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Su siguiente capítulo lo dedica a las imágenes del pensamiento. Como ejemplo dirime entre dos forma de dibujar: dibujar de memoria (diseño interno) o dibujar del natural (diseño externo). Cuando dibujamos a partir de nuestros “disegnos internos” evocamos imágenes eidéticas , imágenes impresas en la memoria. De esta manera, la mente opera selectivamente las partes de un estímulo hasta su conceptualización. Este proceso abstraizante no implica una selección general de las partes, denostando sus particularidades. Por ejemplo, cuando dibujamos un rostro, solemos marcar individualmente cada ceja de un ojo que, a la distancia del modelo y formato del dibujo, se percibe poco más que una mancha negra (Aquí, también podríamos hablar de inventar o rellenar huecos).
 
En su siguiente capítulo, Los conceptos adquieren forma, nos habla de la atribución de una forma a un concepto abstracto (democracia, matrimonio, jueventudjuventud). En uno de los dibujos que expone Arheim sobre el último concepto abstracto, la juventud se representa en algo parecido a unas espirales que formalizan un “proceso de autodescubrimiento” constante.
 
Prosigue hablando del proceso de abstracción y explica que, a lo largo de la historia, se ha tenido un concepto erróneo de lo que en realidad es abstraer. Pone como paradigma la afirmación del filósofo empirista Locke sobre lo abstracto, indicando a continuación su error : “Abstraemos los objetos particulares y los disgregamos de su lugar, tiempo o cualquier otra idea concomitante.” . Según el autor, desligar lo concreto de lo abstracto es un error ya que en el proceso perceptual, tampoco se desarrollan los estímulos exteriores y las imágenes mentales por separado. No podemos hablar de lo abstracto como algo que no incluye o se vale de los sentidos.
El autor se muestra más favorable de la pensadora Susanne K.Langer : “Deriva [la abstracción] de alguna instancia singular sometida a condiciones imaginativas favorables, después de lo cuál, la forma visual, una vez abstraída, se impone a otros casos concretos. Esto es, se utiliza interpretativamente cada vez que sea útil y mientras esta utilidad perdure”. Esta abstracción se desarrolla obteniendo generalidades-abstracciones a partir de experiencias puntuales. Es un proceso inductivo que depende de la selección que realice el sujeto de otro proceso selectivo. Por ejemplo, cuando observamos a una persona con una nariz prominente, y nos fijamos sobretodosobre todo en esta peculiaridad (proceso selectivo), a la hora de describirla (ya sea gráfica- no verbalmente- o verbalmente) lo haremos incidiendo en ella, de forma exagerada. Esto se debe a una inducción en nuestra mente de esa misma selección de datos (como los MCM).
 
En su capítulo, Con los pies en la tierra, incide en no entender abstracción como una separación de la experiencia visual. Por eso, en el siguiente apartado (Pensar con formas puras), advierte de no intentar, por ejemplo, enseñar las matemáticas a los niños mediante formulaciones puras dejando de lado los casos prácticos en las que se fundamentan. Por ejemplo, enseñar formulaciones trigronométricastrigonométricas sin acudir primero a la utilidad práctica de su aprendizaje supone incurrir en un gran error pedagógico. En mi caso, mi relación con las matemáticas ha sido tan tortuosa que un servidor prefiere dejar de lado este punto y continuar relatando los siguientes.
Prosigue diciendo como el lenguaje “describe pensamientos y experiencias como acontecimientos que tienen lugar en secuencias.” . (leer) Foucault, Las palabras y las cosas.
En Arte y pensamiento, propone casos de cómo el lenguaje pictórico abstracto suele referirnos a cosas de nuestro entorno, es decir ligados directamente a nuestra experiencia: Kandinsky proponía la visión del artista como un segundo estadio por encima de la percepción del común de los mortales, Por encima o por debajo, ese segundo estadio se basaría en una percepción (directa o indirecta) de la realidad (la inspiración no viene del cielo, metafóricamente hablando). A modo de explicación, de esa abstracción compara dos obras: Una, un cuadro figurativo, del decimonónico Camilla Corot, y la otra, una escultura, del vanguardista Henri Moore:
== Corot. C, Madre e hijo en la playa (1866). Moore, H, Dos formas (1934) ==
 
Si nos fijamos en las dos imágenes juntas nos podemos percatar de las similitudes que hay entre las actitudes que sostienen ambas figuras. Vemos con las escultura abstracta de Moore, la forma grande intenta abarca el espacio de la forma pequeña. Podríamos interpretarlo, también como un abuso de la figura mayor a la pequeña pero el hueco que presenta la forma grande, nos da esa sensación de protección maternal que vemos en la mujer asiendo al niño del cuadro del preimpresionista Corot. En todo caso, en términos de la teoría de la comunicación, siempre lo entenderíamos como una invasión de la figura mayor en el espacio personal de la figura pequeña. Según Arheim, perceptoprecepto y concepto interactúan y “se revelan como dos aspectos de una única experiencia” .
 
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