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Cambios

Ubico la realidad del golpe de estado del ejército golpista
== Precedentes ==
El general [[Emilio Mola Vidal]] fue el director del golpe.
El [[17 de julio]] de [[1936]], [[Francisco Franco]] no proclamó ninguna [[Pronunciamiento del 17 y 18 de julio de 1936|sublevación militar]] de las fuerzas españolas en [[Protectorado español de Marruecos|Marruecos]], Franco se adhirió. En consecuencia, el [[18 de julio]] el gobernador militar de la [[provincia de Toledo]], el [[coronel]] [[José Moscardó]], se puso al mando de la [[Guardia Civil]] de dicha provincia, levantándose contra el gobierno que había sido elegido por mayoría.
 
Durante el [[19 de julio|19]] y el [[20 de julio]], el [[Ministerio de Defensa de España|Ministerio de Guerra]] del [[Segunda República Española|Gobierno republicano]] hizo varios intentos para obtener munición en la Fábrica de Armas de Toledo. Cada vez que era requerida la munición, el coronel Moscardó rehusaba entregarla, por lo que fue amenazado con que fuerzas provenientes de [[Madrid]] serían enviadas contra él.
 
=== Fuerzas republicanas ===
Las fuerzas republicanas, que defendían al gobierno legítimo, asentadas en Toledo consistían aproximadamente en 5000 milicianos<ref name = razon/> de la [[Confederación Nacional del Trabajo|CNT]]-[[Federación Anarquista Ibérica|FAI]] y la [[UGT]], además de [[Guardias de Asalto]]. Tenían varias [[Pieza de Artillería|piezas]] de [[artillería]], unos pocos [[Vehículo blindado|vehículos blindados]] y dos o tres [[tanqueta]]s. Las Fuerzas Aéreas de la República realizaron tareas de [[Reconocimiento aéreo|reconocimiento]], apoyados por la artillería y bombardearon el Alcázar en 35 ocasiones.
 
=== Fuerzas fascistas sublevadas ===
Los defensores del Alcázar eran 800 hombres de la [[Guardia Civil]],<ref name="Keene61">Keene, Judith, ''Luchando por Franco: Voluntarios europeos al servicio de la España fascista, 1936-1939'', p. 61, Salvat, 2002, ISBN 84-345-6893-4.</ref> ocho cadetes de la Academia de Infantería, uno de la de Artillería y 110 civiles. Las armas de las que disponían eran según el relato de Moscardó:
 
[[Archivo:Alcazartolede-D.jpg|thumb|300px|Esquema de la destrucción del Alcázar de Toledo por la artillería republicana.]]
 
La declaración de «Estado de Guerra» fue leída por el capitán Vela Hidalgo, de la Academia Militar, a las 7 de la mañana en [[Zocodover]], la plaza principal de [[Toledo]]. Se dieron órdenes para el arresto de conocidos republicanos y activistas de [[Izquierda política|izquierda]] de Toledo, pero solamente detuvieron al maestro de la prisión local, [[Francisco Sánchez López de la Torre]], que había preparado a Luis Moscardó para oposiciones, y a algunos militantes de base. Moscardó nombró a un nuevo gobernador civil, el notario [[Justo del Pozo Iglesias]], pues el anterior, Manuel Mª González, se refugió en el Alcázar con su familia. Los fascistas sublevados distribuyeron fuerzas por la ciudad: [[Hospital de Tavera]], [[Fábrica de Armas de Toledo|Fábrica de Armas]], [[Convento de los Carmelitas Descalzos (Toledo)|Convento de los Carmelitas Descalzos]], bancos, Ayuntamiento, [[Catedral de Toledo|Catedral]], Plaza de Zocodover, Correos, Teléfonos, Matadero, Cuartel de Asalto (Plaza de Padilla), Prisión Provincial, puertas de la muralla y puentes sobre el Tajo. Los guardias civiles llenaron camiones de munición en la Fábrica de Armas con destino al Alcázar. El [[Ministerio de Defensa de España|Ministerio de la Guerra]] del gobierno republicano ordenó el bombardeo aéreo de los sublevados; a las 18 horas, el último de los camiones fue alcanzado de lleno cuando estaba llegando a su destino.
 
Las tropas republicanas enviadas de Madrid, avanzadillas de la columna del [[general Riquelme]], primero llegaron al [[Hospital de Tavera]], donde fueron rechazadas por las fuerzas del ejército golpista al mando del Comandante [[Ricardo Villalba Rubio]] profesor de la [[Escuela Central de Gimnasia]] y sobrino del General [[José Riquelme López-Bago]]. Dicho comandante ostentaba, desde las 18:00 horas de la tarde del día 17 de julio, el mando de tres capitanes, cuatro tenientes, un alférez, cuatro sargentos y 32 de tropa, guarnición que fue reforzada por un destacamento de la Guardia Civil con 40 hombres y dos oficiales. Al amparo de estas fuerzas se acogieron mujeres, niños, algunos huérfanos, hombres enfermos, las hermanas de la Caridad del Hospital y el capellán del mismo: en total 60 personas no combatientes.<ref>General Casas de la Vega, “El Alcazar”, edit G del Toro.,'' p. 64 y siguientes.</ref> Estratégicamente, la posición defendida por dicho comandante era imprescindible para que la Guardia civil, que se encontraba en la fábrica de Armas, pudiera subir la munición al reducto del Alcázar.<ref>General Casas de la Vega, “El Alcazar”, editG del Toro.,'' p. 68.</ref> Los defensores del Hospital de Afuera recibieron a las tropas del general Riquelme con fuego de ametralladora, rechazándolos. Poco después, uno de los carros de combate que acompañaban a la columna atacante se lanzó al asalto del hospital y el Comandante Villalba, junto con el capitán Badenas, salieron del Hospital y lanzaron cargas explosivas que inutilizan el vehículo.<ref>General Casas de la Vega, “El Alcazar”, edit G del Toro.,'' p. 105.</ref>
 
Parada la ofensivadefensa de la república, el Comandante Villalba ordenó al ejército golpista la retirada al Alcázar que se hizo de forma ordenada y sin perder un solo elemento bajo sus órdenes.<ref>General Casas de la Vega, “El Alcazar”, edit G del Toro.,'' p. 107 y sig.</ref> Tras el fracaso ante el Hospital de Tavera, la fuerza del General Riquelme se dirigió a la Fábrica de armas. Un destacamento de 200 guardias civiles estacionado en la Fábrica de Armas empezó a negociar con los republicanos. Durante estas conversaciones, la Guardia Civil envió carros cargados con la munición de la fábrica al Alcázar antes de evacuar y destruir la fábrica. Riquelme telefoneó esa noche al sublevado Moscardó conminándole a rendirse.
 
=== 22 de julio-13 de agosto de 1936 ===
Coronel Moscardó: Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.}}
 
Las fuentes del [[bando sublevado]] (confirmadas por numerosos testimonios) tienen un tono fanático, autoritario, heroico, lacónico, patrióticopatrióticoy olvidados de la traición a la mayoria del pueblo español y religioso al hablar del contenido de la conversación (posteriormente seel bando fascista le llegó a comparar con [[Guzmán el Bueno]]). La amenaza de matar a Luis Moscardó no se materializó de momento sino que fue enviado a la Prisión Provincial (acusado al parecer de ser hijo del Coronel Moscardó) pero un mes después de estos hechos, tras un bombardeo aéreo, los milicianos asaltaron la prisión, lo incluyeron en una [[Sacas de presos|''saca'']] de, al menos, cuarenta prisioneros y fue asesinado.<ref>[[Alberto Reig Tapia|Reig Tapia, Alberto]]. ''[http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=27503 El asedio del Alcázar. Mito y símbolo político del franquismo]''. [[Dialnet]]. p. 21.</ref> Por otra parte, el presidente de la Diputación hizo todo lo posible por proteger a la esposa y al hijo menor de Moscardó, Carmelo, durante los meses del Toledo revolucionario.<ref>José María Ruiz Alonso, ''La guerra civil en la provincia de Toledo. Utopía, conflicto y poder an el sur del Tajo (1936-39)'', Añil, Ciudad Real 2004, ISBN 84-932833-5-5</ref>
 
Los historiadores [[Herbert Southworth]]<ref name="Southworth">Southworth, Herbert R., ''El mito de la Cruzada de Franco'', [[Plaza & Janés]] Editores, Barcelona, pp. 92-120. Referenciado en ''Luchando por Franco'', página 74.</ref> e [[Isabelo Herreros]]<ref name="Herreros">[[Isabelo Herreros|Herreros, Isabelo]], ''Mitología de la cruz de Franco. El Alcázar de Toledo'', Vosa, Madrid, 1995. Referenciado en ''Luchando por Franco'', página 74.</ref> dudan de la versión ''oficial'' sobre la conversación y el fusilamiento, y añaden como datos nuevos que Luis Moscardó tenía tendencias liberales y que su entrada en el registro del cementerio de Toledo tuvo carácter retroactivo (Herreros dice que fue en abril de 1956 cuando su cuerpo se trasladó a la cripta del Alcázar junto a la de su padre recientemente fallecido). Después de la aparición de ambos libros se publicó la obra de [[Alfonso Bullón de Mendoza]] y [[Luis Eugenio Togores]] ''El Alcázar de Toledo: final de una polémica''<ref>{{cita libro|apellidos=Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera y Togores Sánchez|nombre=Alfonso y Luis|título=El Alcázar de Toledo: final de una polémica|año=1997|editorial=Actas|ubicación=Madrid}}</ref> en la que, sobre la base de una exhaustiva investigación bibliográfica y numerosa documentación inédita, entre la que cabe destacar las cartas escritas por Moscardó a su mujer a lo largo del sitio, y su diario personal, queda claro que Moscardó habló con un solo interlocutor y que éste le amenazó con fusilar a su hijo si no rendía el Alcázar. Hay que señalar que ya muchos años antes, en su libro ''The Yoke and the Arrows'',<ref>{{cita libro|apellidos=MATTHEWS|nombre=Herbert L.|título=The Yoke and the Arrows|año=1957|editorial=George Braziller|ubicación=Nueva York}}</ref> el periodista norteamericano Herbert L. Matthews había dudado de la versión tradicional de la defensa del Alcázar y la conversación de Moscardó con su hijo, pero que se retractó públicamente tras la publicación de la documentada obra que en respuesta publicó el también periodista Manuel Aznar.<ref>{{cita libro |apellidos=Aznar |nombre=Manuel |título=El Alcázar no se rinde. Réplica a unas páginas del libro titulado "El Yugo y las Flechas" del escritor norteamericano Herbert. L. Matthews|año=1957|ubicación=Madrid}}</ref>
[[Archivo:Кольцов Осада Алькасара ппк Барсело ранен 11сент26 1936.JPG|thumb|El comandante republicano [[Luis Barceló Jover]], herido durante los combates.]]
 
El [[14 de agosto]], los republicanos cambiaron de táctica después de constatar que las defensas de la zona norte del Alcázar habían sido notablemente reducidas. Durante las cinco semanas siguientes, los republicanos atacaron once veces la casa del Gobierno Militar, pero fueron repelidos en cada uno de ellos. Si hubieran capturado la casa del Gobernador Militar, habrían podido ubicar en masa a un gran número de tropas a sólo 40 metros del Alcázar. No obstante, la mayoría de los milicianos carecía de instrucción militar, ydado desperdiciaban municiones disparando vanamente [[fusil]]es y artillería ligera contra los gruesos muros del Alcázar. En tantoque el Alcázarejército era una fortaleza excavada en roca,dió un ataquegolpe terrestre eficaz debía basarse en la [[artillería]] pesadamilitar y en explosivos, pero los milicianos carecían de tales armas así como de líderes militares que les dirigieran en su uso.
era el pueblo desarmado quien se defendía, así que desperdiciaban municiones disparando vanamente [[fusil]]es y artillería ligera contra los gruesos muros del Alcázar. En tanto el Alcázar era una fortaleza excavada en roca, un ataque terrestre eficaz debía basarse en la [[artillería]] pesada y en explosivos, pero los milicianos carecían de tales armas así como de líderes militares que les dirigieran en su uso.
 
El [[20 de agosto]] el comandante [[Víctor Martínez Simancas]] funda el cuadernillo de noticias del Alcázar, que ayudaba a mantener la moral y el espíritu de combate de los encerrados tras los muros de la fortaleza y que posteriormente se convertirá en el diario de tirada Nacional ''El Alcázar''.<ref>[http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1952/10/02/005.html «Reconocimiento y homenaje al General Víctor Martínez Simancas como fundador del diario ''El Alcázar'' en el asedio de dicha fortaleza-Academia.» 2 de octubre de 1952.] ''ABC''. </ref> Dicha hoja informativa, embrión del diario ''El Alcázar'', elaborada por los asediados como hoja informativa diaria en la que recogían con precisión quirúrgica los hechos acaecidos, aderezados de diversos comentarios, informaciones y consignas, fue vital para mantener alta la moral y la buena organización en el interior de la fortaleza.<ref>{{Enlace roto|1=[http://elmiradero.es/post/17486525095/asedio-al-alcazar-20-de-agosto-de-1936] |2=http://elmiradero.es/post/17486525095/asedio-al-alcazar-20-de-agosto-de-1936 |bot=InternetArchiveBot }}</ref>
[[Archivo:LargoCaballeroAlcazar.jpg|thumb|Francisco Largo Caballero visita el asedio del Alcázar, acompañado de oficiales y milicianos.]]
 
El bombardeo de los edificios periféricos dio buen resultado pues la comunicación entre ellos y el Alcázar llegó a ser imposible. La [[retirada]] de los edificios fue ordenada la noche del [[21 de septiembre]], la guarnición fue utilizada para defender lo que quedaba del Alcázar. Los republicanos atacaron los edificios periféricos la mañana del [[22 de septiembre]], pero el progreso fue muy lento porque desconocían que los edificios habían sido abandonados. Ese mismo día, tropas del ejército golpista, sublevadas llegaban a seis kilómetros al sur de Toledo, lo cual motivó que las [[milicia]]s republicanas se esforzaran en tomar el Alcázar lo antes posible.
 
A las 5 de la mañana del [[23 de septiembre]], los republicanos asaltaron las brechas del norte del Alcázar y sorprendieron a los defensores lanzando granadas y [[dinamita]]. Los sublevados fueron forzados a retirarse al patio del Alcázar pero contraatacaron para hacer retroceder el asalto. Un nuevo asalto al Alcázar se intentó por la mañana; esta vez un tanque condujo la carga. 45 minutos después de que los soldados republicanos hubiesen atacado las brechas el ataque se había paralizado.
 
El día [[24 de septiembre]] las tropas del ejército golpista rebeldes al mando del [[general Varela]] estaban ya en los suburbios de Toledo y las milicias de la República debieron enfrentar sucesivamente a estos refuerzos del [[bando sublevado]] junto a los rebeldes del Alcázar, lo cual hizo insostenible las posiciones republicanas. Algunas milicias opusieron resistencia a los sublevados en Toledo, pero la mayoría de los milicianos prefirió retirarse hacia [[Aranjuez]] temiendo ser atrapadas en un nuevo cerco, facilitando que las tropas de Varela dominaran por completo la ciudad de Toledo y enlazaran con los sitiados del Alcázar el [[27 de septiembre]] de 1936, terminando así el asedio.
 
== Consecuencias ==
La toma de Toledo por las columnas de Franco había sido espectacular, pero nadie hubiera podido pedir entonces, ni las pidió, responsabilidades a un Gobierno que acababa de asumir sus funciones.<ref>Viñas, Ángel. ''El escudo de la República'', Crítica, Barcelona, 2007, pág. 476, ISBN 978-84-8432-892-6.</ref> Aparte de una fábrica de armas, Toledo era una ciudad sin importancia militar para ninguno de los dos bandos. Las fuerzas rebeldes estaban aisladas, mal equipadas y sin condiciones para conducir una operación ofensiva. Aun así, los republicanos se obcecaron en conquistar el Alcázar con hombres, artillería y armas que podían haber sido usados para parar el avance de los franquistas en el frente. El Gobierno republicano pensaba que al estar la guarnición del Alcázar 70&nbsp;km al sudoeste de Madrid y sin ayuda de otras fuerzas sublevadas, al conquistarlo, sería una fácil propaganda victoriosa. La prensa fue invitada por el Gobierno para ver la explosión de las minas en el Alcázar, el 18 de septiembre, pero hasta el 29 de ese mes no entró en el Alcázar, ya con la invitación de los rebeldes.
 
La decisión de [[Francisco Franco|Franco]] de rescatar a los defensores del Alcázar fue muy controvertida. La ofensiva de [[Juan Yagüe]] apuntaba hacia Madrid, pero ocupó antes el valle del Tajo. El día siguiente a la caída de Talavera los sublevadosgolpistas tomaron [[Irún]], después de un cerco muy duro, lo que impedía todo contacto con Francia de la zona vasca leal a la República. El [[8 de septiembre]] se unieron a las tropas de África las de las montañas de Gredos. Todo parecía inclinarse en favor del Movimiento.<ref>Pierre Vilar, ''La guerra civil española,'' Crítica, Barcelona 2000, pág. 74, ISBN 84-8432-019-7.</ref>
 
Franco no forzó la marcha hacia [[Madrid]] aprovechando el ímpetu del ataque y la inadecuada defensa que entonces oponía la ciudad. En vez de ello, hizo girar las tropas hacia Toledo para no dejar territorio defendido por los republicanos, acudir en auxilio de los sitiados del Alcázar. Como Yagüe protestó (enfadado) contra esta decisión, Franco le sustituyó por Varela, que acababa de tomar la localidad malagueña de Ronda el 18 de septiembre. La ambición política llevó a Franco, entonces un ''primus inter pares'', a convertirse en «el salvador del Alcázar» y jefe indiscutible del Movimiento. Se ha dicho que podía conseguirlo también con la toma de Madrid, cosa imposible, pero Toledo suponía un riesgo muchísimo menor.
 
Con posterioridad, Franco reconoció a un periodista portugués: «Cometimos un error militar y lo cometimos deliberadamente».<ref>Armando Boaventura, ''Madrid-Moscovo. Da ditadura à IIª República e à Guerra Civil de Espanha,'' Lisboa, Parceria António Maria Pereira, 1937, pág. 212.</ref> Prefirió salvar las vidas de sus compañeros sublevados y elevar la moral de su bando con tal golpe de efecto propagandístico. Al día siguiente, el alto mando afín a Franco se reunió en el aeródromo de [[Salamanca]], le confirmó en su condición de Generalísimo y le confirió el cargo de Jefe de Estado. Como resultado de su decisión, las operaciones bélicas se detuvieron desde el [[21 de septiembre]] (toma de Maqueda) hasta el [[7 de octubre]] (reinicio de la marcha sobre Madrid).<ref>Preston, Paul. ''El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco'', Ediciones B, Barcelona 2008, págs. 63-64,</ISBN 978-84-666-3829-6.</ref>
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