Diferencia entre revisiones de «Gentlemen Prefer Blondes (película de 1953)»

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Antes de zarpar, Holmes Esmond envía a un detective privado, Ernie Malone ([[Elliott Reid]]), para que vigile a Lorelei y consiga pruebas que convenzan a su hijo de que sólo lo quiere por su dinero.
 
Malone coquetea con Dorothy con el fin de poder espiar a su amiga, aunque acaba enamorándose realmente de ella. Mientras tanto Lorelei conoce y coquetea con el anciano multimillonario sir Francys "Piggy" Beekman ([[Charles Coburn]]) quien es casado. El detective Malone toma unas fotografías de Lorelei abrazando inocentemente a "Piggy", aunque las chicas logran recuperarlas ante una serie de situaciones cómicas. Tras mostrarle las fotografías a Piggy, Lorelei lo convence para que le regale una [[diadematiara]] de [[diamante|diamantes]] como agradecimiento, propiedad de su esposa. Malone graba la conversación gracias a un micrófono oculto y envía el informe a Gus Esmond, el cual cancela la boda y corta su ayuda financiera a Lorelei.
 
Ya en [[Francia]], sin dinero ni lugar a donde ir, las chicas consiguen trabajo como bailarinas en una sala de fiestas con gran éxito.
[[Archivo:Gentlemen Prefer Blondes Movie Trailer Screenshot (34).jpg|thumb|left|Marilyn en una mítica escena de ''Los caballeros las prefieren rubias'' ([[1953]]), que la cantante [[Madonna]] recrearía en su video musical de ''[[Material Girl]]''.]]
 
La policía se presenta en la sala donde actúan las chicas para recuperar la diadematiara. Para evitar más complicaciones deciden devolverla, pero entonces descubren que ya no está allí. Para ganar tiempo, Dorothy se presenta ante la policía con una peluca rubia, haciéndose pasar por Lorelei. Durante el juicio la falsa Lorelei dice (dirigiéndose al detective Malone, presente en el juicio) que "su amiga Dorothy" está enamorada de él. Al oír esto, el detective retira los cargos y descubre que el verdadero ladrón de la joya es el propio Piggy, que la tomó sin el conocimiento de su esposa.
 
Finalmente Lorelei convence al padre de Esmond de lo comprensible que es haberse fijado en su hijo por el dinero, ya que "Si tuviera usted una hija ¿desearía que se casara con un hombre pobre? Al contrario, desearía que para ella lo mejor del mundo y que fuera muy feliz. ¿Qué hay de malo en que yo quiera también todo eso?". Holmes, pasmado ante la brillantez de quien creía una descerebrada, da su consentimiento para la boda.
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