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Al rendir declaración ante el Delegado (El Piporro), los tres dicen tal sarta de tonterías que sólo hunden más a don Gonzalo, y más aún con la declaración de Eufrosina de que el asesino fue un niño, pues como le dieron de beber para que se le pasara el susto, declaró en estado de ebriedad. En fin, que don Gonzalo queda detenido, y como el restaurante está bajo el resguardo de la policía, pues tienen que salir todos a buscar trabajo en otro lado. Como no encuentran, van a comer fiado al puesto de birria de Don Simón, el tío del Cachetes.
 
Rosita y Martín encuentran trabajo en una casa como sirvientes, pero la señora de esa casa corre a Rosita por celos. Como Martín no renuncia para irse junto con ella, Rosita queda muy disgustada con él. Por su parte Eufrosina, ha encontrado trabajo con una señora rica, que la encarga de atenderla a ella y a sus amistades. Por otro lado, Aniceto encuentra trabajo en una casa de un señor llamado don Miguel (Shilinsky), que casi de inmediato se va de viaje. El Cachetes no encuentra trabajo, pero en una casa le dicen que tiene trabajo para una mujer, por lo cual él se disfraza de mujer para conseguir el empleo. En la casa, el patrón don Octaviano empieza a tratar de enamorarla, mientras el Cachetes se enamora de la hermana del patrón, Lolita.
 
Aniceto aprovecha la ausencia de su patrón para ofrecer una fiesta en esa casa, a la que asisten muchos convidados, y por supuesto, más gorrones. En plena fiesta se aparece don Miguel, y ni siquiera Aniceto es capaz de reconocerlo, sino que lo confunde con otra persona. En esos momentos llegan por Martín, y Rosita se enoja de que le haga más caso a unas extrañas que a ella. Después don Miguel regaña a Aniceto y corren a todos.
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