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Cuando era niño lo enviaron a [[Roma]] para estudiar Derecho con los más importantes letrados del momento, como [[Quinto Mucio Escévola (cónsul 95 a. C.)|Escévola]] —entre cuyos alumnos se encontraban [[Cayo Mario el joven|Mario el Joven]], [[Servio Sulpicio Rufo|Sulpicio]] y [[Tito Pomponio Ático|Ático]]— o [[Lucio Licinio Craso Orator|Craso Orator]]. Gracias a este último entró en contacto con [[Arquias]] (''Aulus Licinius Archias''), un poeta de [[Antioquía]] del que aprendió lo esencial de la literatura helena y adquirió el placer de la poesía.<ref>''Pro Archia'', 1</ref> Quizá haya escrito su primera poesía a los catorce años ([[92 a. C.|92&nbsp;a.&nbsp;C.]]) ''Pontius Glaucus''<ref group="lower-alpha">que se traduce como ''Glauco Marino''.</ref> lo que al parecer da verosimilitud a las palabras de [[Plutarco]] que le consideraba un alumno sobresaliente y precoz.<ref>Plutarco, ''Cicerón '', 2.</ref>
 
Asimismo, maestros como [[Filón de Larisa]] o [[Diodoto (filósofo)|Diodoto]] le brindaron una sólida formación filosófica.<ref name="QueSaisJe327">Pierre Grimal, ''La littérature latine'', Que sais-je, n°327.</ref> Como todos los ciudadanos romanos, a los diecisiete años comenzó el servicio militar bajo las órdenes de [[Cneo Pompeyo Estrabón|Pompeyo Estrabón]] —padre de [[Cneo Pompeyo Magno|Pompeyo]]— durante la [[Guerra Social]] (91-88 &nbsp;a. &nbsp;C.)|Guerra Social]]. Cuando terminó el conflicto ([[81 a. C.|81&nbsp;a.&nbsp;C.]]) retomó los estudios.
 
Haría su estreno como letrado ese mismo año con el ''Pro Quinctio'', sobre un problema sucesorio. En [[79 a. C.|79&nbsp;a.&nbsp;C.]] pronunció el ''Pro Roscio Amerino'', en el que había un ataque implícito al ''[[dictador romano|dictador]]'' [[Lucio Cornelio Sila|Sila]].<ref group="lower-alpha">El caso se inició después de la muerte del caballero Sexto Roscio, que el liberto Crisógono aprovechó para apoderarse de los bienes de éste a un precio ridículo. Sexto Roscio Amerino no estaba dispuesto a que le arrebataran de ese modo las propiedades de su padre por lo que alzó la voz contra estas acciones. Irritado, Sila ordenó al liberto que le acusara de parricidio.</ref> La increíble actuación del orador, que posibilitó que Roscio resultara libre, le llevó a determinar que lo más prudente era mantenerse apartado de la ira de Sila durante un tiempo, por lo que marchó a [[Grecia]] ([[79 a. C.|79&nbsp;a.&nbsp;C.]]-[[77 a. C.|77&nbsp;a.&nbsp;C.]]).