Encefalitis

inflamación aguda del cerebro

La encefalitis es un conjunto de enfermedades producidas por una inflamación del encéfalo del ser humano[1]​. Son bastante frecuentes, sobre todo en determinadas regiones del mundo, y se producen generalmente por la infección de gran variedad de gérmenes como bacterias, ricketsias, espiroquetas, leptospiras, parásitos, hongos y virus. Sin embargo, con la excepción de los virus, la encefalitis suele ser un síntoma más, casi nunca el más llamativo, dentro del cuadro clínico de la enfermedad.[2]​ Normalmente, cuando se refiere a una encefalitis, se hace como sinónimo de encefalitis vírica.

Encefalitis
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Un IRM muestra una señal alta en los lóbulos temporales y la circunvolución frontal inferior derecha en alguien con encefalitis por HSV.
Especialidad neurología

Entre las encefalitis víricas, se conocen más de cincuenta virus causantes de encefalitis en la especie humana. Los más importantes son los que producen encefalitis sin trastornos sistémicos. Casi siempre la encefalitis está asociada a una meningitis, de manera que los dos síndromes, encefalitis y meningitis, forman un espectro continuo (meningoencefalitis) provocado por los mismos virus, aunque algunos virus pueden tener preferencia por alguna de estas localizaciones.

Los virus que producen encefalitis ocasionan un síndrome común que permite hacer un diagnóstico clínico, pero es muy difícil hacer un diagnóstico exacto en más de la mitad de los casos, excepto en los casos particulares de determinadas regiones geográficas.

La gravedad puede ser variable, con síntomas que incluyen reducción o alteración de la conciencia, dolor de cabeza, fiebre, confusión, una rigidez de cuello y vómitos.[3][4]​ Las complicaciones pueden incluir convulsiones, alucinaciones, problemas para hablar, problemas de memoria y problemas de audición.[3]

Algunos tipos se pueden prevenir con vacunas[3]​El tratamiento puede incluir medicamentos antivirales (como el aciclovir), anticonvulsivos y corticosteroides.[3]​El tratamiento suele tener lugar en el hospital.[3]​Algunas personas requieren respiración artificial. [3]​Una vez controlado el problema inmediato, puede ser necesaria la rehabilitación.[2]​En 2015, se estimó que la encefalitis afectó a 4,3 millones de personas y provocó 150.000 muertes en todo el mundo.[5][6]

Síntomas de la encefalitisEditar

La encefalitis puede provocar alguno de los siguientes síntomas como:

Todos estos síntomas son debidos a lesiones focales o difusas de la sustancia gris o sustancia blanca del sistema nervioso central.

Una de las pruebas que hay que realizar es una punción lumbar en la que se analiza el líquido cefalorraquídeo que informa de meningitis aséptica.

La evolución de la encefalitis transcurre al cabo de pocos días a algunas semanas, con una mortalidad variable dependiente del agente vírico causal, desde el 5% al 20%. En la quinta parte de los pacientes aparecen diversas secuelas, como deterioro mental, cambios en la personalidad y alteraciones de los movimientos.

Tipos de encefalitisEditar

TratamientoEditar

Un fármaco ideal para tratar la infección cerebral debe ser pequeño, moderadamente lipofílico a pH de 7,4, bajo nivel de unión a proteínas plasmáticas, volumen de distribución de litro por kg, no tiene fuerte afinidad hacia la unión con la glicoproteína P, u otras bombas de eflujo en la superficie de la barrera hematoencefálica. Algunos fármacos como la isoniazida, la pirazinamida, el linezolid, el metronidazol, el fluconazol y algunas fluoroquinolonas tienen una buena penetración en la barrera hematoencefálica. [7]

El tratamiento (que se basa en los cuidados de apoyo) es el siguiente:[8]

La terapia de mantenimiento basada en Pirimetamina se utiliza a menudo para tratar la Encefalitis Toxoplásmica (ET), causada por Toxoplasma gondii y que puede poner en peligro la vida de las personas con sistemas inmunitarios débiles. [9]​ El uso de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), junto con la terapia de mantenimiento establecida a base de pirimetamina, disminuye la probabilidad de recaída en pacientes con VIH y ET de aproximadamente el 18% al 11%.[9]​ Esta es una diferencia significativa, ya que la recaída puede repercutir en la gravedad y el pronóstico de la enfermedad y dar lugar a un aumento del gasto sanitario.[9]

La eficacia de la intravenosa inmunoglobulina para el manejo de la encefalitis infantil no está clara. Las revisiones sistemáticas no han podido sacar conclusiones firmes debido a la falta de estudios aleatorios doble ciego estudios con un número suficiente de pacientes y un seguimiento suficiente. [10]​ Existe la posibilidad de un beneficio de la inmunoglobulina intravenosa para algunas formas de encefalitis infantil en algunos indicadores como la duración de la estancia hospitalaria, el tiempo para detener los espasmos, el tiempo para recuperar la conciencia y el tiempo para la resolución de los síntomas neuropáticos y la fiebre. [10]​ La inmunoglobulina intravenosa para la Encefalitis japonesa no pareció tener ningún beneficio en comparación con el tratamiento con placebo.[10]

ReferenciasEditar

  1. «Encephalitis». NHS Choices (en inglés). 2016. Archivado desde el original el 22 de septiembre de 2017. Consultado el 29 de octubre de 2017. 
  2. a b «Meningitis and Encephalitis Fact Sheet». National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Archivado desde el original el 29 de octubre de 2017. Consultado el 29 de octubre de 2017. 
  3. a b c d e f «Meningitis and Encephalitis Information Page». NINDS. Archivado desde el original el 29 de octubre de 2017. Consultado el 29 de octubre de 2017. 
  4. Ellul M, Solomon T (March 2018). «Acute encephalitis - diagnosis and management». Clinical Medicine 18 (2): 155-159. PMC 6303463. PMID 29626021. doi:10.7861/clinmedicine.18-2-155. 
  5. Vos T, Allen C, Arora M, Barber RM, Bhutta ZA, Brown A, Carter A, Casey DC, Charlson FJ, Chen AZ, Coggeshall M, etal (October 2016). «Global, regional, and national incidence, prevalence, and years lived with disability for 310 diseases and injuries, 1990-2015: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2015». Lancet 388 (10053): 1545-1602. PMC 5055577. PMID 27733282. doi:10.1016/S0140-6736(16)31678-6. 
  6. Wang H, Naghavi M, Allen C, Barber RM, Bhutta ZA, Carter A, Casey DC, Charlson FJ, Chen AZ, Coates MM, Coggeshall M, etal (October 2016). «Global, regional, and national life expectancy, all-cause mortality, and cause-specific mortality for 249 causes of death, 1980-2015: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2015». Lancet 388 (10053): 1459-1544. PMC 5388903. PMID 27733281. doi:10.1016/S0140-6736(16)31012-1. 
  7. Nau R, Sörgel F, Eiffert H (October 2010). «Penetración de fármacos a través de la barrera hematoencefálica para el tratamiento de infecciones del sistema nervioso central». Clinical Microbiology Reviews 23 (4): 858-883. PMC 2952976. PMID 20930076. doi:10.1128/CMR.00007-10. 
  8. a b c Connolly MP, Goodwin E, Schey C, Zummo J (February 2017). «Tasas de recaída de la encefalitis toxoplásmica con la terapia basada en la pirimetamina: revisión sistemática y metaanálisis». Pathogens and Global Health 111 (1): 31-44. PMC 5375610. PMID 28090819. doi:10.1080/20477724.2016.1273597. 
  9. a b c Iro MA, Martin NG, Absoud M, Pollard AJ (October 2017). «Inmunoglobulina intravenosa para el tratamiento de la encefalitis infantil». The Cochrane Database of Systematic Reviews 10: CD011367. PMC 6485509. PMID 28967695. doi:10.1002/14651858.CD011367.pub2. 

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar