Diferencia entre revisiones de «Macedonio Fernández»

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|TextoImagen= '''Macedonio Fernández'''.
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'''Macedonio Fernández''' ([[Buenos Aires]], [[1 de junio]] de [[1874]] - [[Buenos Aires]], [[10 de febrero]] de [[1952]]) fue un escritor argentino, autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior.
 
== Biografía ==
Publica en 1904 algunos poemas en la [[revista Martín Fierro]] (que no hay que confundir con revista vanguardista del mismo nombre publicada durante los años 20 y en la que tendrá un papel muy activo). En 1910 obtiene el cargo de Fiscal en el Juzgado Letrado de la ciudad de [[Posadas]], en la provincia de Misiones, que desempeña durante algunos años.
 
En 1920 muere su esposa. Los hijos quedan al cuidado de abuelos y tías. Abandona la profesión de abogado. Cuando Jorge Luis Borges vuelve de Europa en 1921 redescubre a Macedonio, con quien comienza una prolongada amistad. Borges, hacia 1960, dicta -ya ciego- un breve y sustancioso prólogo para una antología de Macedonio. Allí se nos dice que ninguna persona lo impresionó tanto como él. Hombre que no se cansaba de ocultar, antes que mostrar, su inteligencia proverbial. Macedonio prefería el tono de consulta modesta antes que el dictamen pontificador. Su tono habitual era el del ánimo perplejo. Lo caracterizaba la veneración de [[Miguel de Cervantes|Cervantes]], una cierta divinidad, para él. Detestaba todo aparato erudito, que entendía como una manera de eludir el pensamiento personal. De esta manera su actividad mental era incesante. Vivía desinteresado de las críticas ajenas, de confirmaciones o refutaciones exteriores. Con desparpajo y no cuestionada generosidad, atribuía su propia inteligencia a todos los hombres. Poseía la veneración supersticiosa de todo lo argentino. Y ejecutaba, en grado eminente, el arte de la soledad, y de la inacción. Sin hacer absolutamente nada, era capaz de permanecer solo, por horas. Pensar -no escribir- era su devota tarea. Aunque también solía, en la soledad de su pieza, o en la turbulencia de un café, abarrotar cuartillas en caligrafía minuciosa. Empero, no le asignaba valor a su palabra escrita. Dos temores lo atravesaban: el del dolor y el de la muerte. Borges conjetura que para eludir este último postuló la metafísica inexistencia del yo. En lo que concierne a la literatura, le importaba menos que el pensamiento y la publicación le era más indiferente que la literatura. Así, su vocación fundamental era la contemplativa y la persecución del desciframiento del misterio filosófico del universo.
 
En 1928 se edita ''[[No toda es vigilia la de los ojos abiertos]]'', a instancias de [[Raúl Scalabrini Ortiz]] y [[Leopoldo Marechal]]. Publica al año siguiente [[Papeles de Recienvenido]]. Durante este período, se preocupa por crear expectativas respecto a la posible aparición de la novela [[Museo de la Novela de la Eterna]]. En 1938 publica ''[["Novela de Eterna" y la Niña del dolor, la "Dulce-persona" de un amor que no fue sabido]]'', anticipación de ''Museo de la Novela de la Eterna''.
* ''Poemas''. Prólogo de Natalicio González. México, Guarania, 1953.
* ''[[Museo de la Novela de la Eterna]]''. Advertencia de Adolfo de Obieta. Buenos Aires, CEAL, 1967.
* ''[[Museo de la Novela de la Eterna]] / Macedonio Fernández''; edición de Fernando Rodríguez Lafuente. Cátedra, 1995.
* ''[[No toda es vigilia la de los ojos abiertos]] y otros escritos''. Advertencia de Adolfo de Obieta. Buenos Aires, CEAL, 1967.
* ''[[Cuadernos de todo y nada]]''. Buenos Aires, Corregidor, 1972. 2a. ed. 1990.