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===Segunda Parte===
María desciende al inferno de las alcantarillas, donde los ladrones Antiguos y las Viejas Madamas, la esperan y la reciben. Allí, el Ladrón Antiguo Mayor condena a LA SOMBRA DE MARÍA a regresar al otro infierno - el de la ciudad y la vida - y a vagar eternamente perseguida y lastimada por la luz del Sol. Después ante el cuerpo de María, los Ladrones y las Madamas enteran al Ladrón Antiguo Mayor, que el corazónncorazón de ella ha muerto.
 
Y El Duende relata el funeral que las criaturas de la noche hacen por esa primera muerte de María, cargando el cueprocuerpo exánime de ella a través de la ciudad dormida.
 
Ya sepultado el cuerpo, comienza el largo vía crucis de La Sombra de María que deambula, perdida, por Buenos Aires.
Borracho de su propio dolor y perdido el rastro de La Sombra de María, el Duende comienza a llamarla acodado en el estaño de un bar absurdo. Y le manda con los parroquianos de ese boliche un mensaje desesperado incitándola a descubrir en la inexplicable hondura de las cosas más simples, el misterio del a concepción.
 
Los compinches del Duende marionetas, chaplines, murguistas, angelitos de barro cocido, dischepolines, ganan la calle enloquecidos, buscandoebuscando lel germen de un hijo para la Sombra de María.
 
Ella es al fin alcanzada por el llamado del Duende. Y en tanto se le asoman en torno las encantadas e íntimas latitudes de la ciudad, se abraza hasta el desvarío a la revelación de la fecundidad.
 
Amanece, luego, un Domingo porteño, cuyo despreocupado y melancólico pasar van contando El Duende y Una Voz de ese Domingo. Ambos sin embargo, advierten, poco a poco, algo distinto a lo de todosltodos oslos Domingos. Y lo encuentran al divisar a La Sombra de María en el alto andamio de un edificio en construcción; desafiando a la luz del Sol, ella hace allí una frenética danza de embarazada sobrenatural de la que nace, al fin, una criatura. Pero mirando a ésta, las Amasadoras de Tallarines y los Tres Albañiles Magos, indican un hecho sobrecogedor: de la Sombra de María - redimida por el padecimiento y por sombra, virgen - no ha nmacidonacido unnun Niño Jesús sino otra Niña María. Y todos gritan su asombro: ¿es la propia María, ya muerta, que ha resucitado de su Sombra o es otra? ¿Todo ha concluido o recién comienza? ¿Lo que estamos viviendo es hoy o es ayer? Pero ni El Duende - ni nadie - puede ya responder a esa pregunta.
 
== Estilo ==
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