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El teatro [[Romanticismo|romántico]] tuvo dos notables antecedentes en el ''[[Sturm und Drang]]'' con [[Johann Christoph Friedrich von Schiller]] (''Don Carlos'', 1787; ''Guillermo Tell'', 1804) y [[Johann Wolfgang von Goethe]] (''[[Fausto (Goethe)|Fausto]]'', 1808). Como en el resto de la [[literatura romántica]], destaca por el sentimentalismo, el dramatismo, la predilección por temas oscuros y escabrosos, la exaltación de la naturaleza y del folklore popular. Surgió un nuevo género, el [[melodrama]], y se popularizaron los espectáculos de [[variedades]] (''[[Vodevil|vaudeville]]''). Sus mejores exponentes fueron: [[Georg Büchner]], [[Christian Dietrich Grabbe]], [[Juliusz Słowacki]], [[Alfred de Musset]], [[Victor Hugo]], [[Francisco Martínez de la Rosa]], el [[Duque de Rivas]], [[Antonio García Gutiérrez]], [[José Echegaray]], [[José Zorrilla]] (''[[Don Juan Tenorio]]'', 1844), etc.<ref>Oliva-Torres Monreal (2002), pp. 253-277.</ref>
 
Con el teatro [[literatura realista|realista]] nació el teatro moderno, pues sentó las bases del que sería el teatro del [[siglo XX]]. Se puso énfasis en el [[naturalismo]], la descripción minuciosa de la realidad, no solo en la temática y el lenguaje, sino también en [[decorado]]s, [[vestuario]], [[atrezzo]], etc. La interpretaciónintrpretación era más veraz, sin grandeshrandes gesticulaciones ni [[dicción]] grandilocuente, como en la «representación antiteatral» –actuar como en la vida real, como si no se estuviese en un teatro— de [[André Antoine]] y su ''Théâtre Libre'' —donde por primera vez se iluminó solo el escenario, dejando al público a oscuras–. A un periodo prenaturalista corresponden [[Eugène Scribe]], [[Victorien Sardou]] y [[Eugène Labiche]]. Destacó especialmente el teatro nórdico, con figuras como [[Björnstjerne Björnson]], [[August Strindberg]] y [[Henrik Ibsen]]. Otros autores fueron [[Frank Wedekind]], [[Anton Chejov]], [[Adelardo López de Ayala]], [[Manuel Tamayo y Baus]], [[Àngel Guimerà]], etc.<ref>Oliva-Torres Monreal (2002), pp. 309-332.</ref>
 
El teatro [[Simbolismo|simbolista]] recibió la influencia del «espectáculo total» wagneriano, destacando por un lenguaje de fuerte trasfondo [[Metafísica|metafísico]] y trascendente, buscando la esencia humana a través de la intuición y la meditación, con preferencia por los temas míticos y las leyendas, de influjo [[Esoterismo|esotérico]] y [[Teosofía|teosófico]]. Destacaron [[Auguste Villiers de l'Isle-Adam]], [[Paul Claudel]], [[Maurice Maeterlinck]] y [[Émile Verhaeren]].<ref>Oliva-Torres Monreal (2002), pp. 289-302.</ref>
 
 
=== Siglo XX ===
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