Diferencia entre revisiones de «Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires»

[[Archivo:Plano líneas tranviarias de la Ciudad de Buenos Aires 1938 por empresa.svg|thumb|250px|Plano de las líneas tranviarias de las cuatro empresas privadas en 1938, antes de ser absorbidas por la Corporación.]]
 
La crisis económica del ´30 y la creciente competencia de los ómnibus y colectivos, provocaron que los tranvías de capital inglés perdieran grandes sumas de dinero en el mercado argentino. Las exigencias británicas al respecto fueron satisfechas con la Ley de Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires (Nº 12.311), sancionada el 30 de septiembre de 1936, como parte del [[Tratado Roca-Runciman]] entre [[Argentina]] y [[Gran Bretaña]], firmado en 1933. Dicha Ley quitaba al Concejo Municipal el poder de regular el transporte y autorizaba a que el Poder Ejecutivo constituyera una Corporación con la participación de las compañías preexistentes. Esta Corporación tendría por objeto coordinar los servicios de transporte colectivo de pasajeros de la Ciudad de Buenos Aires y sus prolongaciones fuera del distrito federal, evitando superposiciones innecesarias y antieconómicas, y también se encargaría de organizar las nuevas prestaciones que se consideraran necesarias en el futuro. {{cr}}A través del pacto se fijan las bases para la creación de la Corporación de Transporte, que le terminaría por dar a Gran Bretaña el monopolio absoluto de los medios de transporte argentinos(Se comprenderían los tranvías, los subterráneos, los ómnibus y los automóviles colectivos, de los servicios de turismo y de los que no revistieran carácter público). La misma se crea en 1936 en el [[Pacto Eden-Malbrán]], firmado luego de que el Pacto Roca-Runciman caducara y con características muy similares.<ref>Troncoso, Oscar A. (1976). El Pacto Roca-Runciman, en Historia Integral Argentina (T. 7. El Sistema en Crisis), Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, pag. 131</ref>Se fijan las bases para la creación de la Corporación de Transporte, que le terminaría por dar a Gran Bretaña el monopolio absoluto de los medios de transporte argentinos. La misma se crea en 1936 en el Pacto Eden-Malbrán, firmado luego de que el Pacto Roca-Runciman caducara y con características muy similares.<ref>Troncoso, Oscar A. (1976). El Pacto Roca-Runciman, en Historia Integral Argentina (T. 7. El Sistema en Crisis), Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, pag. 131</ref>
 
Todas las firmas dedicadas al transporte y sus respectivos bienes serían absorbidos por la Corporación de Transportes. Los antiguos propietarios serían indemnizados con acciones del nuevo Ente y pasarían a integrar el directorio de esta macro-empresa, dando así por finalizada la época de las "soluciones plurales". La participación dentro de la Corporación estaría ligada a la cantidad de bienes o inversiones que aportara cada empresa, por lo tanto,{{cr}} toda la red quedaría en manos de la Anglo-Argentina de Tranvías, que tenía mayor incidencia que cualquiera de las otras empresas por separado. El texto de la ley sancionada por el Congreso Nacional en el año 1936 establecía que se reconocía a las empresas britanicas un interés anual de hasta el 7%. En [[1907]] fue absorbida por un [[holding]] internacional y dos años después ya era considerada la empresa más grande del país.<ref name = "digital">{{cita web |url=http://books.google.com.ar/books?id=w3MUURCP7XwC&printsec=frontcover&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q=anglo&f=false |título=Así aprendieron a trabajar |fechaacceso=31 de mayo|añoacceso=2014|autor=Oscar Juan Blake |fecha=2008}}</ref>
 
Las empresas británica adeudaban por impuestos al Gobierno Nacional y a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires la suma de $ 38.719.594,09 y a la Caja de Jubilaciones $ 37.555.359,48. Sumando los intereses, la deuda con el estadpestado municipal al año 1937 era de $ 109.527.242,03.<ref>Achával, Carlos; El libro de los colectivos; La Marca; Ciudad de Buenos Aires; 2005; ISBN 9789508891143; p. 227.</ref>
 
Los bienes afectados al servicio de ómnibus y automóviles colectivos de empresas o particulares que no desearan entrar a la Corporación podían ser expropiados con arreglo a las leyes vigentes en ese momento. La Corporación iba a ser administrada por un directorio compuesto por representantes del Poder Ejecutivo, de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y de los propietarios de los medios de transporte que la constituyeran. La Corporación y las empresas que sujetas a ella mantuvieran sus regímenes autónomos serían controladas en su administración por la Comisión de Control, compuesta de tres miembros designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. La Corporación quedaba exonerada de derechos, contribuciones y tasas nacionales y municipales, pero la Nación y la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires tendrían una participación en acciones del capital. La exclusividad de los mencionados servicios era por el término de 56 años.
Debido a todas estas controversias recién en 1938 se aprobaron los estatutos de la compañía y el 17 de febrero de 1939 comenzó su gestión, incorporando a los tranvías, a las líneas del subterráneo, a los ómnibus y a los colectivos. Como estaba previsto los bienes de las empresas primitivas pasaron a manos de la Corporación y todas ellas fueron indemnizadas con acciones de la nueva empresa en relación al capital invertido.{{cr}}
 
 
 
== Reorganización del sistema ==
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