Diferencia entre revisiones de «Bula de Meco»

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La '''bula de Meco''' es una [[bula]] concedida por el Papa [[Inocencio VIII]] (1432-1492, Papa de 1484 a 1492) en la que se otorgaba una serie de favores a los habitantes del municipio de [[Meco]] (situada a 8 kilómetros de la ciudad de [[Alcalá de Henares]], a cuya [[Comarca de Alcalá|comarca]] pertenece Meco, y a 41 kilómetros de la villa de [[Madrid]]), así como a varios pueblos vecinos, por el que sus habitantes, entre otros privilegios que se les concedían, quedaban eximidos del precepto del [[ayuno]] durante los viernes así como otros días a lo largo del año.<ref>Luís[[Luis Montoto y Rautenstrauch]], (1888) ''«Un paquete de cartas, de modismos, locuciones, frases, hechas,...»'', Madrid, p:105</ref> Se concede la bula a esos pueblos, en recompensa por los servicios pretados, al noble [[Íñigo López de Mendoza y Quiñones]] (1440-1515), segundo conde de Tendilla y señor de Meco.
 
Otras versiones de la historia mencionan que se concedió la bula a la ciudad de Meco por estar situada en el centro de la [[península ibérica]], y no poder ser abastecida de pescado fresco debido a su lejanía y, por tanto, sus habitantes no podrían cumplir con el ayuno preceptivo además de que no eran suficientes los alimentos producidos en la región.<ref>(1949), ''«Homenaje a don Luis de Hoyos Sáinz»'', Volumen 2, p:180</ref><ref>Javier Leralta, (2001), ''Madrid: cuentos, leyendas y anécdotas'', Volumen 1, p:131</ref> En dicha historia el Papa es [[Clemente XIV]] (1705-1774, Papa de 1769 a 1774) que emite la bula el [[12 de septiembre]] de [[1772]].
 
== Cultura Popular ==
La bula tiene tantas condiciones que no existe plebeyo, persona de poder, indigente que mediante la bula no pueda eximirse de pagar, ceñirse a contrato, o respetar una palabra dada. Debido en parte a que la redacción de bula permite siempre una interpretación que libera a los habitantes de Meco de tales cargas.<ref>[[Eduardo de Mariátegui,]] (1881), «''El Averiguador universal''», Madrid, Volumenvolumen 3.</ref> Los habitantes de Meco eran excusados siempre por semejante bula. De esta forma surgió en términos jurídicos la [[Frase proverbial|expresión proverbial]]: "'''No valerle la bula de Meco'''" es decir que el caso a tratar por la justicia es tan intrincadamente complicado, o tan grave, que ni los términos de la bula lo pueden salvar. En algunas ocasiones se entiende que la pena cometida no se salva ni siquiera con la aplicación de la bula de Meco.<ref>[[Ricardo Monner Sans (abuelo)|Ricardo Monner Sans]], (1899), ''«La religión en el idioma: ensayo paremiológico»'', frase: 774</ref>
 
== Véase también ==