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La [[Inquisición española]] tardó en ocuparse de la brujería. En el tribunal de Valencia entre 1478 y 1530 sólo hay registrados seis casos. El primero fue el de un canónigo de Teruel relajado al brazo seglar en 1482, y el segundo el de una mujer, también en Teruel, entregada al brazo secular dos años después.<ref name=kam56>{{cita publicación |apellido=Kamen |nombre=Henry |año=1983 |página=56 }}</ref> La primera sentencia de muerte que pronunció la Inquisición en relación con este tema data de 1498 cuando el tribunal de Zaragoza quemó a una bruja —siguiendo la costumbre medieval de que las brujas debían arder en la hoguera— a la que siguió otra en 1499 y tres en 1500. Los dos casos siguientes tuvieron lugar en Toledo en 1513 y en Cuenca en 1515. En esta última ciudad el miedo fue alimentado con historias de niños "''que fueron heridos o muertos por los ''xorguinos'' y ''xorguinas'' [brujos y brujas]''". A partir de 1520 es cuando comienza a ser frecuente la aparición en los [[auto de fe|autos de fe]] de casos de magia, sortilegio y brujería, aunque se mantenía cierta incredulidad sobre lo que se decía de las brujas. Como afirmó un teólogo en 1521: el [[aquelarre|sabbath]] "''era una delusión y no podía haber ocurrido, así que la herejía no venía a caso''".<ref>{{cita libro|apellido=Kamen|nombre=Henry|enlaceautor=Henry Kamen|año=2011|páginas=260-261}}</ref>
 
En 1525 en el [[reino de Navarra]] un magistrado civil acusó a unos hechiceros de la zona de [[Roncesvalles]] de provocar la muerte de niños, de envenenar a las personas con una sopa hecha de sapos y de corazones de niños, de untarse el cuerpo con un ungüento para sus reuniones nocturnas, en las que besaban a un gato negro… "Para identificar a los brujos, se recurre a los servicios de un ''experto'' que examina el ojo izquierdo de los sospechosos: al parecer, es ahí donde el diablo imprime su marca". Hubo decenas de detenciones, pero no hay constancia de que hubiera condenas a muerte. Los inquisidores locales protestaron porque consideraban que la Inquisición era la instancia competente para juzgar las cuestiones de brujería ya que, según ellos, adorar e imprecar al demonio era atentar contra la fe. A raíz de este conflicto el [[inquisidor general]] [[Alonso Manrique de Lara]] convocó una junta en Granada para que dictaminara sobre el tema.<ref>{{cita libro|apellido=Pérez|nombre=Joseph|enlaceautor=Joseph Pérez|año-orginal=2009|año=2012|páginas=76}}</ref>
 
La junta nombrada por Manrique estaba integrada por diez miembros —seis teólogos y cuatro juristas, entre los que se encontraba el futuro inquisidor general [[Fernando de Valdés y Salas|Fernando de Valdés]]—<ref name=perez77>{{cita libro|apellido=Pérez|nombre=Joseph|enlaceautor=Joseph Pérez|año-orginal=2009|año=2012|páginas=77}}</ref> que tenían que decidir concretamente sobre si las brujas realmente asistían al [[Aquelarre|Sabbat]]. Seis votaron afirmativamente —"convencidos de que el demonio realmente tiene poder para realizar lo que explican las brujas"—<ref name=perez77>{{cita libro|apellido=Pérez|nombre=Joseph|enlaceautor=Joseph Pérez|año-orginal=2009|año=2012|páginas=77}}</ref> y cuatro que "''van imaginariamente''".<ref>{{cita libro|apellido=Kamen|nombre=Henry|enlaceautor=Henry Kamen|año=2011|páginas=261}}</ref> En la primera parte del informe se decía:<ref name=kam57>{{cita publicación |apellido=Kamen |nombre=Henry |año=1983 |página=57 }}</ref>