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Cambios

Mónica iba a la iglesia cada día y soportó con paciencia el adulterio y las cóleras de su marido. Se ganó el afecto de su suegra en poco tiempo e incluso convirtió a Patricio al cristianismo y calmó su violencia. Patricio murió poco después de su conversión y Mónica decidió no volver a casarse.<ref name=ECWIKI/>
 
Mónica tuvo tres hijos AgustinAgustín, Navigio y Perpetua. Uno de ellos fue [[Agustín de Hipona|San Agustín]], que le dio muchas alegrías por sus éxitos en los estudios, pero también la hizo sufrir por su vida descarriada. Agustín había sido enviado a proseguir sus estudios en Cartago, y allí cometió pecados graves. En Cartago Agustín había abrazado el [[maniqueísmo]] lo que le alejó de su madre.<ref name=ECWIKI/> Mónica envió a [[Agustín de Hipona|Agustín]] al obispo para que lo convenciera de sus errores, pero el obispo le aconsejó a Mónica que siguiera rezando por su hijo, diciéndole "no se perderá el hijo de tantas lágrimas".
 
A la edad de 28 años, [[Agustín de Hipona|Agustín]] acogió la [[Gracia divina|gracia de Dios]], se convirtió al cristianismo y recibió el [[bautismo]]. Mónica se había vuelto a reunir con él al morir Patricio. La madre y el hijo tuvieron seis meses de paz en Casiaco, poco tiempo después Agustín fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista en Milán. Sin embargo, África los reclamaba, emprendieron su viaje, se detuvieron en Cività Vecchia y en [[Ostia]]. Aquí la muerte sorprendió a Mónica, y las páginas más bellas de las ''[[Confesiones]]'' de [[Agustín de Hipona|Agustín]] fueron escritas como resultado de la emoción que experimentó Agustín por la muerte de su madre.<ref name=ECWIKI/>