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Economía informal

También relacionada con empleo informal o trabajo informal.

Asentamiento informal de Makause en Sudáfrica

Se denomina economía informal o economía irregular a la actividad económica oculta solo por razones de elusión fiscal o de controles administrativos (por ejemplo, el trabajo doméstico no declarado, la venta ambulante espontánea o la infravaloración del precio escriturado en una compraventa inmobiliaria). Emplea a más del 60 % de la población activa mundial.[1]​ En cambio, la economía formal «es la que está dentro de los parámetros reguladores del Estado»,[2]​, es decir, cumple la normativa fiscal, laboral y medioambiental, paga impuestos, ha obtenido adecuadamente las necesarias licencias de actividad, se ha inscrito en los registros correspondientes y abona la seguridad social de sus trabajadores, a los que también ha inscrito.

La economía informal o irregular forma parte de la economía sumergida al lado de las actividades económicas ilegales (por ejemplo, la facturación falsa o falseada, el tráfico de drogas, el tráfico de armas, la prostitución, el blanqueo de capitales, el crimen organizado y el terrorismo).

La economía sumergida, en la medida en que se transforma en Renta Nacional y acaba integrada en la demanda agregada, resulta incluida en el dato estadístico del Producto Interior Bruto (PIB), como consecuencia del ajuste de los métodos empleados para estimarlo.[3]

Aunque la economía informal se ha asociado frecuentemente a países en desarrollo y economías emergentes, todos los sistemas económicos, sin excepción, participan de ella.

El daño económico que causa la economía informal al fisco no se limita a los impuestos no recaudados, sino que se extiende al pago indebido de subvenciones, subsidios (por ejemplo el subsidio de desempleo que se le da a una persona que consta como parada, pero que en realidad tiene un empleo informal a tiempo completo) o pensiones.[4]

Asimismo, la economía informal constituye uno de los supuestos más dañinos de competencia desleal entre los agentes económicos.[5]

La economía sumergida en España representaba en 2008 más del 23 % del PIB,[6][7]​ lo que equivaldría a 240 000 millones de euros.[6]

Existen numerosas acepciones en el habla popular para designar esta economía: "pagar bajo cuerda"; "pagar bajo la mesa"; "fuera de los libros" (de contabilidad); "pagar en B" (la tesorería dispondría de una Caja A, que sí formaría parte del Balance, y una Caja B extracontable); "pagar en negro"; "sobresueldo" (cuando la nómina se paga en dos partes, siendo una la que cuenta para el balance, y la otra entregada en mano —generalmente dentro de un sobre— y extracontable).

CausasEditar

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT),[8]​ «La causa esencial de la informalidad es la incapacidad para crear suficientes puestos de trabajo en la economía formal».

La reglamentación del mercado de trabajo no es, por lo general, uno de los obstáculos fundamentales que impiden a las empresas del sector formal crear puestos de trabajo y a las empresas del sector informal incorporarse a la economía formal.

En cambio la OIT[8]​ sí señala como obstáculos:

  • la corrupción
  • las deficientes infraestructuras
  • la falta de capacitación de los trabajadores y de los empresarios
  • la falta de acceso a los mercados
  • la escasa organización de los trabajadores en sindicatos
  • la falta de financiación de las empresas y de los trabajadores autónomos
  • la debilidad de las administraciones del trabajo y, en particular, de la inspección del trabajo

Las causas de la informalidad son múltiples y, en su mayoría, no guardan relación con la legalidad. Por ello, sería ineficaz proceder a la formalización únicamente mediante una reforma legislativa.[8]

En otro documento, Principales causas de la economía informal y algunas soluciones,[9]​ la OIT divide las causas en:

  • vía expulsión: no se pueden o no se quieren pagar los mayores gastos que supone la formalidad
  • vía exclusión: percepción de que los servicios percibidos no compensan los pagos efectuados

Muchos jóvenes en países en desarrollo poseen empleos de baja calidad, con un escaso potencial de desarrollo profesional y poca posibilidad de contribuir a sus economías. Esto es particularmente problemático, dada la continua y significativa brecha en la productividad laboral que existe entre las regiones en vías de desarrollo y las ya desarrolladas. La enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP) constituye un medio para brindar mayores oportunidades a los jóvenes marginados, mejorando sus resultados de empleabilidad.

Una revisión de 26 estudios realizados en Latinoamérica, el Caribe, Europa, Asia, y África subsahariana, utilizando participantes con edades entre 15 y 24 años, concluyó que las intervenciones de EFTP, en general, tienen un efecto pequeño pero positivo sobre la empleabilidad y el empleo de los jóvenes. Asimismo, no se halló ningún modelo específico de intervención que fuera mejor que otros. Estos resultados, sin embargo, impiden sacar conclusiones sólidas, debido a limitaciones tanto en los estudios como en la revisión misma. Por ello, es necesario que más intervenciones de ETFP sean evaluadas, y sus resultados difundidos de forma eficiente.[10]

ConsecuenciasEditar

  • Bajos salarios[11]
  • Baja productividad[12][13]
  • Bajos ingresos del Estado,[14]​ por lo que queda sin recursos para proporcionar servicios como educación o sanidad
  • Falta de atención médica[11]​ y de pensiones[15]​ para los trabajadores
  • Mayor índice de enfermedades de los trabajadores, ya sea por las condiciones laborales insalubres, el estrés o la pobreza[16]
  • Riesgo de despido del trabajador informal sin indemnización y sin derecho al subsidio de desempleo[17]
  • Menos formación de los trabajadores, porque proporcionar formación a sus empleados beneficia a la empresa a largo plazo, mientras que las empresas informales tienen un horizonte de corto plazo[18]
  • Dificultad de la empresa informal para acceder a financiación privada o ayudas públicas[13]
  • Competencia desleal[5]​ a los trabajadores y empresarios de la economía formal, que ven mermados sus ingresos, en ocasiones hasta tal punto que no tienen más remedio que pasarse a la informalidad

Lucha contra la economía informalEditar

EstadísticaEditar

La economía informal bajo cualquier sistema de gobierno es diversa e incluye miembros ocasionales de pequeña escala (a menudo vendedores ambulantes y recicladores de basura) así como empresas más grandes y regulares (incluidos sistemas de tránsito como el de Lima, Perú). Las economías informales incluyen a los trabajadores de la confección que trabajan desde sus hogares, así como al personal empleado informalmente en las empresas formales. Los empleados que trabajan en el sector informal se pueden clasificar como trabajadores asalariados, trabajadores no asalariados o una combinación de ambos.[19]

Las estadísticas sobre la economía informal no son fiables por la propia naturaleza de su objeto, pero pueden proporcionar una imagen tentativa de su relevancia. Por ejemplo, el empleo informal representa el 58,7 % del empleo no agrícola en Medio Oriente - Norte de África -, 64,6 % en América Latina, 79,4 % en Asia y 80,4 % en África subsahariana.[20]​ Si se incluye el empleo agrícola, los porcentajes aumentan más allá del 90 % en algunos países como India y muchos países del África subsahariana. Las estimaciones para los países desarrollados son de alrededor del 15 %[21]​. En encuestas recientes, la economía informal en muchas regiones ha disminuido en los últimos 20 años hasta 2014. En África, la participación de la economía informal ha disminuido a una estimación de alrededor del 40 % de la economía.[22]

En los países en desarrollo la mayor parte del trabajo informal, alrededor del 70 %, es por cuenta propia. La economía informal es una mayor fuente de empleo para los hombres (63,0 % de la población activa) que para las mujeres (58,1 %). De los 2 000 millones de empleados informales en el mundo en 2018, poco más de 740 millones son mujeres.[1]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b «La economía informal emplea más de 60 por ciento de la población activa en el mundo, según la OIT». 30 de abril de 2018. 
  2. «Si no mejora la economía no baja el crimen». El Nuevo Día (Puerto Rico). 25 de septiembre de 2011. Consultado el 17 de agosto de 2018. 
  3. EFE (14 de septiembre de 2014). «Los expertos dicen que incluir la economía ilegal en el PIB dará un dato más real». Radiotelevisión Española (España). Consultado el 17 de agosto de 2014. 
  4. «La economía sumergida como agresión social». 
  5. a b Redacción (25 de abril de 1995). «LA COMPETENCIA DESLEAL DE LA ECONOMÍA INFORMAL». El Tiempo. Consultado el 17 de agosto de 2018. 
  6. a b «La economía sumergida mueve en España 240.000 millones, el 23% del PIB | Finanzas.com». Consultado el 2009. 
  7. GESTHA. «La economia sumergida alcanza el 23.6% en España». Consultado el 2010. 
  8. a b c Organización Internacional del Trabajo (2014). La transición de la economía informal a la economía formal. Ginebra, Suiza. p. 45. Consultado el 16 de agosto de 2018. 
  9. García Díaz, Miguel Ángel (2013). «1.- Causas de la economía informal». Principales causas de la economía informal y algunas soluciones. Panamá: Universidad Rey Juan Carlos. p. 7. Consultado el 17 de agosto de 2018. 
  10. Chukwudozie, A., & White, H. (8 de octubre de 2018). «La capacitación técnica y profesional para jóvenes tiene un efecto positivo, aunque pequeño, en los resultados del empleo». Caracas: The Campbell Collaboration. Consultado el 3 de diciembre de 2019. 
  11. a b «Empleo informal en la mira en México». La Nación (México). 10 de noviembre de 2013. Consultado el 17 de agosto de 2018. 
  12. «Peña anuncia un programa para combatir la economía informal». 
  13. a b Fernández, María (23 de mayo de 2019). «Latinoamérica ahoga su productividad». El País (Madrid, España). Consultado el 29 de mayo de 2019. 
  14. Teos, Edwin (18 de junio de 2018). «Buscan reducir la informalidad empresarial». La Prensa Gráfica (El Salvador). Consultado el 16 de agosto de 2018. 
  15. Migueles Tenorio, Rubén (17 de octubre de 2013). «Sin pensión: casi 50 % de adultos mayores. BID.». El Universal (México). Consultado el 17 de agosto de 2013. 
  16. Velez Álvarez, Consuelo (Diciembre de 2015). «Determinantes sociales de la salud y calidad de vida en trabajadores informales». Salud de los Trabajadores. ISSN 1315-0138. Consultado el 17 de agosto de 2018. 
  17. «Economía informal». 
  18. Izquierdo, Alejandro (2018). «3 La (in) eficiencia del gasto público». Mejor gasto para mejores vidas. Banco Interamericano de Desarrollo. p. 42. Consultado el 26 de septiembre de 2018. 
  19. Carr, Marilyn and Martha A. Chen. 2001. "Globalization and the Informal Economy: How Global Trade and Investment Impact on the Working Poor". Background paper commissioned by the ILO Task Force on the Informal Economy. Geneva, Switzerland: International Labour Office.
  20. Charmes, Jacques. "The informal economy: Definitions, Size, Contribution, Characteristics and Trends", RNSF, Rome, 2016.
  21. Organización Internacional del Trabajo, ed. (2002). Women and Men in the Informal Economy (PDF). ISBN 92-2-113103-3. Consultado el 18 de diciembre de 2006. 
  22. «Africa's informal economy is receding faster than Latin America's». The Economist. Consultado el 28 de mayo de 2017.