En muchas regiones de España existió una suerte de pastor conocido como dulero (o adulero). Era el encargado de cuidar de las cabezas de ganado de sus vecinos llevándolas a la dula (terreno comunal donde pacen por turno los ganados de los vecinos de la población) a pastorear. A cambio recibía un estipendio por sus servicios.

El amigo de Heidi, Pedro, encarna de buena forma el oficio de dulero

Es habitual, y normal, asimilarlo a la mera figura del pastor. Pero la principal diferencia que le hace merecedor de una denominación propia estriba en que suplía una función muy valiosa para las exiguas economías domésticas del medio rural. Ante la imposibilidad material de mantener simultáneamente campos y ganados por parte de muchos labradores los municipios procuraban ordenanzas que regulaban tal profesión.[1][2]

En la literatura contemporánea quien mejor representa el oficio de dulero[3]​ era el personaje Pedro, el pastor amigo de Heidi que muchos lectores recordarán. Pero existen otros ejemplos.[4]

Véase tambiénEditar

 
Ganado vacuno pastando en las montañas

Más informaciónEditar

BibliografíaEditar

ReferenciasEditar

  1. Jimeno Jurio, José María (2000). Eusko Ikaskuntza, ed. Archivo Municipal de Tafalla. Libro de Actos y Ordenanzas de la Villa de Tafalla (1480-1509). San Sebastián. p. 8. ISBN 84-8419-953-3. Consultado el 7 de octubre de 2017. 
  2. Antonio Villafranca Lecumberri (10/2010). «Ordenanzas de Carcastillo - Año 1578». http://carcastillejo.blogspot.com.es/. Consultado el 7 de octubre de 2017. 
  3. Angel Sánchez Crespo (26 de noviembre de 2014). «El oficio de dulero». http://guadarramistas.com/. Consultado el 7 de octubre de 2017. 
  4. Sagüés, Javier (1992). «Zacarra - El cabrero de Gallipienzo». Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra. Consultado el 7 de octubre de 2017.