y policía rurales. Departamento de Justicia de los Estados Unidos: Oficina de Programas de Justicia:Instituto Nacional de Justicia. Consultado el 9 August 2013. 
  4. Forsyth, C. J.; Gramling, R.; Wooddell, G. (1998). «El juego de la caza furtiva: delitos populares en el suroeste de Luisiana». Society & Natural Resources 11 (1): 25-38. doi:10.1080/08941929809381059. 
  5. Lindsey, P.; Balme, G.; Becker, M.; Begg, C.; Bento, C.; Bocchino, C.; Dickman, A.; Diggle, R.; Eves, H.; Henschel, P.; Lewis, D.; Marnewick, K.; Mattheus, J.; McNutt, J. W.; McRobb, R.; Midlane, N., Milanzi, J., Morley, R., Murphree, M., Nyoni, P., Opyene, V., Phadima, J., Purchase, N., Rentsch, D., Roche, C., Shaw, J., van der Westhuizen, H., Van Vliet, N., Zisadza, P. (2012). Illegal hunting and the bush-meat trade in savanna Africa: drivers, impacts and solutions to address the problem. New York: Panthera, Zoological Society of London, Wildlife Conservation Society. 
  6. Banks, D.; Lawson, S.; Wright, B. (2006), pdf Skinning the Cat: Crime and Politics of the Big Cat Skin Trade, Londres, Nueva Delhi: Agencia de Investigación Medioambiental, Sociedad de Protección de la Vida Silvestre de la India .
  7. Milliken, T.; Shaw, J. (2012), El nexo del comercio de cuernos de rinoceronte entre Sudáfrica y Vietnam: Una combinación mortal de lagunas institucionales, profesionales corruptos de la industria de la vida silvestre y sindicatos criminales asiáticos, Johannesburg, South Africa: TRAFFIC .
  8. Daskin, J. H.; Pringle, R. M. (2018). «La guerra y el declive de la vida salvaje en las áreas protegidas de África». Nature 553 (7688): 328-332. Bibcode:..328D 2018Natur.553 ..328D. PMID 29320475. S2CID 4464877. doi:10.1038/nature25194. 
  9. MacColl, A.; Wilfred, P. (2015). «Perspectivas locales sobre los factores que influyen en la extensión de la caza furtiva de animales silvestres para la obtención de carne de monte en una reserva de caza, Tanzania occidental». International Journal of Conservation Science 6 (1): 99-110. 
  10. Nyhus, P. J. (2010). Tigres del mundo (Segunda edición). Academic Press. p. 118. ISBN 978-0-8155-1570-8. 
  11. Vandergrift, J. (2013). «Caza furtiva de elefantes: el fracaso de la CITES para combatir el crecimiento de la demanda china de marfil». Virginia Environmental Law Journal 31 (1): 102-135. JSTOR 44679553. 
  12. Liu, Z.; Jiang, Z.; Li, C.; Fang, H.; Ping, X.; Luo, Z.; Tang, S.; Li, L.; Meng, Z.; Zeng, Y. (2015). «Actitud del público hacia la cría de tigres y su conservación en Pekín, China». Animal Conservation 18 (4): 367-376. S2CID 54699266. doi:10.1111/acv.12181. 

Enlaces externosEditar