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Tras la aprobación el {{fecha|4|3|1933}}, por un voto, de una moción de la oposición pangermana —parecidísima a otra socialista presentada en la misma sesión— contraria a la postura del Gobierno,{{Harvnp|Rath|2001|p=128}} que pretendía penalizar a unos trabajadores que habían participado en una huelga de ferrocarriles, Dollfuss decidió disolver el Parlamento{{Harvnp|Gehl|1963|p=49}} y tras lograr el apoyo del presidente [[Wilhelm Miklas]], comenzó a gobernar por decreto.{{Harvnp|Gehl|1963|p=50}}{{#tag:ref|La oportunidad que aprovechó Dollfuss para eliminar el Parlamento se debió a la tensa sesión sobre la huelga ferroviaria. Tras la aprobación de la moción antigubernamental de los pangermanos, un error en la votación hizo que los socialcristianos exigiesen la repetición de la votación. El presidente de la Cámara Baja, el socialista [[Karl Renner]], dejó el cargo para poder votar y tratar de asegurar la aprobación de la moción; como reacción, dimitió también el siguiente presidente, socialcristiano, también para poder votar. Finalmente y para no reducir la cantidad de votos de la oposición, renunció el tercer presidente, el pangermano. La sesión se levantó sin haberse clausurado oficialmente, pero sin que quedase ningún cargo que constitucionalmente pudiese hacerlo o para retomarla. Dollfuss aprovechó esta confusión para acabar con las Cortes.{{Harvnp|Rath|2001|p=129-131}}{{Harvnp|Edmondson|1978|pp=178-179}}|group=nota}} Los tres presidentes de la Cortes —un socialista, un socialcristiano y un pangermano— habían dimitido durante la tensa sesión y Dollfuss, en vez de reunirlo de nuevo, decidió deshacerse de la institución y con ella tanto de la oposición socialista como de la amenaza de un Parlamento controlado por los nacionalsocialistas.{{Harvnp|Pauley|1981|p=104}}{{Harvnp|Zuber|1975|pp=67-68}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=179}} Dollfuss dudó al principio de la conveniencia de suprimir el Parlamento,{{Harvnp|Edmondson|1978|p=179}} pero los principales dirigentes socialcristianos, reunido el 5 de marzo, se mostraron decididos a ello y obtuvieron el beneplácito pasivo del presidente de la república.{{Harvnp|Gulick|1948|p=1023-1024}}{{Harvnp|Rath|2001|p=131}} El miedo a una victoria electoral nacionalsocialista,{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=87}} que también coadyuvó en la eliminación de las Cortes, creció el mismo día cuando se conoció la noticia del triunfo de Hitler y sus aliados del [[Partido Nacional del Pueblo Alemán|DNVP]] en las votaciones de ese día,{{Harvnp|Zuber|1975|p=69}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=179}} en las que obtuvieron un 52 % de los sufragios —288 de los 647 diputados, 168 más que los socialdemócratas, el segundo partido—.{{Harvnp|Gulick|1948|p=1023-1024}}{{Harvnp|Rath|2001|p=131-132}} Al rechazo del canciller al proceso parlamentario se unió el temor de que, si se reunían de nuevo las Cortes, estas aprobarían una convocatoria electoral que favorecería a los nazis.{{Harvnp|Gulick|1948|p=1024}} La medida contó asimismo con el decidido apoyo de la Heimwehr y de los Gobiernos italiano y húngaro.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=179}} Miklas, al que Renner solicitó que reuniese al Parlamento, se negó si no era con el acuerdo de todos los partidos, algo imposible dada la determinación de los socialcristianos de gobernar sin él.{{Harvnp|Gulick|1948|p=1023-1025}} El presidente de la república también deseaba imponer nuevos cambios constitucionales que aumentasen sus poderes y redujesen los del Parlamento.{{Harvnp|Rath|2001|p=138}}
 
El régimen instaurado por él y que duraría hasta 1938 a menudo se llamó [[austrofascismo]].{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=99}} La forma de Estado que instauró fue llamada ''Ständestaat'' («Estado estamental»). El 7 de marzo de 1933, el Gobierno se proclamó, junto con el presidente de la república, principal institución del Estado ante la crisis parlamentaria, prohibió las reuniones públicas —en la práctica continuaron las de los socialcristianos y la Heimwehr—{{Harvnp|Gulick|1948|p=1031}} y las manifestaciones e instauró la censura{{Harvnp|Zuber|1975|p=68}} de prensa.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=99}}{{Harvnp|Pauley|1981|p=104}}{{Harvnp|Gulick|1948|p=1027}}{{Harvnp|Rath|2001|p=135-136}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=179}} Según el anuncio gubernamental, el Ejecutivo no se negaba a que se volviese a reunir el Parlamento, pero esto no sucedió: cuando su último presidente trató de retomar la sesión del 4 de marzo, el Gobierno envió a la policía para impedirlo.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=99-100}} La posibilidad de gobernar por decreto sin contar con las Cortes se justificaba en una medida aprobada por el desaparecido Gobierno imperial austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial, en julio de 1917.{{Harvnp|Pauley|1981|p=104}}{{Harvnp|Gulick|1948|p=1027}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=179}} Miklas accedió a que Dollfuss siguiese al frente del Ejecutivo y gobernase mediante decretos.{{Harvnp|Zuber|1975|p=68}} Una vez instaurado este sistema de gobierno por decreto, Dollfuss nunca lo abandonó ni buscó seriamente la resurrección de las Cortes democráticas.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=179}}{{#tag:ref|El concurso de estas, empero, era necesario para dar validez a los decretos gubernamentales, que el Parlamento tenía que refrendar antes de que acabase el año en el que se promulgaban. Si esto no sucedía, quedaban sin efecto.{{Harvnp|Gulick|1948|p=1163}}|group=nota}}
 
====Represión de la oposición y dependencia de la Heimwehr====