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Para el psicoanálisis es importante distinguir en los sueños el contenido manifiesto y el contenido latente.
* El [[contenido manifiesto]] de los sueños es la historia o sucesos tal como el soñante los vive, es un material elaborado a partir de las experiencias cotidianas y los deseos reprimidos mediante los distintos procesos de elaboración onírica. El contenido manifiesto no se encuentra en el nivel del significado, sino del símbolo.
* El [[contenido latente]] es el significado verdadero del sueño, el psicoanalista se esfuerza por interpretar el contenido manifiesto del sueño que el paciente le relata, para revelar el contenido latente, su significado<ref>http://www.significadodelossuenos10.net/</ref>.
 
[[Carl Gustav Jung]], discípulo heterodoxo de Freud, sostenía que los sueños eran un órgano de información y de control.<ref>«Cada sueño es un órgano de información y control» (C. G. Jung, ''Die Praktische Verwendbarkeit der Traumanalyse'', 1934, tr. en ''The Practice of Psychotherapy'', 1954. Nueva York, Pantheon Books, pág. 153).</ref> Los símbolos oníricos son, según este autor, transmisores de mensajes instintivos a las partes racionales de la mente del ser humano, y resulta necesario interpretarlos para comprender el lenguaje de los instintos.<ref>«[Los sueños] son los esenciales transmisores de mensajes de lo instintivo a las partes racionales de la mente humana, y su interpretación enriquece la pobreza de la conciencia, de modo que aprende a comprender de nuevo el olvidado lenguaje de los instintos» (C. G. Jung, «Approaching the Unconscious», en Carl G. Jung, M.-L. von Franz, Joseph L. Henderson, Jolande Jacobi y Abiela Jaffé, ''Man and His Symbols'', Nueva York, Dell, pág. 37).</ref> Jung no creía, como sí lo hacía Freud, que los sueños fueran un ropaje que oculta otra cosa. Los sueños eran para Jung información y comunicación de ideas expresadas dentro de los límites de un medio. Tras estudiar unos ochenta mil sueños, llegó a la conclusión de que estos son relativos a la vida del observador. Este organiza sus imágenes oníricas en un centro llamado sí mismo, el cual tiene la función de ordenar y legislar toda la vida psíquica, ora consciente ora inconsciente, a través de numerosos sueños que tienen lugar en la vida de la persona. Jung interpretaba, pues, el sueño como único y relativo al soñador. Para comprenderlo, debía examinarse el cuadro onírico como meollo del estudio y el análisis.{{cita requerida}}
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