Diferencia entre revisiones de «José Calvo Sotelo»

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El resultado de la primera vuelta de las elecciones de 1936 fue adverso a las derechas, y las masas del Frente Popular se lanzaron de inmediato a la calle para celebrar el triunfo y poner en libertad a los encarcelados como consecuencia de la revolución de octubre de 1934. La situación del Gobierno de Portela no era fácil, pues si se reprimían los desórdenes podía haber víctimas mortales de las que se le pidiera cuentas cuando después de la segunda vuelta de las elecciones se reuniesen las Cortes y se formase un nuevo ejecutivo. Tanto Franco, como Gil-Robles, Calvo Sotelo y el propio Alcalá Zamora pidieron a Portela Valladares que se mantuviese en su puesto hasta pasada la segunda vuelta electoral, promulgando para ello, si era necesario, el [[Estado de Guerra]], que es lo que se hizo en 1933; pero Portela optó por presentar su dimisión, por lo que el 19 de febrero Alcalá Zamora encargó a [[Manuel Azaña|Azaña]] formar Gobierno.<ref>Bullón de Mendoza: ''Calvo Sotelo'', pp. 569-572.</ref>
 
Una vez celebrada la segunda vuelta de las elecciones, la comisión de actas de las nuevas Cortes procedió a estudiar la forma en que se habían desarrollado los comicios en cada circunscripción, y anuló numerosas actas de las derechas, incrementando así el Frente Popular su mayoría parlamentaria. Entre las actas que inicialmente se proponían anular las izquierdas se hallaban las dos obtenidas por Calvo Sotelo, pero la enérgica defensa que hizo éste ante la cámara, y las presiones ejercidas sobre Azaña por varios políticos del centro y de su propio partido (especialmente [[Mariano Ansó]]), hicieron que la comisión cambiase su primer dictamen y que pese a la oposición de socialistas y comunistas, y de los gritos de "¡Justicia para los asesinos del pueblo¡!" lanzados por [[Dolores Ibárruri|la Pasionaria]], el acta se aprobase por ciento once votos contra setenta y nueve. El ejemplo sirvió para que también se respetase el acta de Gil-Robles por [[provincia de Salamanca|Salamanca]], igualmente cuestionada, pero entre las anuladas quedó la de Antonio Goicoechea, jefe de Renovación Española, lo que aumentó el protagonismo de Calvo Sotelo, que pasó a convertirse en el jefe parlamentario de la minoría monárquica.
 
Cuando el 15 de abril Azaña compareció ante las Cortes para defender su programa de Gobierno, el primero de los discursos de réplica corrió a cargo de José Calvo Sotelo, que hizo una relación de incidentes acaecidos desde las elecciones de febrero que, afirmando que habían causado más de cien muertos y quinientos heridos. Acto seguido señaló las diferencias existentes en el seno del Frente Popular, donde coexistían elementos burgueses y marxistas, y pidió a Azaña que se esforzase en conseguir el mantenimiento del orden, petición en la que fue secundado por un durísimo discurso de Gil-Robles. La respuesta de Azaña dejó en evidencia que el Gobierno estaba dispuesto a primar la cohesión del Frente Popular sobre el mantenimiento del orden.<ref>{{cita|... si bajo los efectos del terror ha podido parecer un momento que una determinada persona al frente del Gobierno podía ser un escudo protector de los atemorizados, yo no me quiero lucir sirviendo de ángel custodio de nadie. Pierdan SS. SS. el miedo y no me pidan que les tienda la mano... ¿No queríais violencia, no os molestaban las instituciones sociales de la República? Pues tomad violencia. Ateneos a las consecuencias. [...] Lo que importa no es decir que la acción del Gobierno fue de esa o de la otra manera, sino no romper la cohesión [...] Si la perdemos, por la brecha se colará el que quiera; pero no seré yo quien abra la brecha, ni nadie debe esperar en ninguna parte que por argumentos más o menos hábiles de polémica yo consienta en abrir la brecha.|''Diario de Sesiones'', 16 de abril de 1936. Esta dura respuesta de Azaña no figura en la edición de sus obras completas hecha por Marichal.}}</ref>
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