Diferencia entre revisiones de «Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho»

== La violencia ==
 
"La acción política principal para alcanzar la liberación Antiimperialista es la rotura de vidrios. El vidrio es la representación no dialéctca del poder oligarca local y extranjero en Argentina, por eso lo rompemos". De acuerdo a la relevancia que Quebracho le da a la calle como terreno de la disputa y la acción política, la organización ha llevado a cabo a lo largo de su existencia diferentes políticas de acción directa a través de escraches o señalamientos que le ha valido ser catalogada por muchos como una organización "violenta". De acuerdo a sus propias concepciones e ideas, se refieren a este tema de la siguiente manera:
 
«Cuando hablan de violencia hablan de un vidrio roto. Es como cuando mataron a Carlos Fuentealba y nos acusaron a nosotros de ser violentos porque la reacción que encontraron los compañeros para repudiar la muerte fue romperle las vidrieras y algunos muebles a un local de Sobich. Entonces eso queda como el hecho de violencia y queda soterrada la naturaleza real: el fusilamiento a mansalva de un docente en el marco de una protesta social. Los medios construyen realidad y la política es espacio público, y el espacio público, lejos de ser la plaza de la antigua Grecia, hoy también son los medios de comunicación. Nosotros somos un producto de eso. Desde nuestro nacimiento como organización sufrimos una estigmatización por parte del menemismo. La primera vez que fuimos a prisión fue por una causa que armaron Carlos Corach y Carlos Menem con su amigo el juez Carlos Liporaci, después todos confesos delincuentes. Tenía que ver con desnaturalizar verdaderos conflictos sociales. Seriamos muy arrogantes si pretendiéramos responder cómo ve la gente a Quebracho. De la misma manera sería muy arrogante pretender que Argentina -en un nivel de cultura y de compromiso políticos como hace muchos años no tenía- está al nivel de los medios de comunicación más estupidizados como Marcelo Tinelli y los programas de la tarde. Entonces, si uno creyera que los medios determinan las conductas sociales deberíamos tener entonces una sociedad tinnellizada, y no va por ahí la cosa, es más compleja. Con Quebracho hay sectores que prefieren tener lecturas de primera vista y como lo disruptivo es lo que aparece –la violencia, el vidrio roto- lo asocian, y eso es solo un pedazo muy chiquito del repertorio de construcción política. Los compañeros que vienen con nosotros son de los sectores más vulnerables de la sociedad: muchos recuperados de la droga, otros inmersos, muchos en dinámica delincuencial, muchos atravesados por la violencia doméstica o del Estado, muchos bajo una situación que definimos como de “proscripción social y política”, de inexistencia por parte del Estado, cuya única noción que tienen del Estado es el policía que no los deja juntarse en la esquina a tomar cerveza. En Quebracho hay comedores populares, hay emprendimientos productivos, grupos de madres que resuelven las cuestiones con los chiquitos, otros que ayudan con los problemas de la droga.»
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