Diferencia entre revisiones de «La noche (libro)»

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«Sus ojos ya no reflejaban alegría. Ya no cantaba. Tampoco hablaba de Dios o de la Cábala sino sólo de lo que había visto. La gente no sólo se negaba a dar crédito a sus historias sino aun a escucharlo».[25]
 
Moshé-Shames iba por cada casa del pueblo y narraba sus vivencias. «Judíos, escúchenme. Es lo único que les pido. Ni dinero ni compasión. Pero escúchenme».[25] En su historia contaba que el vagón en el que fue deportado cruzó Polonia y una vez allí pasó a manos de la Gestapo —la(la policía secreta oficial de la Alemania nazi— tomó control de élnazi). Posteriormente los judíos fueron transportados en camiones a un bosque en Galitzia, cerca de Kolomaie, donde se les obligó a cavar sus propias fosas. Cuando habíanlos finalizadojudíos de cavarterminaron, se les indicó a los prisioneros que debíanexigieron «acercarse al foso y presentar la nuca»,[25] para finalmente dispararles. Los bebés eran arrojados y utilizados como objetivo de las ametralladoras. Moshé narra su terrible experiencia, primero cuenta la historia de una joven llamada Malka que estuvo moribunda durante tres días consecutivos antes de fallecer, también sobre el sastre Tobías que rogó que lo asesinasen antes que a sus hijos, y como él, Moshé, fue disparado en una pierna y salvado porque supusieron que estaba muerto. Aun así los judíos de Sighet no lo escuchaban y murmuraban:[26]
 
«Trata de que nos compadezcamos de su suerte. Qué imaginación...O bien: el pobre se ha vuelto loco. Y él [Moshé] lloraba...».[25]
 
Eliezer intentó convencer sin ningún éxito a su padre de que su amigo Moshé decía la verdad y que sería mejor emigrar hacia Palestina. Sin embargo, Shlomo rehusó la idea de empezar una vida nueva vida en otro país, ya que se sentía muy viejo. Si esta decisión hubiese sido distinta posiblemente el destino de la familia de Elie habría tomado otro rumbo.[27]
 
Los guetos de Sighet Editar
En los siguientes dieciocho meses, las restricciones hacia los judíos incrementaron gradualmente. Se prohibió que guardasen en sus hogares objetos de valor en sus hogares, que visitasen restaurantes, que asistiesen a la sinagoga y que saliesen de sus casas pasadas las seis de la tarde. En todo momento debían usar la estrella amarilla y el padre de Eliezer comenta de una forma optimista:
 
«¿La estrella amarilla? De eso no se muere… (¡Pobre padre! ¿De qué has muerto entonces?)».[28]
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