De la naturaleza de las cosas

poema didáctico de Lucrecio

De la naturaleza de las cosas[nota 1]​ (en latín, Dē rērum natūra) es un poema didáctico, dentro del género de los periphyseos cultivado por los filósofos atomistas griegos, escrito en el siglo I a. C. por Tito Lucrecio Caro; dividido en seis libros, proclama la realidad del hombre en un universo sin dioses e intenta liberarlo de su temor a la muerte. Expone la física atomista de Demócrito y la filosofía moral de Epicuro. Constituye posiblemente la mayor obra de la poesía de Roma y, sin duda, uno de los mayores intentos destinados a la comprensión de la realidad del mundo y de lo humano.

Sobre la naturaleza de las cosas
de Lucrecio Ver y modificar los datos en Wikidata
T. Lucretii Cari De rerum natura.tif
Género Poesía didáctica Ver y modificar los datos en Wikidata
Edición original en latín clásico Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original De rerum natura Ver y modificar los datos en Wikidata
País República romana Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación Siglo I a. C.juliano Ver y modificar los datos en Wikidata
Edición traducida al español
Título De la naturaleza de las cosas

Contenido del libroEditar

Lectura del primer libro De Rerum Natura en latín.

Literalmente el título se traduce del latín como Sobre la naturaleza de las cosas, aunque a veces se llega a traducir como la Sobre la naturaleza del Universo, quizás para reflejar la escala real que se trata en el libro, o La naturaleza simplemente. La visión de Lucrecio es bastante austera, sin embargo incita a unos cuantos puntos importantes que permiten a los individuos un escape periódico de sus propios deseos y pasiones para observar con compasión a la pobre humanidad en su conjunto, incluyéndose a sí mismo, pudiendo observar la ignorancia promediada, la infelicidad reinante, e incita a mejorar aunque sólo sea un poco más todo aquello que nos rodea. La responsabilidad personal consiste en hablar sobre la verdad personal que se vive. De acuerdo con Sobre la naturaleza de las cosas la proposición de verdad de Lucrecio está dirigida a una audiencia ignorante, esperando que alguien le escuche, le comprenda y de esta forma le pase la semilla de la verdad capaz de mejorar al mundo.

La estructura del poema es la siguiente:[1]

  • Libro I: finalidad de la doctrina epicúrea, análisis del principio "de la nada, nada se origina", teoría del átomo y del vacío.
  • Libro II: origen del Universo mediante las combinaciones atómicas producidas por la caída de los átomos. Teoría del clinamen (término latino usado por Lucrecio para designar la parénclisis).
  • Libro III: doctrina sobre el alma. Distingue entre animus, principio intelectivo humano, y anima, principio exclusivamente vital.
  • Libro IV: teoría de la sensación; análisis de los simulacra (los eidola de Epicuro). Crítica del escepticismo; los sentidos como fuente de verdad. Negación del finalismo en la naturaleza.[2]
  • Libro V: de contenido cosmológico. Origen del Universo; estudio de los astros; análisis de la vida vegetal y animal; exposición de la evolución de la civilización humana.
  • Libro VI: continuación del anterior. Estudio de los fenómenos atmosféricos; causas de las enfermedades.
  • Termina con la descripción de la peste de Atenas, uno de los pasajes más perfectos de la literatura universal.

ArgumentosEditar

El poema está compuesto por los siguientes argumentos.

  • La sustancia es eterna.
    • Los átomos se mueven en el vacío.
    • El universo está compuesto de átomos y vacío, nada más. (Por esta razón, Lucrecio es visto como un atomista.)
  • El alma del hombre consiste en átomos diminutos que se disuelven como el humo cuando este muere.
    • Reclama la existencia de los dioses, pero Dios no inició el universo, y concierne poco a las acciones de los hombres.
  • Existen otros mundos como el universo y son similares a este.
    • Debido a que estamos compuestos de una sopa de átomos en constante movimiento, este mundo y los otros no son eternos.
    • Los otros mundos no están controlados por dioses, al igual que este.
  • Las formas de vida en este mundo y en los otros está en constante movimiento, incrementando la potencia de unas formas y decreciendo la de otras.
    • El hombre debe pensar que desde sus más salvajes inicios ha vivido una gran mejora en habilidades y conocimientos, pero esto pasará y vendrá una decadencia.
  • Lo que llega a saber el hombre proviene sólo de los sentidos y de la razón.
    • Los sentidos tienen dependencias.
    • La razón nos deja la posibilidad de alcanzar motivos ocultos, pero ésta no está libre de fallos y de falsas inferencias. Por esta razón, las inferencias deben ser continuamente verificadas por los sentidos.
    • (Comparado con Platón, quien creía que los sentidos podrían ser confundidos mientras que la razón no.)
  • Los sentimientos perciben las colisiones macroscópicas e interacciones de los cuerpos.
    • Pero la razón infiere los átomos y el vacío que los sentidos perciben.
  • El hombre evita el dolor y busca todo aquello que le da placer.
    • Una persona normal (media) está impelida siempre para evitar los dolores y buscar los placeres.
  • Las personas nacen con dos miedos innatos: el miedo a los dioses y el miedo a la muerte.
    • Pero los dioses no quieren hacernos daño, la muerte es fácil cuando la vida se ha ido.
    • Cuando uno se muere, los átomos del alma y los átomos del cuerpo continúan su esencia dando forma a las rocas, lagos o a las flores.

Historia del textoEditar

De la Antigüedad a la Edad MediaEditar

 
San Jerónimo sostuvo en su Chronicon que Cicerón enmendó y editó De rerum natura.[3]​ Esta afirmación se ha debatido y la mayoría de los eruditos piensan que fue un error por parte de Jerónimo.[4]

Martin Ferguson Smith señala que el amigo íntimo de Cicerón, Tito Pomponio Ático, era un editor epicúreo, y es posible que sus esclavos hicieran las primeras copias de De rerum natura.[5]​ Si este fuera el caso, entonces podría explicar cómo Cicerón llegó a familiarizarse con el trabajo de Lucrecio. En c. 380 d. C., San Jerónimo sostendría en su Chronicon que Cicerón enmendó y editó De rerum natura,[3]​ aunque la mayoría de los eruditos argumentan que esta es una afirmación errónea;[6]​ el clasicista David Butterfield sostiene que este error probablemente fue cometido por Jerónimo (o sus fuentes) porque la primera referencia a Lucrecio se encuentra en la carta de Cicerón antes mencionada.[7]​ Sin embargo, una pequeña minoría de estudiosos sostiene que la afirmación de Jerónimo puede ser creíble.[8]

Los supuestos fragmentos más antiguos de De rerum natura fueron publicados por K. Kleve en 1989 y constan de dieciséis fragmentos. Estos restos fueron descubiertos entre la biblioteca epicúrea en la Villa de los Papiros en Herculano. Debido a que, como señala W. H. D. Rouse, "los fragmentos son tan diminutos y llevan tan pocas letras identificables", en este momento "parece perdonable y prudente cierto escepticismo sobre la autoría propuesta".[9]​ Sin embargo, Kleve sostiene que cuatro de los seis libros están representados en los fragmentos, lo que, según él, es una razón para suponer que el poema completo se guardó una vez en la biblioteca. Si el poema de Lucrecio se colocara definitivamente en la Villa de los Papiros, sugeriría que fue estudiado por la escuela epicúrea napolitana.[10]

Se conservaron copias del poema en varias bibliotecas medievales, y los primeros manuscritos existentes datan del siglo IX.[11]​ El más antiguo, y, según David Butterfield, el más famoso, es el Codex Oblongus, a menudo llamado O. Esta copia data de principios del siglo IX y fue producida por un scriptorium carolingio (probablemente un monasterio conectado a la corte de Carlomagno).[12]O se encuentra actualmente en la Universidad de Leiden.[13]​ El segundo de estos manuscritos del siglo IX es el Codex Quadratus, a menudo llamado Q. Este manuscrito probablemente fue copiado después de O, en algún momento a mediados del siglo IX.[14]​ Hoy, Q también se encuentra en la Universidad de Leiden.[15]​ El tercer y último manuscrito del siglo IX, que comprende el fragmento de Schedae Gottorpienses (comúnmente llamado G y ubicado en la Kongelige Bibliotek de Copenhague) y los fragmentos de Schedae Vindobonenses (comúnmente llamados V y U y ubicados en la Biblioteca Nacional de Austria en Viena), fue bautizada por Butterfield como S y data de la última parte del siglo IX.[16][17]​ Los estudiosos consideran que los manuscritos O, Q y S son descendientes del arquetipo original, al que denominan Ω.[18]​ Sin embargo, aunque O es un descendiente directo del arquetipo,[19]​ se cree que Q y S se derivaron de un manuscrito (Ψ) que a su vez se derivó de una versión dañada y modificada del arquetipo (ΩI).[20][21]

Redescubrimiento al presenteEditar

 
De rerum natura fue redescubierto por Poggio Bracciolini c. 1416-1417.

Si bien existe un puñado de referencias a Lucrecio en fuentes románicas y germánicas que datan entre los siglos IX y XV (referencias que, según Ada Palmer, "indican un conocimiento tenaz, aunque irregular, del poeta y algún conocimiento de [su] poema" ), actualmente no sobreviven manuscritos de De rerum natura de este lapso de tiempo.  Más bien, todos los manuscritos lucrecianos restantes que existen actualmente datan del siglo XV o después.  Esto se debe a que De rerum natura fue redescubierto en enero de 1417 por Poggio Bracciolini, quien probablemente encontró el poema en la biblioteca benedictina de Fulda. El manuscrito que descubrió Poggio no sobrevivió, pero sí una copia (el "Codex Laurentianus 35.30") del amigo de Poggio, Niccolò Niccoli, y hoy se conserva en la Biblioteca Laurenciana de Florencia.

Maquiavelo hizo una copia temprano en su vida. Molière produjo una traducción en verso que no sobrevive; John Evelyn tradujo el primer libro.

El erudito italiano Guido Billanovich demostró que el poema de Lucrecio era bien conocido en su totalidad por Lovato Lovati (1241-1309) y algunos otros prehumanistas paduanos durante el siglo XIII. Esto prueba que la obra era conocida en círculos selectos mucho antes del redescubrimiento oficial por parte de Bracciolini. Se ha sugerido que Dante (1265-1321) pudo haber leído el poema de Lucrecio, ya que algunos versos de su Divina Comedia exhiben una gran afinidad con De rerum natura , pero no hay evidencia concluyente para esta hipótesis.

La primera edición impresa de De rerum natura se produjo en Brescia, Lombardía, en 1473. Poco después siguieron otras ediciones impresas. Además, aunque solo se publicó en 1996, la traducción de Lucy Hutchinson de De rerum natura fue con toda probabilidad la primera en inglés y probablemente se completó en algún momento a fines de la década de 1640 o 1650.

InterpretacionesEditar

 
Copia de De rerum natura firmada por Michel de Montaigne (1563).[22]

De las múltiples descripciones que se han hecho del poema, pocas son tan luminosas como la realizada por el filósofo y físico Michel Serres. En su libro El nacimiento de la física en el texto de Lucrecio, Serres sostiene que el poema de Lucrecio no es un texto de metafísica, ni de filosofía moral, sino exactamente una física. Es más, no se trata simplemente que el poema sea una física matemática y experimental como la nuestra - con modelos, experiencias y aplicaciones-, se trata de que es exactamente nuestra física, no tanto la que se inaugura con Galileo y culmina con Newton, sino más bien la que estamos comenzando a hacer hoy mismo, a partir de experiencias como las de Einstein, Heisenberg o Prigogine.

Hay algunos rasgos que han hecho pensar que la obra quedó inacabada, sobre todo por la repetición de pasajes. El propio proemio es una repetición casi exacta de una digresión poética intercalada en el libro I (926-950). Las repeticiones en Lucrecio son comunes pero esta repetición es algo excepcional por su extensión desusada y la ausencia de motivación: probablemente en una última revisión hubieran sido eliminados. Además el enlace entre el proemio y el cuerpo presenta unas repeticiones e incoherencias a primera vista inexplicables. Durante mucho tiempo se pensó que esto se debía a unos fallos de los copistas.[23]​ Pero Mewaldt (1908) postuló que ahí no había nada que retocar. Lo que ocurría era que la primera redacción (v. 26-44) enlazaba el libro IV con el III, mientras que la segunda (v. 45-53) lo hacía con el libro II. La explicación natural sería que Lucrecio había escrito dos exordios diferentes, en diferentes etapas de su trabajo. Aunque el trabajo de Mewaldt tardó unos años en llegar a las ediciones de De rerum natura, inició una nueva era en los estudios lucrecianos.

Stephen Greenblatt, en su libro El giro: de cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno,[24]​ ganador de la edición de 2012 del Premio Pulitzer General de No-Ficción y en 2011 del Premio Nacional del Libro de no ficción,[25][26]​ cuenta la historia de cómo Poggio Bracciolini, un enviado papal del siglo XV, bibliófilo y buscador de libros, descubrió la última copia de la obra del poeta romano Lucrecio, De la naturaleza de las cosas, lo que supuso la reintroducción de las ideas importantes que provocaron la edad moderna.[27][28][29]​ Según Greenblatt: "La reaparición del poema fue un viraje, una desviación imprevista de la trayectoria directa, en este caso, hacia el olvido, en la que ese poema y su filosofía parecían estar viajando." La ​​recuperación del texto antiguo se ve como su renacimiento, es decir, un "renacimiento". El reclamo de Greenblatt es que fue un "momento clave" en una historia más grande ... de cómo el mundo se desvió en una nueva dirección."[30]

Traducciones al españolEditar

El carácter ateo del poema didáctico de Lucrecio hizo su traducción al español sumamente difícil y peligrosa para los humanistas. Se animaron a ello a fines del siglo XVIII Santiago Saiz o Sáez, rey de armas de Su Majestad, del que ha quedado su versión en prosa manuscrita, así como José "Abate" Marchena, en endecasílabos blancos, muy impresa hasta hoy, aunque sus méritos literarios son discutibles. A fines del siglo XIX se hizo una versión rigurosa y completa, la de Manuel Rodríguez-Navas (Naturaleza de las cosas. Versión en prosa del poema De rerum natura, Madrid: Agustín Auvrial, 1893), en prosa. Se han perdido o están ilocalizables[cita requerida] las versiones que en ese siglo realizaron Matías Sánchez (1832), la del presbítero Antonio Llodrá, anterior a 1812, y la de Javier de Burgos. Por otra parte hay que mencionar también a Gabriel Císcar y Císcar entre los astrónomos y humanistas estudiosos del poema y eso se nota en su propia obra, el Poema físico-astronómico (1828). De la distancia entre estas traducciones y su acomodación a cada época puede bastar esta observación: el vocablo religio es traducido por el afrancesado Marchena como fanatismo y por Císcar, más moderadamente, como superstición.[31]

Ya en el siglo XX, pueden mencionarse la versión bilingüe de Lisandro Alvarado (De la naturaleza de las cosas, Caracas: Ávila Gráfica S.A., 1950; 2.ª ed. Ministerio de Educación, 1958 y 3.ª Editorial de la Universidad Simón Bolívar, 1982), los dos volúmenes de la versión bilingüe de Eduardo Valentí Fiol (De la Naturaleza, Barcelona: Alma Mater, 1961), es también muy notable la versión rítmica del poeta mexicano Rubén Bonifaz Nuño de 1984; la de Ismael Roca Meliá (La naturaleza, Madrid: Akal, 1992), la crítica y rítmica (en hexámetros acentuales) de Agustín García Calvo (De rerum natura. De la realidad, Zamora, Editorial Lucina, 1997, 2ª edición corregida, 2019), la de Miguel Castillo Bejarano (La naturaleza de las cosas, Madrid: Alianza Editorial, 2003) y la de Francisco Socas Gavilán (La naturaleza, Madrid: Editorial Gredos S. A., 2003 y 2010).

NotasEditar

  1. También solo De la naturaleza, La naturaleza o De la realidad.

ReferenciasEditar

  1. «conoZe.com | Los epicúreos.». www.conoze.com. Consultado el 24 de noviembre de 2019. 
  2. Lucrecio (1751). «Libro IV, 823-857». De rerum natura. 
  3. a b Jerome, Chronicon.
  4. Butterfield (2013), p. 1, note 4.
  5. Smith (1992) [1924], pp. xiiixiv.
  6. Butterfield (2013), p. 1, note 4.
  7. Butterfield (2013), p. 1, note 4.
  8. Sedley (2013) [2004].
  9. Rouse (1992) [1924], pp. liv-lv.
  10. Rouse (1992) [1924], pp. liv-lv.
  11. Butterfield (2013), pp. 6-13.
  12. Butterfield (2013), pp. 6-8.
  13. Butterfield (2013), p. 8.
  14. Butterfield (2013), pp. 8-9.
  15. Butterfield (2013), p. 312.
  16. Butterfield (2013), pp. 10-11.
  17. Butterfield (2013), pp. 313-14.
  18. Butterfield (2013), p. 17.
  19. Butterfield (2013), p. 17.
  20. Butterfield (2013), pp. 15-16.
  21. Butterfield (2013), pp. 18-19.
  22. «Les Bibliothèques Virtuelles Humanistes - Fac-similés > Notice». www.bvh.univ-tours.fr. Consultado el 2 de mayo de 2021. 
  23. Lenz, Chr. (1937). Die wiederholten Verse bei Lukrez. Leipzig. 
  24. http://www.telegraph.co.uk/culture/books/bookreviews/8765691/The-Swerve-Howthe-Renaissance-Began-by-Stephan-Greenblatt-review.html
  25. The 2012 Pulitzer Prize Winners: General Nonfiction, Columbia University, consultado el 28 de mayo de 2012 .
  26. 2011 National Book Award Winner, Nonfiction, National Book Foundation, archivado desde el original el 5 de mayo de 2012, consultado el 31 de mayo de 2012 .
  27. 'The Swerve': When an Ancient Text Reaches Out and Touches Us, PBS, 25 de mayo de 2012, consultado el 31 de mayo de 2012 .
  28. Garner, Dwight (27 de septiembre de 2011), «An Unearthed Treasure That Changed Things», The New York Times, consultado el 31 de mayo de 2012 .
  29. Owchar, Nick (20 de noviembre de 2011), «Book review: 'The Swerve: How the World Became Modern'», Los Angeles Times, consultado el 31 de mayo de 2012 .
  30. Stephen Greenblatt, The Swerve: How the World Became Modern W. W. Norton & Company, p.14 ff. 
  31. José Ignacio García Armendáriz, "Lucrecio en la España de Fernando VII", en Francisco Lafarga, Concepción Palacios y Alfonso Saura (eds.), Neoclásicos y románticos ante la traducción, Murcia, Universidad, 2002, pp.103-118.

BibliografíaEditar

Ediciones en españolEditar


En inglésEditar

  • Lucretius. On the Nature of Things: De rerum natura. Anthony M. Esolen, transl. Baltimore: The Johns Hopkins Univ. Pr., 1995. ISBN 0-8018-5055-X
  • Lucretius. On the Nature of the Universe. R. E. Latham, transl. London: Penguin Books, 1994. ISBN 0-14-044610-9.
  • Lucretius. On the Nature of Things (Loeb Classical Library No. 181). W. H. Rouse, transl., rev. by M. F. Smith. Cambridge, Mass.: Harvard Univ. Pr., 1992, reprint with revisions of the 1924 edition. ISBN 0-674-99200-8.
  • Lucretius. On the Nature of Things (Hackett Classics Series). Martin Ferguson Smith, transl. Indianapolis, Ind.: Hackett Publishing Co., 2001. ISBN 0-87220-587-8. (Reviewed at [1]; responses to the review at [2])

Bibliografía analítica y relacionadaEditar

  • Alioto, Anthony M. A History of Western Science. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1987. ISBN 0-13-392390-8
  • Analysis of Lucretius's "conversion" challenge in terms of designing a "meme" that would compete with the surrounding memes of creationism; "as doctors sweeten bitter medicine with honey", so Lucretius sweetened the conversion pill as poetry [3]
  • Brown, P. Michael (ed.). Lucretius, De Rerum Natura III. Warminster: Aris & Phillips, 1997. ISBN 0-85668-694-8 (hb). ISBN 0-85668-695-6 (pb). (Reviewed at [4])
  • Butterfield, David (2013). The Early Textual History of Lucretius' De rerum natura. Cambridge, UK: Cambridge University Press. ISBN 978-1107037458. 
  • Campbell, Gordon. Lucretius on Creation and Evolution: A Commentary on De Rerum Natura Book Five, Lines 772-1104. Oxford: Oxford Univ. Pr., 2003. ISBN 0-19-926396-5. (Reviewed at [5])
  • Fowler, Don. Lucretius on Atomic Motion: A Commentary on De Rerum Natura, Book Two, Lines 1-332. Oxford: Oxford Univ. Pr., 2002. ISBN 0-19-924358-1. (Reviewed at [6])
  • Gale, Monica R. Lucretius and the Didactic Epic. London: Bristol Classical Pr., 2001. ISBN 1-85399-557-6 (Reviewed at [7])
  • Greenblatt, Stephen (2011). The Swerve: How the World Became Modern. New York: W. W. Norton. ISBN 978-0-393-06447-6.  (Traducción al castellano El giro: de cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno, Editorial Crítica, 2012, ISBN 9788498924121.)
  • Johnson, W.R. Lucretius and the Modern World. London: Duckworth, 2000. ISBN 0-7156-2882-8. (Reviewed at [8])
  • Kennedy, Duncan F. Rethinking Reality: Lucretius and the Textualization of Nature. Ann Arbor: Univ. of Michigan Pr., 2002. ISBN 0-472-11288-0. (Reviewed at [9])
  • Lloyd, B. E. R. Greek Science after Aristotle. New York: W. W. Norton, 1973. ISBN 0-393-04371-1
  • Lucretius (1992) [1924]. "Introduction". On the Nature of Things. Loeb Classical Library (Rouse, W. H. D, trad.). W. H. D. Cambridge: Harvard University Press. ISBN 0674992008. 
  • Lucretius The Way Things Are: The De Rerum Natura, translation by Rolfe Humphries, Indiana University Press 1968, ISBN 0-253-20125-X
  • Palmer, Ada (2014). Reading Lucretius in the Renaissance. Cambridge, MA: Harvard University Press. ISBN 978-0674725577. 
  • Sedley, David. Lucretius and the Transformation of Greek Wisdom. Cambridge: Cambridge Univ. Pr., 1998. ISBN 0-521-57032-8. (Reviewed at [10])
  • Smith, M. F. (1992) [1924]. «Introduction». On the Nature of Things. Loeb Classical Library. Cambridge, MA: Harvard University Press. ISBN 0674992008. 
  • Stahl, William. Roman Science. Madison: University of Wisconsin Press, 1962.

Enlaces externosEditar