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Cambios

Los que debían seguir el camino llano avanzaron impetuosamente mientras que sus compañeros que atacaron el terraplén sufrieron fuertes pérdidas. Después de observar los problemas para asaltar la empalizada, Germánico ordenó a sus legiones retirarse para evitar más bajas y ordenó adelantarse a sus honderos, que lograron romper las filas de los defensores con sus proyectiles. Las legiones desplegaron sus máquinas de asedio poco después, apoyando a sus honderos y causando una matanza.<ref name= Ta2202 >Tácito Anales 2.20.2 (Woodman, 2004: 49)</ref>
 
Luego las legiones volvieron a la carga y se hicieron con el terraplén. Entre tanto, el procónsul y sus cohortes de pretorianos dirigieron el ataque en el bosque, donde se produjo una feroz batalla.<ref name= Ta2202 /> Los germanos tenían problemas para retirarse por las marismas ubicadas detrás, y los romanos tampoco podían replegarse por los bosques y el río, quedando ambos bandos obligados a vencer o morir.<ref>Tácito Anales 2.20.3 (Woodman, 2004: 49)</ref> La lucha fue dura y los germanos fueron muy tenaces, pero los romanos se impusieron por su superior disciplina, mejor armamento y cohesión táctica lograda por el despliegue compacto de las legiones. Los legionarios estabancombatían en una formación cerrada y protegidos por sus grandes escudos (''[[scutum (escudo)|scutum]]''), apuñalando en el vientre y cara a los más altos guerreros germánicosgermanos con sus espadas cortas (''[[gladius]]''). Sus enemigos, en cambio, no podían usar apropiadamente sus largas espadas y lanzas por la falta de espacio, quedando en total desventaja.<ref name= Ta2211 >Tácito Anales 2.21.1 (Woodman, 2004: 49-50)</ref>
 
Arminio estaba agotado por el combate y sus heridas, debiendo retirarse al campamento, donde su tío vagaba sin rumbo.<ref name= Ta2211 /> Por el contrario, Germánico se quitó el casco para que sus soldados lo reconocieran e insistió en continuar la lucha. Dijo que no tomaran prisioneros porque sólosolamente el exterminio del adversario traería la paz. Hacia el final del día, ordenó a una legión retirarse del campo de batalla para construir un nuevo campamento mientras el resto seguía la matanza hasta la noche. La caballería romana también apoyo el ataque en el bosque, produciéndose un combate incierto.<ref>Tácito Anales 2.21.2 (Woodman, 2004: 50)</ref> Dándose cuenta que estaba vencido, el caudillo se embadurnó la cara con sangre de un muerto y huyó con los restos de su caballería.<ref>Lago, 2007: 312</ref>
 
Al final de la segunda batalla, el procónsul hizo levantar un nuevo montículo con la inscripción: «El ejército de Tiberio César, conquistó las poblaciones entre el Elba y el Rin, consagró este monumento a Marte, Júpiter y Augusto».<ref>Tácito Anales 2.22.1 (Woodman, 2004: 50)</ref>
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