Diferencia entre revisiones de «Keynesianismo»

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Conviene notar que lo anterior se puede interpretar de dos maneras: la primera: que "todo lo que se vende es igual que todo lo que se compra", y que "los costos de todo lo que se produce están cubiertos por todo lo que se compra". Keynes sugiere que lo último solo es correcto cuando todo lo que no se gasta es inmediatamente ahorrado (se deposita en un banco) y todo lo ahorrado es directamente invertido. Sucede que, en realidad, hay, por lo menos, una cantidad de dinero que ni se usa para comprar ni se ahorra en ese sentido: se mantiene "en el bolsillo" o como [[reserva líquida]]. Esta preferencia por la liquidez tiene efectos económicos.
 
Say creía que no podía haber comprador sin un productor, pero que si podía haber productor sin que hubiera comprador -por lo que, el consumo sería consecuencia y recompensa de la producción y no al revés-. Keynes invierte la Ley de Say.<ref>Keynes (Teoría general, cap. 21) describe esto como la diferencia entre una teoría del equilibrio estacionario y una acerca del: ""equilibrio cambiante"- significando por esto último una teoría de un sistema en el cual las percepciones acerca del futuro son capaces de influir la situación presente". (ver también nota más abajo) </ref> Para él no es la producción la que determina la demanda, sino la demanda la que determina la producción. (ver<ref>Ver "Teoría general sobre el empleo el interés y el dinero", caps. 1, 2, 3, etc.).</ref> Esto porque los empresarios -o quienes intentan serlo- invierten sobre la base de una percepción central: la diferencia entre la [[tasa de interés]] y la [[tasa de ganancia]].:<ref> Keynes escribe: “We have seen above that the marginal efficiency of capital[1] depends, not only on the existing abundance or scarcity of capital-goods and the current cost of production of capital-goods, but also on current expectations as to the future yield of capital-goods.” (Teoría General: cap 22. Ver también cap 5) Quizás sea conveniente mantener presente en relación a esa visión que Keynes -a pesar de dar clases de economía en la universidad de Cambridge no era solamente un economista académico. Llegó a ser gerente general de una de las empresas de seguros más grandes en Inglaterra en esa época, trabajo que le hizo millonario. La percepción que lo anterior le dio sobre los motivos y razones de empresarios en general informan sus teorías</ref> a mayor diferencia en favor de la última, incluso en términos estrictamente clásicos, lo más posible es que se invierta.<ref>Carlos A. Rodríguez: En el modelo clásico “Para la ganancia esperada los gastos de inversión varían inversamente con la tasa de interés. Por ejemplo, una empresa con un gran número de proyectos de inversión que ofrecen rendimientos esperados variados, puede establecer un rango de esos proyectos de acuerdo al nivel de ganancias esperadas. En este caso, la tasa de interés representa el costo de tomar prestados esos fondos para financiar los proyectos de inversión. A una tasa de interés alta, menos proyectos generarán ganancias netas. Por el contrario, a tasas de interés bajas, menor es el costo de tomar prestado, y más proyectos de inversión generan ganancias netas. Es decir, que la inversión depende inversamente de la tasa de interés, la oferta de bonos del gobierno es exógena y la de las empresas es igual al gasto de inversión. en [https://web.archive.org/web/20090612065609/http://amauta.upra.edu/vol2investigacion/posturas_principales.pdf Posturas principales respecto a la tasa de interés] p 3 </ref> Pero esa tasa de ganancia depende de la demanda (ver cita anterior de Stuart Mill). Mientras tanto, los consumidores consumen o “ahorran” (difieren consumo) no sólo cuando la tasa de interés sube, sino también en relación a la percepción de la evolución futura tanto de sus ingresos como de los precios de bienes de consumo, etc.<ref> Keynes agrega otra situación: si el ingreso es tan grande que excede notablemente el gasto necesario y posible. Introduce aquí una diferencia entre los que defieren gasto actual para gastar en el futuro más o menos cercano y los que simplemente no pueden gastar lo que reciben como ingreso y proceden a "acumular" (hoard) dinero para "invertir" transformándose así en lo que él llama "rentistas" (aquellos que viven de los intereses que resultan de tales inversiones o préstamos). Para el interés del presente argumento lo relevante es que ambos tipos de retiro del circulante llevan a una disminución de la demanda. Otros aspectos de esta diferencia se tocarán más adelante</ref> Se establece así una relación compleja. Keynes aduce que el problema comienza cuando contemplamos el circuito económico en su conjunto (lo que introduce la [[macroeconomía]]). Sucede que las decisiones acerca del ahorro y las decisiones acerca de inversiones las hacen personas distintas y, posiblemente, en momentos diferentes.<ref> El desarrollo de esta percepción llevó a [[Franco Modigliani]] a desarrollar su “hipótesis del ciclo de vida”, de acuerdo a la cual los individuos tratan de mantener un estándar de vida a través de ella. Dándose cuenta que en su vejez o al retirarse sus ingresos disminuirán, proceden racionalmente a ahorrar en el presente a fin de mantener su nivel de gastos en ese futuro. Esto explicaría una variedad de fenómenos económicos -por ejemplo, el porqué cuando la riqueza aumenta o la economía se expande, los ahorros disminuyen en relación a los ingresos- El trabajo en esta área dio a Modigliani el Premio Nobel de economía en 1985. </ref> Sigue con que no hay necesidad de que esas decisiones tengan que coincidir, de hecho, históricamente, se puede ver que, a diferencia de lo postulado por Smith, Say y otros, esas variables no convergen a una situación de estabilidad o [[Teoría del equilibrio general|equilibrio económico clásico o walrasiano]] -situación que se transforma en el caso especial en el que las inversiones igualan a los ahorros en una situación de expansión de producción y precios relativamente altos en relación al salario medio, pero con tendencia a la [[deflación]].<ref> Los economistas diferencian dos situaciones que llevan a la reducción de precios. Ambas pueden ser vistas como correspondiendo a momentos diferentes en un ciclo económico. La primera corresponde a caída de precios debido expansión de la producción. Esta situación corresponde a la descrita tanto por Smith, Ricardo, Marx, etc., y los llevó a postular que, en la medida que la producción se expande, la tasa de ganancia decae, lo que a su vez promueve expansión e innovación, pero al mismo tiempo mantiene salarios relativamente bajos, todo lo cual termina en una crisis de sobreproducción, lo que provoca otro proceso deflacionario, esta vez debido a la incapacidad de la demanda de absorber lo producido. Una situación similar se puede observar con el [[fordismo]], el que -dado que aumenta la capacidad de demanda- permitió una gran expansión de la producción industrial, pero, en la opinión de Keynes, llevó a su vez a una escasez de capital, lo que produce que el desarrollo se estanque, lo cual produce que el empleo caiga, con lo que se incrementa la escasez de capital, etc. Esto, a su vez, lleva de nuevo al segundo tipo de deflación: preocupados por la incertidumbre, la demanda (no solo de bienes, sino también de inversiones y otros servicios) cae catastróficamente y lo mismo sucede con los precios y la producción, completándose el ciclo.</ref> Keynes va más lejos, sugiriendo que la situación tiende -dado una serie de factores, entre los cuales el principal es una tasa de interés excesiva- a oscilar alrededor de un punto en el cual los recursos no se utilizan efectiva o plenamente, ya que tal tasa de interés tiende a deprimir la economía en general: un interés excesivo reduce la demanda por [[capital financiero]] y, consecuentemente, por el trabajo, lo que reduce el nivel del agregado de salarios, lo que implica la reducción general de consumo, lo que a su vez significa que la tasa de ganancia disminuye, lo que nuevamente reduce la demanda de inversiones, etc., en un [[círculo vicioso]] (ver [[Paradoja del ahorro]])
de interés. Por ejemplo, una empresa con un gran número de proyectos de inversión que ofrecen rendimientos esperados variados, puede establecer un rango de esos proyectos de acuerdo al nivel de ganancias esperadas. En este caso, la tasa de interés representa el costo de tomar prestados esos fondos para financiar los proyectos de inversión. A una tasa de interés alta, menos proyectos generarán ganancias netas. Por el contrario, a tasas de interés bajas, menor es el costo de tomar prestado, y más proyectos de inversión generan ganancias netas. Es decir, que la inversión depende inversamente de la tasa de interés, la oferta de bonos del gobierno es exógena y la de las empresas es igual al gasto de inversión. en [https://web.archive.org/web/20090612065609/http://amauta.upra.edu/vol2investigacion/posturas_principales.pdf Posturas principales respecto a la tasa de interés] p 3 </ref> Pero esa tasa de ganancia depende de la demanda (ver cita anterior de Stuart Mill). Mientras tanto, los consumidores consumen o “ahorran” (defieren consumo) no sólo cuando la tasa de interés sube, sino también en relación a la percepción de la evolución futura tanto de sus ingresos como de los precios de bienes de consumo, etc.<ref> Keynes agrega otra situación: si el ingreso es tan grande que excede notablemente el gasto necesario y posible. Introduce aquí una diferencia entre los que defieren gasto actual para gastar en el futuro más o menos cercano y los que simplemente no pueden gastar lo que reciben como ingreso y proceden a "acumular" (hoard) dinero para "invertir" transformándose así en lo que él llama "rentistas" (aquellos que viven de los intereses que resultan de tales inversiones o préstamos). Para el interés del presente argumento lo relevante es que ambos tipos de retiro del circulante llevan a una disminución de la demanda. Otros aspectos de esta diferencia se tocarán más adelante</ref> Se establece así una relación compleja. Keynes aduce que el problema comienza cuando contemplamos el circuito económico en su conjunto (lo que introduce la [[macroeconomía]]). Sucede que las decisiones acerca del ahorro y las decisiones acerca de inversiones las hacen personas distintas y, posiblemente, en momentos diferentes.<ref> El desarrollo de esta percepción llevó a [[Franco Modigliani]] a desarrollar su “hipótesis del ciclo de vida”, de acuerdo a la cual los individuos tratan de mantener un estándar de vida a través de ella. Dándose cuenta que en su vejez o al retirarse sus ingresos disminuirán, proceden racionalmente a ahorrar en el presente a fin de mantener su nivel de gastos en ese futuro. Esto explicaría una variedad de fenómenos económicos -por ejemplo, el porqué cuando la riqueza aumenta o la economía se expande, los ahorros disminuyen en relación a los ingresos- El trabajo en esta área dio a Modigliani el Premio Nobel de economía en 1985. </ref> Sigue con que no hay necesidad de que esas decisiones tengan que coincidir, de hecho, históricamente, se puede ver que, a diferencia de lo postulado por Smith, Say y otros, esas variables no convergen a una situación de estabilidad o [[Teoría del equilibrio general|equilibrio económico clásico o walrasiano]] -situación que se transforma en el caso especial en el que las inversiones igualan a los ahorros en una situación de expansión de producción y precios relativamente altos en relación al salario medio, pero con tendencia a la [[deflación]].<ref> Los economistas diferencian dos situaciones que llevan a la reducción de precios. Ambas pueden ser vistas como correspondiendo a momentos diferentes en un ciclo económico. La primera corresponde a caída de precios debido expansión de la producción. Esta situación corresponde a la descrita tanto por Smith, Ricardo, Marx, etc., y los llevó a postular que, en la medida que la producción se expande, la tasa de ganancia decae, lo que a su vez promueve expansión e innovación, pero al mismo tiempo mantiene salarios relativamente bajos, todo lo cual termina en una crisis de sobreproducción, lo que provoca otro proceso deflacionario, esta vez debido a la incapacidad de la demanda de absorber lo producido. Una situación similar se puede observar con el [[fordismo]], el que -dado que aumenta la capacidad de demanda- permitió una gran expansión de la producción industrial, pero, en la opinión de Keynes, llevó a su vez a una escasez de capital, lo que produce que el desarrollo se estanque, lo cual produce que el empleo caiga, con lo que se incrementa la escasez de capital, etc. Esto, a su vez, lleva de nuevo al segundo tipo de deflación: preocupados por la incertidumbre, la demanda (no solo de bienes, sino también de inversiones y otros servicios) cae catastróficamente y lo mismo sucede con los precios y la producción, completándose el ciclo.</ref> Keynes va más lejos, sugiriendo que la situación tiende -dado una serie de factores, entre los cuales el principal es una tasa de interés excesiva- a oscilar alrededor de un punto en el cual los recursos no se utilizan efectiva o plenamente, ya que tal tasa de interés tiende a deprimir la economía en general: un interés excesivo reduce la demanda por [[capital financiero]] y, consecuentemente, por el trabajo, lo que reduce el nivel del agregado de salarios, lo que implica la reducción general de consumo, lo que a su vez significa que la tasa de ganancia disminuye, lo que nuevamente reduce la demanda de inversiones, etc., en un [[círculo vicioso]] (ver [[Paradoja del ahorro]])
 
En otras palabras, Keynes postuló que, en ciertas situaciones, y contrario a lo planteado por la visión clásica, es económicamente racional no gastar dinero. Por ejemplo, si los precios están bajando es racional no comprar hoy porque con el mismo dinero se comprará más la semana que viene. Por el mismo motivo, disminuye la cantidad de gente interesada en utilizar préstamos (los ahorros de otros): si los precios bajan, no solo se comprará más la semana que viene, sino que las tasas de interés, sueldos, etc., serán menores. Igualmente, una baja del empleo o de los salarios -amenazando futuros ingresos- puede llevar a otra en la demanda, y por lo tanto a una baja en la producción, llevando a su vez a más desempleo. Así, sucede que la economía establece un punto de equilibrio nuevo (llamado [[equilibrio macroeconómico]] o keynesiano<ref> E. JOHNSON, ROBERT D. LEY, THOMAS CATE: “Para Keynes, el equilibrio macroeconómico es sólo el punto donde sistema se estaciona, lo que se logra cuando la fuerzas opuestas en el modelo teórico se balancean. En el modelo básico, que figura en la Teoría General, las fuerzas opuestas son los encargados de adoptar decisiones en los hogares, que determinan la división de su renta disponible entre el previsto consumo y ahorro y los responsables de tomar decisiones comerciales, quienes deben determinar la inversión planificada. Cuando los planes de estas fuerzas opuestas están en equilibrio, la suma de las filtraciones [[ex ante]] será igual a la suma de las inyecciones ex ante en el flujo de ingresos. Y todos los mercados se vaciaran, con o sin salarios y / o precios flexibles, y el equilibrio macroeconómico es alcanzado, con o sin pleno empleo.” en [https://web.archive.org/web/20101204171442/http://iaes.org/journal2/aej/sept_04/Johnson.pdf The Concept of Equilibrium: A Key Theoretical Element in Keynes’ Revolution] </ref>) donde convive perfectamente en una situación lejana de la utilización óptima de los medios de producción.<ref>. Economistas llaman a esta situación “equilibrio de subempleo”. Conviene notar que en realidad la situación no es estable en el sentido común de la palabra, sino un ejemplo de lo que se llama [[equilibrio dinámico]]. Ver, por ejemplo: Jacques H. Drèze (edt) “Advances in Macroeconomic Theory”.- Palgrave Macmillan (2001) (en inglés)</ref> Específicamente, en la década de los '30 del siglo XX, durante la [[Gran Depresión]], con una alta tasa de [[desempleo]]. [[Joan Robinson]] clarifica que, en una situación de [[competencia imperfecta]] -como lo es en realidad el sistema capitalista- sucede que las empresas pueden aumentar sus ingresos ya sea bajando precios a fin de producir y vender más o produciendo menos pero manteniendo o incluso incrementando los precios. Esta última “solución” implica no solo menos demanda por insumos, sino también por trabajo -es decir, tiende a ser una situación en la cual los recursos no son plenamente empleados- y explica perfectamente el gran desempleo observado en ciertas circunstancias -específicamente, durante la gran depresión- al mismo tiempo que el mantenimiento o, incluso, el incremento de la tasa de ganancia en algunas empresas en esos periodos.<ref> J. Robinson: “Economics of Imperfect Competition” Macmillanm London, 1933- Por esos trabajos Robinson fue elegida -la única no residente (aparte de ser la única mujer)- presidente de la Asociación de Economistas de América. Ella es también la única mujer que ha sido considerada para el Premio Nobel de economía. </ref>