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Dedicado a Antonio Machado, poeta, es el quinto álbum (LP) que Joan Manuel Serrat dedica al poeta Antonio Machado, editado en 1969[1]​ por la compañía discográfica Zafiro/Novola.

Dedicado a Antonio Machado, poeta
Álbum de estudio de Joan Manuel Serrat
Publicación 1969
Grabación 1969 en los estudios FONIT-CETRA de Milán
Género(s) Cantautor, Trova
Discográfica Zafiro/Novola
Cronología de Joan Manuel Serrat
La paloma
(1969)
Dedicado a Antonio Machado, poeta Mi niñez
(1970)

Tras el polémico suceso de Eurovisión de 1968, el cantante lanzó uno de sus discos más reconocidos, titulado Dedicado a Antonio Machado, poeta.[2]​ En un principio, poca gente de Zafiro, la productora del disco, confiaba en que el elepé cosechara buenos resultados comerciales, pero afortunadamente no fue así, ya que el mismo Serrat afirmó en 2000 que este disco había sido uno de los que más había vendido. Y por algo sería: de las 12 canciones que componen el disco, el segundo de Serrat en español, son memorables temas como Cantares o La saeta. Este álbum contribuyó a difundir la obra de Antonio Machado en España e Hispanoamérica.[3]

Arreglos y dirección de orquesta por Ricard Miralles.

Índice

CancionesEditar

Pista Título Autor Tiempo
1 Cantares Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
3:15
2 Retrato Antonio Machado
Alberto Cortez
3:27
3 Guitarra del mesón Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
2:00
4 Las moscas Antonio Machado
Alberto Cortez
2:15
5 Llanto y coplas Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
2:40
6 La saeta Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
2:05
7 Del pasado efímero Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
3:40
8 Españolito Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
1:10
9 A un olmo seco Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
2:45
10 He andado muchos caminos Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
2:27
11 En Colliure Joan Manuel Serrat 3:00
12 Parábola Antonio Machado
Joan Manuel Serrat
2:05

HistoriaEditar

Editado en mayo de 1969, “Dedicado a Antonio Machado, poeta” es el segundo elepé de Serrat en castellano, el que muchos consideran que iguala o supera a “Mediterráneo” (1971), su personal obra maestra. Claro que otros piensan que el lugar de honor lo merecen “Serrat 4” o el “Disco blanco” (1970). Tantas dudas u opiniones divergentes se entienden: Joan Manuel Serrat en aquel tiempo se salía. Compositor inspiradísimo, letrista certero y maduro a sus menos de 30 años, vocalista prodigioso y, para colmo, músico que supo desde la tradición de la chanson (que marcó a toda la primera canción de autor española, particularmente a la catalana) evolucionar hacia la modernidad y el pop sin perder un ápice de profundidad. Y en ese dilucidar cuál es su obra perfecta, poco importa si este disco o aquel es el mejor, porque todos ellos son imprescindibles, y musicando a Machado rozó el prodigio. Y lo logró arriesgando, pues abría un paréntesis en su iniciada carrera como autor en castellano al musicar poemas ajenos, y además reivindicando la obra de uno de los poetas más destacados de la generación de los perdedores de la guerra civil, faro del republicanismo. Vamos, que no se lo estaba poniendo fácil a sí mismo. Sin embargo, en la España franquista el álbum logró situarse en el primer puesto de las listas de ventas y consiguió que la poesía del escritor sevillano reviviera en nuestro país y, de paso, dada la proyección internacional inmediata de Serrat, en toda Latinoamérica.

ContenidoEditar

 
El poeta Antonio Machado, autor de la mayoría de los versos que Serrat versiona.

Arreglado por Ricard Miralles y grabado en los estudios Fonit-Cetra de Milán, como todos los suyos de ese periodo, el álbum se abre con la inexcusable, perfecta ‘Cantares’, en la que Serrat toma distintas estrofas de los “Proverbios y cantares” hilando un texto brillante que se engrandece con una estrofa propia, con la que el cantautor homenajea a Machado rememorando la penosa huida de España camino del exilio y la muerte en Collioure, Francia: “Murió el poeta lejos del hogar. / Le cubre el polvo de un país vecino. / Al alejarse, le vieron llorar. / ‘Caminante no hay camino, / se hace camino al andar’”. Versos que encajan con exactitud machadiana en el poema, ya convertido en canción de melodía con olor a fresca tierra mojada, puesta en pie con un arreglo sutil pero glorioso, con majestuosas entradas de la orquesta y los vientos hasta alcanzar el clímax en el último tercio. Una pequeña epopeya sonora de tres minutos que es una de las cimas del pop español.

El siguiente corte, ‘Retrato’, es una versión de la canción compuesta por Alberto Cortez (tan olvidado en la actualidad) para su disco de 1968 “Poemas y canciones”, un autorretrato de Machado, iniciado con sus recuerdos primeros en el sevillano Palacio de las Dueñas y ese final casi premonitorio, porque, ciertamente, cuando Machado partió a su último destino lo hizo ligero de equipaje: las circunstancias le obligaron a ello, a encarar los últimos metros hacia la frontera a pie, dejando atrás las maletas, intentando salvar la vida. Es una canción con la que Serrat respeta la música de Cortez pero le imprime su sello propio, el de su lado más afrancesado.

Curiosamente, en “Poemas y canciones” Alberto Cortez también musicó ‘Guitarra del mesón’, pero en su propio disco Serrat opta por crear música personal para este poema en el que la guitarra espera ser tocada para sonar a jota o petenera. Ejerce casi de interluido tranquilo para la llegada de otra de las canciones inexcusables del álbum, otra de las musicadas originalmente por Cortez: ‘Las moscas’, que se beneficia de unos arreglos imaginativos, rompedores y vanguardistas que siguen los creados para el disco de Cortez.

En ‘Llanto y coplas’ Serrat trata la ironía de los versos de Machado dotando a la música de aire de vals mientras vocalmente interpreta con esa sorna que será marca de la casa en muchas canciones posteriores, entendiendo perfectamente cómo enfrentarse a este retrato de “caballero andaluz” y fijando un modo de retratar en canción del que Rodrigo, Guzmán, Cecilia, Mari Trini, Luis Eduardo Aute, Víctor Manuel o incluso Sabina serán herederos ocasionales, pero es que las huellas de Machado y Serrat germinaron.

El final de la cara A era otra de las piezas mayores del vinilo y, por extensión, como ‘Cantares’, de nuestro pop: ‘La saeta’, un poema que parece haber sido escrito para que Serrat lo musicara, tal es la simbiosis entre palabra y música. Sencillamente, el cantautor estaba tocado por los dioses de la inspiración, solo así puede entenderse este prodigio escrito como paso de Semana Santa, subrayado por unos arreglos de un Miralles formidable. Y ahí queda el recurso serratiano del recitado, que ya ha mostrado en ‘Cantares’.

Del pasado efímero’, abriendo la segunda cara, es otro retrato de personaje ibérico (“de la cepa hispana”) que enlaza con ‘Llanto y coplas’, con Serrat sacando de nuevo su lado más afrancesado y recurriendo al recitado en algún momento. No deja de ser un tema menor, sobre todo ante el siguiente, ‘Españolito’, que pese a su escaso minuto de duración, se revela como otra de las gemas de este elepé. Un canción mimbrada, como ‘Cantares’, con versos de los “Proverbios y cantares”: aquí están, ni más ni menos, los de “Españolito que vienes / al mundo, te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”. Construcción de puro pop y composición cien por cien serratiana.

‘A un olmo seco’ corresponde al periodo soriano de Machado. Musicado con melancolía otoñal (pocos compositores han sabido captar los paisajes y las estaciones como Serrat en estos años: y luego decimos que los cantautores son aburridos y no aportan nada…) es una filigrana que por momentos se adentra en el pop, como en muchos pasajes de un disco en el que conviven los ambientes musicales con desparpajo y valentía, y se transita de lo solemne a lo alegre, de lo intimista a la electrizante galopada melódica. Pero para pop, ‘He ando muchos caminos’, otra canción que se beneficia del empuje épico con que Serrat diseñaba muchas de sus composiciones y de unos alborozados arreglos de viento para poner en pie un poema que gira sobre una de las constantes de Machado: el camino.

La única canción del disco con letra de Serrat es la sentida ‘En Collioure’, que enlaza con la estrofa escrita para ‘Cantares’ al retratar los últimos días del poeta y ejercer de homenaje: “Profeta / ni mártir / quiso Antonio ser. / Y un poco de todo lo fue sin querer”. Canción calma previa a la ‘Párabola’ final, otra de las de aliento pop con despliegue de vientos y con Joan Manuel Serrat recitando una vez más como un maestro.

CríticasEditar

El disco obtuvo unas excelentes críticas en todo el mundo consolidándose como uno de los álbumes más conocidos del cantautor. Así mismo ayudó a consolidar y dar a conocer las obras del poeta Antonio Machado y superó incluso el éxito del anterior disco La Paloma. El álbum triunfó desde el público más joven hasta el más anciano y recaudó millones de pesetas. Los críticos citaron la minuciosa adaptación de los poemas del poeta ya que muchos de ellos no están tal cual fueron escritos por su autor.[cita requerida]

ReferenciasEditar

  1. Lalanda, Fernando. El “boom” Del Camino en Sus Años Oscuros (1961-1969). Madrid: Visión Libros. p. 211-12. ISBN 978-84-9983-826-7. Consultado el 15 de septiembre de 2015. 
  2. «Distinguirán a Serrat como Persona del Año en Grammy Latino». Noticias MVS. 18 de noviembre de 2014. Consultado el 15 de septiembre de 2015. 
  3. Peguedo Isaac, Sorayda. «Golpe a golpe, verso a verso». El Espectador. Consultado el 15 de septiembre de 2015. 

Enlaces externosEditar