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Cuando en 1492 falleció el condestable, su viuda tuvo que litigar con su hijo Bernardino. El nuevo condestable acusaba a su madre de poner en riesgo el patrimonio familiar con sus mecenazgos. La condesa se aseguró el usufructo de la herencia del marido y, sobre todo, los diezmos de la mar y, aunque no llegó a ver las obras finalizadas, sus herederos se encargaron de acabarlas con la magnificencia prevista. Mencía de Mendoza murió en 1500. Serían [[Diego de Siloé]] y [[Felipe Bigarny]] quienes concluirían los retablos, introduciendo en ellos los aires renacentistas.<ref name=":0" />
 
Las esculturas de los condestables se realizaron, años después, en mármol de Carrara, se cree que por Felipe de Bigarny, quien más que retratar a los condestables, quiso fijar para la posteridad la grandeza de los fundadores. Los grutescos de la armadura del condestable y el corpiño de la condesa son obra de [[Juan de Lugano]].<ref name=":01" />
 
«Aquí yace la mujer y señora doña Mencía de Mendoza, condesa de Haro, mujer del condestable don Pedro Fernández de Velasco, hija de don Íñigo López de Mendoza y de doña Catalina de Figueroa, marqueses de Santillana. Murió de setenta y nueve años, año de mil y quinientos», reza la leyenda al pie de la escultura de doña Mencía. Los huesos de los condestables descansan en una cripta bajo sus efigies.<ref name=":0" />
Este retablo se ha considerado como el testamento espiritual de Mencía de Mendoza y, probablemente, guarda mensajes aún no descifrados. Llama la atención que todas las imágenes que aparecen en él porten un libro. Se desconoce si responde a un programa iconográfico predeterminado —la representación de la sabiduría y la santidad— o fue una reivindicación de la propia condesa. Mujer culta, miembro de una dinastía de literatos y bibliófilos, acaso fue esa la imagen que quiso dejar a la posteridad de las mujeres de su familia y de su tiempo. En la capilla abundan escudos de los linajes de los fundadores, con un rotundo dominio en número de las de los Mendoza sobre las de los Fernández de Velasco, lo que corrobora el protagonismo de la condesa en el proyecto.<ref name=":0" />
 
Seis años se emplearon en construir la [[Casa del Cordón (Burgos)|Casa del Cordón]], entre 1476 y 1482, destinada a palacio de los condestables en Burgos. La Casa del Cordón estaba llamado a convertirse en el palacio real de Burgos durante el reinado de los Reyes Católicos y los primeros Habsburgo. En 1497, recién terminado, acogió el enlace del príncipe Juan, heredero de la corona, con Margarita de Austria, hija del emperador Maximiliano. Mendoza ejerció de madrina del novio, cuyo padrino de bautismo había sido don Pedro, entonces ya difunto. Ese mismo año el palacio había sido testigo del recibimiento de los Reyes Católicos a Colón, de vuelta de su segundo viaje a América. En esta casa falleció en septiembre de 1506 Felipe el Hermoso, esposo de Juana I de Castilla. Y en 1515 fue escenario de la incorporación del reino de Navarra a la corona de Castilla. En ella se alojaron Carlos I y más tarde Felipe II en sus visitas a Burgos. La condesa, devota de san Francisco de Asis y de la orden franciscana, de ahí el cordón que adorna la fachada y da nombre a la casa, promovió también la construcción del [[santuario de San Pedro Regalado]], franciscano igualmente, en [[La Aguilera (Burgos)|La Aguilera]].<ref name=":0" />
 
La condesa, devota de [[San francisco de asís|san Francisco de Asís]] y de la [[Orden Franciscana|orden franciscana]], de ahí el cordón que adorna la fachada y da nombre a la casa, promovió también la construcción del [[santuario de San Pedro Regalado]], franciscano igualmente, en [[La Aguilera (Burgos)|La Aguilera]], promoviendo su canonización.<ref name=":1" />
A Mencía la describe su nieto como “''de muy pequeño cuerpo, mas muy hermoso de rostro, (…) tenía muy buena tez de rostro (…) buena boca, aunque el labio de abajo había caído un poco (…) la nariz aguileña y los ojos grandes, negros y buenos. (…) Fue muy honesta y muy bien hablada, y muy graciosa y muy buena autoridad (…) apasionada de sus opiniones (…) d''<ref>{{Cita publicación|url=https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3138731|título=Un supuesto retrato de Mencía de Mendoza y Figueroa: propuesta de nueva identificación|apellidos=García|nombre=Pilar Ladrero|fecha=2009|publicación=Berceo|número=156|páginas=149–189|fechaacceso=2021-05-12|issn=0210-8550}}</ref>''e buen corazón''”, de quien el condestable “''gobernábase en muchas cosas de su casa por su mujer''”. Fue un tiempo en que el poder en la ciudad de Burgos estaba en manos de mujeres de la familia Mendoza pues en esos años la abadesa de las Huelgas era Leonor de Mendoza, hermanastra de Mencía.
Fue tanta su dedicación y la eficacia de su actividad que su nombre se incluye -aunque pase más desapercibida- entre los grandes mecenas de su tiempo junto a los de sus hermanos, Diego, primer duque del Infantado y Pedro, el Gran Cardenal, famoso por su mecenazgo cultural, hombre tan poderoso que durante el reinado de los Reyes Católicos sería conocido como ''el tercer rey''.<ref name=":0" />
 
=== El retrato de la condesa ===
Tras su muerte, para realizar las esculturas de su tumba en la capilla de los condestables, se enviaron a Italia unos moldes de cera de las caras, obra de Alonso Berruguete. La obra en [[mármol de Carrara]] es obra de [[Juan de Lugano]], autor de los «primorosos grutescos de la armadura del Condestable y el corpiño de la condesa». Algunos autores, Pereda Espeso entre ellos, opina que sus rasgos en la escultura «son completamente estereotipados».<ref name=":1" />
 
ASu Mencíanieto, lael describeIV sucondestable, nietola describe como “''«de muy pequeño cuerpo, mas muy hermoso de rostro, (…) tenía muy buena tez de rostro (…) buena boca, aunque el labio de abajo había caído un poco (…) la nariz aguileña y los ojos grandes, negros y buenos. (…) Fue muy honesta y muy bien hablada, y muy graciosa y muy buena autoridad (…) apasionada de sus opiniones (…) d''de buen corazón».<ref>{{Cita publicación|url=https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3138731|título=Un supuesto retrato de Mencía de Mendoza y Figueroa: propuesta de nueva identificación|apellidos=García|nombre=Pilar Ladrero|fecha=2009|publicación=Berceo|número=156|páginas=149–189|fechaacceso=2021-05-12|issn=0210-8550}}</ref>''e buen corazón''”, de quien el condestable “''gobernábase en muchas cosas de su casa por su mujer''”. Fue un tiempo en que el poder en la ciudad de Burgos estaba en manos de mujeres de la familia Mendoza pues, en esos años la abadesa del [[Monasterio de las Huelgas (Burgos)|monasterio de las Huelgas]] era Leonor de Mendoza, hermanastra de Mencíala condesa. Ambas damas mantenían una estrecha relación.<ref name=":1" />
 
Su actividad como mecenas fue incontestable, aunque solo recientemente ha merecido un estudio como figura singular, independiente de la de sus hermanos, el I duque del Infantado y el gran cardenal Mendoza.<ref name=":1" />
 
== Referencias ==
 
Referencias
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1843

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