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Un desarrollo extremo de esta última posición se encuentra en las sugerencias de [[Carl Schmitt]],<ref>Por ejemplo: Christian J. Emden (2009): “Como Gross señala correctamente, esta mezcla peculiar de la teología política católica y protestante llevó a Schmitt a recurrir a la tradición política de una anti Ilustración radical- representada en particular por el vizconde de Bonald, Joseph de Maistre, y Juan Donoso Cortés - y, finalmente, le llevó a combinar "motivos anti judíos tradicionales” con un “moderno anti-universalismo" [http://www.h-net.org/reviews/showrev.php?id=24782 How to Fall into Carl Schmitt's Trap] -revisión de libro de R Gross: Carl Schmitt and the Jews: The "Jewish Question," the Holocaust, and German Legal Theory. </ref> quien fue uno de los principales ideólogos del [[Movimiento Revolucionario Conservador]] de Alemania. Su propuesta se basa en la afirmación que la función central de un Estado es la necesidad de instaurar un [[Poder político|poder]] de «decisión» efectivo, que termine con la [[lucha de clases|guerra interna]], cosa que no es posible, en su opinión, en un Estado [[liberalismo|liberal]], en el cual no se puede justificar la exigencia del [[sacrificio]] de la vida en favor de la unidad política. Estas sugerencias tuvieron, junto a otras del Movimiento Revolucionario Conservador, una importante influencia en la elevación al poder del [[Nazismo]]<ref> por ejemplo: Daniel Rafecas: “En aquel entonces, “…se veneraba la estética de un Estado jerárquico-antidemocrático, un Estado que separado de intereses sociales («anarquistas») encarnara la unidad, el poder y la decisión. Toda la literatura de Schmitt, ya antes de 1933, está signada por el endiosamiento de un orden estatal poderoso y por la decisión […] Se demandaba la gran orientación, el «liderazgo» que pudiera conducir fuera de la miseria espiritual de la época”[3].
En tal contexto, hacia 1932, el movimiento nacionalsocialista era visto como una propuesta no sólo de restauración conservadora, sino especialmente como la única alternativa a lo que en aquel entonces parecía inexorable: el acceso al poder en Alemania de los sectores de izquierda, escenario que acercaba al país a la caída en un régimen comunista al estilo del bolchevique impuesto en el ex Imperio Ruso una década antes. “ en [http://www.catedrahendler.org/material_in.php?id=98 La ciencia del Derecho ante el advenimiento del nazismo: el perturbador ejemplo de Carl Schmitt] </ref>y constituyen aún en el presente las bases teóricas tanto de percepciones conservadoras "duras" como origen moderno de la alegada tendencia del conservadurismo a depender de [[Liderazgo|líderes]] ou "hombres del momento".
 
== Conservadurismo en diferentes países ==
Muchos comentaristas apuntan que el origen del conservatismo inglés se encuentra en las ideas de [[Richard Hooker]], [[teología|teólogo]] de la iglesia [[anglicana]], quien desarrollo sus ideas a consecuencia de la [[Reforma Protestante|Reforma]]. Hooker enfatiza la importancia de la moderación a fin de obtener un equilibrio político en aras de lograr armonía social y el bien común, dando así origen a lo que, en Inglaterra, se llama «Alto conservadurismo», que puede ser visto como un «conservadurismo moderado» o incluso como una expresión de la [[centro derecha]].
 
Otro de los pensadores cruciales del conservadurismo inglés fue [[Edmund Burke]]. En su libro [[Reflexiones sobre la Revolución francesa]], Burke critica al [[racionalismo]] delde la [[Ilustración]] y niega la posibilidad de fundar una sociedad en la capacidad emancipatoria de la razón, proyecto que el considera utópico. Como respuesta a estas posturas del liberalismo del siglo XVIII, Burke proponía el regreso a las tradiciones fundamentales de la sociedad europea y los valores cristianos basados en el naturalismo social. Esa posición se basa en la idea de que no todos nacen iguales, con equivalentes capacidades o razón, y por tanto no podía confiarse en un gobierno basado en la razón de los individuos. Las tradiciones, en cambio, contenían la capacidad probada de regular el funcionamiento social con estabilidad. Sin embargo, Burke no niega la necesidad de los cambios sociales, pero cuestiona su velocidad. Para él, el orden social permanece y evoluciona a través de un proceso natural, como un todo orgánico.
 
Burke concebía el establecimiento del estado ideal (ejemplificado en el sistema inglés) como basado en las leyes, libertades y costumbres que resultan de una especie de contrato social entre los diversos sectores sociales. Ese contrato se refleja —en el caso mencionado— en la ''[[Bill of Rights|Carta de derechos]]''. Ese contrato antecede —y es amenazado por— la aparición de las [[monarquías absolutas]], las que deben ser controladas pero no exterminadas, tal como fue el resultado de la [[Revolución Gloriosa]]. En la opinión de Burke, ese contrato no solo regula las relaciones entre los diferentes [[Estamentos]] o [[clases sociales]], pero establece las «antiguas [[libertad]]es» y garantías que corresponden a cada una,<ref>En las palabra de Burke: «Se llama «Un acta para declarar los derechos y libertades de los sujetos y para establecer la sucesión de la Corona». Observara Ud. que los derechos y la sucesión se declaran en un solo cuerpo, indisolublemente ligados» y «En la famosa ley de Carlos I, llamada la ''Petition of Right'', el Parlamento dice al Rey «tus sujetos han heredado estas libertades» enmarcando su petición no en principios abstractos... pero en el patrimonio de un inglés, un derecho heredado de sus ancestros",</ref> agregando que es de la contraposición de esos intereses, resueltos en la manera aprobada en la constitución,<ref>Según Burke, «un estado sin las herramientas del cambio, es un estado sin las herramientas de la conservación».</ref> emana y aseguran no solo la armonía sino también la libertades mencionadas.<ref> «Esos intereses opuestos y conflictivos... interponen un freno saludable a toda resolución precipitada. Ellas hacen la deliberación no una materia de gusto pero de necesidad, hacen todo cambio un sujeto del compromiso, el que naturalmente da nacimiento a la moderación.. A través de esa diversidad de miembros e intereses la libertad general tiene tantas seguridades como hay opiniones diferentes de los diferentes sectores...</ref> En resumen, Burke es un fuerte partidario de la [[monarquía constitucional]] que el considera basada en antiguos derechos —que preceden o están en la base misma de ese sistema y que se transmiten por derecho de herencia y que se expresan en el [[Parlamento]] (ver «Origen de la Institución» en ese artículo)— Sistema que él considera armonioso y estable no solo porque «en una especie de verdadero contrato social» permite que los diversos «tipos de propiedades' (nobleza, iglesia y comerciantes o burgueses en el sentido original de la palabra: los que viven en ciudades) puedan dirimir sus problemas sino también porque «el vulgo» acepta y hace suyo ese sistema en la medida que le garantiza prosperidad.<ref> Esta visión fue trasmitida eventualmente al absolutismo alemán. Omar Guerrero Orozco describe así ese sistema: «Los principados germánicos están organizados con base en lo que entonces se llamaba Estado de policía, un tipo de Estado absolutista cuyo arreglo institucional tiene como base las relaciones entre el príncipe y los súbditos como relación de dominio (Véase: Otto Mayer, Derecho administrativo alemán, tomo 1, pp. 45-66) Estos vínculos de dominio, sin embargo, tienen la peculiaridad de descansar en una especie de contrato en el cual los súbditos se comprometen a obedecer, en tanto que el príncipe lo hace para proveerles de prosperidad. La clave de la relación radica en que, para satisfacer las necesidades de la población, al príncipe se le ha dotado de atribuciones para realizar, sin límites, todo aquello necesario al respecto. Dicho de otro modo, el poder principesco es ilimitado en este sentido.» {{enlace roto|1=[http://omarguerrero.org/articulos/Cameral.pdf. LAS CIENCIAS CAMERALES] |2=http://omarguerrero.org/articulos/Cameral.pdf. |bot=InternetArchiveBot }}. Lo que Burke sugiere es que ese sistema no sólo antecede a la monarquía absoluta sino que funciona lo suficientemente bien —por lo menos en el caso inglés— como para afirmar que tanto una república como una monarquía absoluta no sólo son innecesarias sino posiblemente desestabilizadoras. Adicionalmente, ambas propuestas implicarían una usurpación de las libertades de otros sectores por los partidarios de cada propuesta, usurpación que amenaza a la sociedad en general, en la medida que destruye el sistema que ha mantenido esas antiguas libertades.</ref> Adicionalmente, Burke argumentó que las tradiciones son una fuente mucho más estable de accionar político que «abstracciones metafísicas» que, a lo más, representan solo lo mejor de una generación, a diferencia de la sabiduría acumulada de las tradiciones, que influencian a los individuos de tal manera que hacen imposible la realización de «juicios objetivos» acerca de la sociedad.
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