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Dispepsia

enfermedad

La dispepsia, también llamada indigestión,[1]​ es un síndrome que se define por la presencia de malestares agudos, crónicos o recurrentes localizados en el epigastrio, entre los que se incluyen síntomas como dolor, ardor, distensión, saciedad precoz, plenitud, eructos, náusea o vómito. Puede tratarse de la manifestación de enfermedades orgánicas subyacentes (dispepsia secundaria) o no tener una causa evidente (dispepsia funcional).[2]

Dispepsia
Clasificación y recursos externos
Especialidad Gastroenterología
CIE-10 K30
CIE-9 536.8
DiseasesDB 30831
MedlinePlus 003260
MeSH D004415
Sinónimos
Indigestión, empacho
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Índice

ClasificaciónEditar

Se clasifica en tres tipos:[3]

  • Dispepsia no investigada: la padecen todos los pacientes con síntomas en los que no se ha realizado procedimiento diagnóstico o no se ha hecho un diagnóstico concreto.
  • Dispepsia orgánica o secundaria: se refiere a aquella que padecen pacientes sintomáticos en los cuales se han encontrado lesiones estructurales, o enfermedades sistémicas que explican los síntomas.
  • Dispepsia funcional: pacientes investigados pero en los que no se encuentran lesiones estructurales o enfermedades detectables.

EpidemiologíaEditar

De acuerdo con un metaanálisis de 2014, la prevalencia de dispepsia no investigada a nivel mundial es de 21%.[4]​ Sin embargo, esta cifra diverge entre países y por la definición utilizada, así, en México se estima en el 12% de la población,[5]​ en España en el 39%.

La dispepsia es significativamente más prevalente en mujeres, fumadores, usuarios de antinflamatorios no esteroideos, y pacientes con infección por Helicobacter pylori.[6]

DiagnósticoEditar

Manifestaciones clínicasEditar

La dispepsia no investigada suele presentarse con malestares crónicos y recurrentes en el epigastrio, donde el componente principal es el dolor de al menos un mes de evolución, y que puede acompañarse de síntomas como ardor, distensión, saciedad precoz, plenitud, eructos, náusea o vómito.[7]

Dispepsia secundariaEditar

Dispepsia funcionalEditar

Los criterios de Roma IV establecen que para el diagnóstico de dispepsia funcional esté presente uno o más de los siguiente síntomas: plenitud posprandial, saciedad temprana, dolor epigástrico, o ardor epigástrico; que estos se hayan presentado durante los últimos 3 meses, y hayan iniciado al menos 6 meses antes del diagnóstico. Además de esto, se requiere que se haya descartado enfermedad estructural mediante endoscopía.

LaboratoriosEditar

En pacientes menores de 60 años, en los cuales el cáncer gástrico es raro, se pueden solicitar exámenes de laboratorio para el diagnóstico de infección por Helicobacter pylori.[8]​ En pacientes mayores de 60 años se deben incluir laboratorios de biometría hemática, electrolitos, enzimas hepáticas, calcio y pruebas de función tiroidea.

ImagenologíaEditar

La endoscopía es el estudio de elección para poder diagnosticar trastornos estructurales que causan dispepsia. En ella puede encontrarse úlcera duodenal, esofagitis erosiva o cáncer gástrico. Su uso está recomendado únicamente en mayores de 60 años, por el riesgo de cáncer gástrico, y en sujetos menores de esta edad que tengas signos de alarma.[9]

Diagnóstico diferencialEditar

Debe de diferenciarse de enfermedad por reflujo gastroesofágico, colelitiasis, gastropatía diabética, entre otros.

TratamientoEditar

Tratamiento empíricoEditar

El tratamiento empírico con inhibidores de la bomba de protones se recomienda en pacientes menores de 60 años y en quienes no tienen signos de alarma que tienen una prueba negativa para Helicobacter pylori.

Para pacientes con una prueba positiva para H. pylori, el tratamiento antimicrobiano mejora la dispepsia secundaria por úlcera gástrica y en menor medida (menos del 10%) la dispepsia funcional. Aquellos que continúan con síntomas de dispepsia posterior a la erradicación de H. pylori pueden recibir tratamiento antisecretor.[10]

Tratamiento para la dispepsia funcionalEditar

Hasta un tercio de los pacientes con dispepsia funcional puede mejorar con placebo. El tratamiento con inhibidores de la bomba de protones puede beneficiar hasta al 10% de los pacientes.

Los antidepresivos tricíclicos pueden ayudar a la mejoría al moderar la sensibilidad visceral aferente, sobre todo en quienes el principal síntoma es el dolor epigástrico.[11]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar