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==== La represión ====
 
Goyeneche de buen grado se apresuró a aceptar la comisión que se le confiaba y se puso inmediatamente en marcha para el [[Río Desaguadero (Titicaca)|río Desaguadero]], línea divisoria de ambos virreinatos. Las tropas que Goyeneche traía para combatir la insurrección de La Paz consistían en 5.0005000 hombres bien armados y municionados de [[Cuzco]], [[Arequipa]] y [[Puno]], en tanto que los revolucionarios solo contaban 800 malísimos fusiles y 11 piezas de artillería en no mejor estado.<ref name= Munoz49 />
 
Ante la amenaza, el 12 de septiembre el [[Cabildo abierto|Cabildo]] de La Paz resolvió a instancias de los patriotas [[José Gabriel Castro]], Landaeta, CossioCossío, Arias, y OrdoñezOrdóñez declarar la guerra a la provincia de [[Puno]] y ordenar al sargento mayor [[Juan Bautista Sagárnaga]] avanzar hacia el Desaguadero. El 24 de septiembre partió la expedición mientras que en la ciudad permanecieron sólo diez compañías.
 
Cuando la vanguardia de Goyeneche a las órdenes del coronel Fermín Piérola con cien hombres y dos piezas de artillería llegó al puente del Desaguadero, este ya estaba ocupado por una pequeña fuerza de los revolucionarios de La Paz que, inexpertos y mal armados, no pudieron resistir a la artillería enemiga y se replegaron sobre La Paz, abandonando el punto a los invasores.<ref name= Munoz50 >Muñoz Cabrera, Juan Ramón (1867). ''La guerra de los 15 años en el Alto Perú''. Santiago: Imprenta del Independiente, pp. 50.</ref>
Cisneros puso al mando del cuerpo expedicionario al mariscal [[Vicente Nieto]],<ref>Nieto acompañaba a Cisneros para reemplazar a Elío en Montevideo. Elío debía quedar a cargo de las fuerzas armadas. No obstante, si bien los regimientos criollos aceptaron obedecer a Cisneros le advirtieron que no aceptarían a Elío, por lo que Cisneros (quien aún permanecía en Colonia) envió a Nieto en su lugar. Nieto llegó a Buenos Aires el 19 de julio a la noche y el 20 se hizo cargo de las armas, cesando Liniers. Quedó a cargo de lo político interinamente el regente de la real audiencia Lucas Muñoz y Cubero.</ref> y como su segundo al capitán de fragata José de Córdoba y Rojas.
 
La expedición estuvo en condiciones de marchar a mediados del mes de agosto, pero el 11 de septiembre se efectuó una importante reforma de las milicias apuntando a reducir el fuerte déficit y a debilitar las fuerzas criollas (principalmente Patricios y húsares)<ref>Se reducen de tres a dos los batallones de patricios (y se redenominan batallones 1 y 2), queda un batallón de montañeses (batallón N° &nbsp;4), uno de andaluces (5) y otro de arribeños (3), todos con 9 compañías y de plana mayor un comandante, un sargento mayor, dos ayudantes, dos abanderados, capellancapellán, cirujano, tambor mayor y dos pífanos. Se mantiene un batallón de Granaderos de Fernando VII de seis compañías, uno de ArtilleriaArtillería Volante (ex Unión) con igual fuerza, un escuadronescuadrón de Húsares de Caballería de 150 plazas de 3 compañías (con un comandante, un mayor, un ayudante y un portaguión), un [[Batallón de Castas|batallón de castas]] de 9 compañías pero con dos de granaderos, dos o tres batallones a formarse del comercio (batallones 6, 7, 8) con 9 compañías pero de reserva (estos batallones se preveían para reincorporar a los regimientos de vizcaínos, catalanes y gallegos disueltos tras la asonada de Álzaga).
Desaparecían el 3° de Patricios, el de Carlos IV, Cazadores, segundo y tercero de húsares, migueletes y castas de artilleriaartillería.</ref> y pocos días después, el 24 de septiembre de 1809, ''"con motivo de haber la ciudad de La Paz, en el Perú, provincia dependiente de este Virreinato, formado una Junta suprema, titulada Junta tuitiva del Alto Perú, negándose a obedecer a esta superioridad"''<ref name=ref_duplicada_4 /> salieron las primeras tropas, una compañía de infantería y otra de dragones veteranos.
 
Recién el 4 de octubre de 1809 salió el contingente principal al mando del mariscal Vicente Nieto, designado nuevo presidente de la Audiencia de Charcas:{{cita|''"El mariscal inspeccionó su ejército en la plaza Mayor de la capital, compuesto de dos compañías de patricios, una de arribeños, una de montañeses y otra de andaluces, un piquete de marinos y tres piquetes de veteranos del fijo, artilleros y húsares del rey, integrando una fuerza de 400 a 500 hombres, con facultad de aumentarla en los pueblos del tránsito...puso en movimiento sus fuerzas en tres divisiones que salieron de la capital con intervalos de varios dias marchando él mismo a la vanguardia."''|Ignacio Núñez, ''Noticias históricas de la República Argentina'', en ''Biblioteca de Mayo'', página 402.}}
Pero la lentitud en sus decisiones dejaron la represión en manos de Goyeneche: {{cita|''"No fue mala la disposición tomada por Cisneros ni la elección de Vicente Nieto, a fin de apaciguar las innovaciones de La Paz, Alto Perú, mala fue la calma de Cisneros, que nombrado a fines de febrero recien a principio de julio llegó a Montevideo y perdió todo el mes en esa ciudad y la Colonia a cautelas, asi que lo mandó tarde, cuando el travieso Goyeneche se había adelantado explotando, como aventurero los miedos de Abascal que echó mano de él, quien ensangrentó farsaica (sic) y brutalmente sin título para entrometerse en una jurisdicción y dominio del todo separados, su propio país o patria, si la tienen bribones sin el decoro siquiera aparente, como él dejó ver en Madrid, Sevilla, Montevideo, Buenos Aires, por todo donde habia aparecido haciendo roncha."''|[[Domingo Matheu]], ''Autobiografía'', inciso 126, en ''Biblioteca de Mayo'', página 2285/6.}}
 
Para ese entonces ante la presión de Goyeneche la Junta Tuitiva de La Paz se había disuelto confiriendo a su Presidente Murillo el mando político y militar. Murillo contaba sólo con unos mil hombres y para evitar deserciones se situó con el grueso a las afueras, en la localidad de Chacaltaya en los altos de La Paz, dejando a Indaburu con una compañía en la ciudad. El 18 de octubre Indaburu, puesto de acuerdo con un emisario de Goyeneche, traicionó el movimiento. Detuvo a los dirigentes revolucionarios que permanecían en la ciudad, entre ellos a los patriotas Jiménez, Medina, Orrantia, CossioCossío, Rodríguez, Iriarte y Zegarra, y al día siguiente alcanzó a ejecutar a [[Pedro Rodríguez (revolucionario)|Pedro Rodríguez]], condenado por un consejo compuesto por el alcalde Diez de Medina, el edecán de Goyeneche Miguel Carrazas, Indaburo y el asesor Baltasar Aquiza.
 
José Gabriel Castro, quien había permanecido en los Altos, recibió las noticias de la traición por José Manuel Bravo y tras reunir rápidamente una fuerza de 250 hombres, descendió sobre la ciudad, atacó la trinchera de la calle del Comercio donde se concentraba la resistencia y dio muerte a Indaburo.
El 14 de diciembre llegaron las tropas de Buenos Aires a Potosí, donde recibieron la noticia del sometimiento de la Real Audiencia de Charcas.
Nieto salió el 17 en compañía del arzobispo Moxó que fue en su alcance y entró en Chuiquisaca el 21. Sus tropas habían entrado días antes.<ref name=ref_duplicada_3 />
El 10 de febrero habiendo recibido el correo de La Paz, mandó Nieto prender y poner incomunicados a todos los oidores de la Real Audiencia, a Juan Antonio Fernández, Joaquín Lemoine, Juan Antonio Álvarez de Arenales,<ref>En el caso puntual de Arenales intrigó eficazmente en su contra el arzobispo Moxó, a cuyas instancias fue mandado preso a las casamatas del Callao (Dámaso de Uriburu, ''Memorias 1794-1857'', en ''Biblioteca de Mayo'', página 633).</ref> Domingo Aníbarro, AngelÁngel Gutiérrez, Dr.Angel&nbsp;Ángel Mariano Toro, a los dos ZudañezZudáñez (Manuel murió en prisión), Antonio Amaya, Dr.&nbsp;Bernardo Monteagudo, a los franceses Marcos Miranda y José Sivilat y a otros más que pudieron evadirse.<ref name=ref_duplicada_3 />
 
Después de haber sido sometidos a una rigurosa prisión fueron en su mayor parte desterrados y remitidos a Lima en calidad de presos. Fueron confinados a diferentes puntos los ministros de la audiencia, a excepción del [[Gaspar Remírez de Laredo y Encalada|Conde de San Javier y Casa Laredo]] y del oidor Monte Blanco, y remitidos a Lima el asesor Bonard y el comandante Arenales.<ref>Torrente, ''Historia de la Revolución Hispano-americana''.</ref>
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