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===Primeros cargos===
Aposentado como inquilino temporalmente insolvente en la casa de una aristócrata vienesa, encontró empleo primero en la comisión encargada de los pagos a los inválidos de guerra y luego, desde agosto de 1919, en la Asociación Campesina de la Baja Austria —fundada en 1906, parte del Partido Socialcristiano y con gran influencia en la política agraria estatal—,{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=127-128}} en la que su presidente le ofreció un puesto durante la celebración de un festival religioso, impresionado por un discurso de Dollfuss.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=32-34}} Secretario del presidente de la asociación,{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=128}} gracias a su inteligencia e industria pronto se lo consideró el tipo de persona ideal —tanto por estas cualidades como por su origen campesino— para comunicar al campesinado austriaco las nuevas técnicas agrícolas.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=34}} Así, tras unos meses en Viena, la asociación lo envió a formarse con un eminente profesor berlinés.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=34-35}}{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=127}} Le concedió asimismo ununa beca de un año para que estudiase el sistema de cooperativas agrícolas prusianas, que en aquella época se consideraban modélicas.{{Harvnp|Miller|1985|p=39}} Para sufragar su manutención en la capital alemana, se le proporcionó un empleo temporal en un banco de la ciudad.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=35}} La asociación deseaba que ampliase su formación en economía, política y agricultura y, en especial, que estudiase el funcionamiento de las cooperativas alemanas.{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=127}} El conocimiento adquirido en estas, para las que trabajó temporalmente, lo aplicó posteriormente en Austria.{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=127}} La cooperativa no se convirtió para él únicamente en un modelo económico que debía permitir a los labradores austriacos sobrevivir en un [[sistema capitalista]], sino también un modelo político: de colaboración, pero también de sumisión a la dirección.{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=127-128}} En este mismo sentido influyó la estructura de la propia Asociación Campesina de la Baja Austria, muy piramidal y autoritaria.{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=128}}
 
Durante su estancia en Berlín, Dollfuss conoció a su esposa,{{Harvnp|Edmondson|1978|p=177}} Alwine Glienke,{{Harvnp|Bischof|Pelinka|Lassner|2003|p=140}} de origen [[Pomerania|pomerano]], hija de un terrateniente de esta región, con la que contrajo matrimonio al poco de regresar a Austria, el día de [[Nochevieja]] de 1921, en la iglesia de su pueblo natal, [[Kirnberg]].{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=35}}{{Harvnp|Miller|1985|p=126}} Matrimonio feliz, produjo tres niños —dos mujeres y un varón—, uno de ellos fallecido pronto.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=35}}
El 27 de mayo, Alemania impuso un visado de mil marcos a los turistas alemanes que deseasen visitar Austria,{{Harvnp|Gulick|1948|p=1081}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=190}}{{#tag:ref|Supuestamente, la medida era una represalia por la expulsión austriaca del ministro de Justicia alemán [[Hans Frank]], que había realizado incómodas declaraciones durante su visita al país, mal vista por el Gobierno vienés.{{Harvnp|Zuber|1975|p=109}}|group=nota}} perjudicando así el turismo austriaco, muy importante para las provincias alpinas de oeste del país.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=198}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=184}} La medida, que iba acompañada por el boicoteo a diversas exportaciones austriacas que pusieron fin al comercio bilateral, tenía como meta desbaratar la economía austriaca y causar la caída del Gobierno.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=192}} Tras regresar de una nueva visita a Italia el 6 de junio, Dollfuss prohibió el diario nacionalsocialista ''[[Völkischer Beobachter]]'' durante un año y aprobó un nuevo decreto que aumentaba la censura de la prensa.{{Harvnp|Gulick|1948|p=1084-1085}} A la agitación terrorista nazi que completó el acoso económico el Gobierno respondió con represión policial.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=192}}
 
Pocas semanas después, a mediados de junio de 1933,{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=198}} después de una semana plagada de atentados,{{Harvnp|Gulick|1948|p=1085, 1087}} Dollfuss prohibió{{Harvnp|Edmondson|1978|p=192}} las actividades del partido nazi y envió a prisión a más de mil de sus militantes,{{Harvnp|Pauley|1981|p=121}} aunque la mayoría de estos pasó a la clandestinidad y la dirección se refugió en Alemania.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=195}}{{Harvnp|Pauley|1981|p=50}} Un ataque con granadas que produjo dos muertos y trece heridos precipitó la prohibición, decidida en un consejo de ministros extraordinario el 19 de junio.{{Harvnp|Pauley|1981|p=107}}{{Harvnp|Gulick|1948|p=1086}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=192}} La dirección de la represión gubernamental recayó principalmente en [[Emil Fey]], ya que Dollfuss se hallaba en Londres asistiendo a la [[Conferencia Económica de Londres]].{{Harvnp|Edmondson|1978|p=192}} El Gobierno italiano aprobó la acción, si bien aconsejó a Dollfuss que evitase en lo posible enfrentarse a los nazis.{{Harvnp|Zuber|1975|p=75}} La medida afectaba al partido nazi y a las organizaciones anejas, como la Heimatschutz de Estiria.{{Harvnp|Pauley|1981|p=107}}{{Harvnp|Gulick|1948|p=1086}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=192}} El Gobierno deportó{{Harvnp|Gulick|1948|p=1085}}{{Harvnp|Edmondson|1978|p=192}} a Habicht y a más de un millar de austriacos y algunos alemanes y confiscó sus bienes.{{Harvnp|Pauley|1981|p=108}} Perdieron sus escaños en las instituciones austriacas (Parlamentos provinciales y ayuntamientos).{{Harvnp|Gulick|1948|p=1087}} La prohibición del partido nazi produjo un recrudecimiento de la presión alemana sobre el Gobierno austriaco:{{Harvnp|Gulick|1948|p=1087}} comenzó una campaña de propaganda radiofónica desde [[Baviera]] y el lanzamiento de octavillas,{{Harvnp|Edmondson|1978|p=194}} que condujo a las protestas del Gobierno y al nerviosismo en el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, contrario a estas medidas.{{Harvnp|Gehl|1963|p=58}} La campaña de terrorismo nacionalsocialista fracasó en su objetivo de dañar la economía austriaca —en especial, el turismo— y de forzar la dimisión del canciller, aunque hizo a este más dependiente de la Heimwehr —el Ejército era demasiado pequeño para aplastar desórdenes importantes—.{{Harvnp|Pauley|1981|p=106-107, 109}} En cierto modo, fue contraproducente: el acoso alemán permitió a Dollfuss presentarse como ununa víctima en la conferencia londinense, obtener por fin los ansiados fondos del préstamo de Lausana, atraer turismo occidental para compensar la desaparición del alemán y aumentar las exportaciones a Italia.{{Harvnp|Edmondson|1978|pp=192-193}} Ante la evidente falta de consecuencias del método, Hitler descartó seguir utilizándolo en agosto.{{Harvnp|Pauley|1981|p=107, 121}} Prohibidas las marchas, manifestaciones y publicaciones, los nacionalsocialistas acentuaron la agitación clandestina, pero sin resultado.{{Harvnp|Pauley|1981|p=121}} El Gobierno implantó una serie de medidas represivas contra los nacionalsocialistas que incluyeron la creación de tribunales especiales, el despido de los funcionarios sospechosos de simpatizar con ellos o de pertenecer a la organización prohibida y la restauración de la pena de muerte por la posesión de explosivos.{{Harvnp|Pauley|1981|p=109-110}}
En octubre se abrió el primero de los cuatro campos de concentración austriacos —con condiciones mucho menos severas que los alemanes—, el de Wöllersdorf,{{Harvnp|Rath|2001|p=125}} al que fueron a parar varios miles de nacionalsocialistas y algunos cientos de socialistas.{{Harvnp|Pauley|1981|p=111-112}} Mussolini, decidido a mantener su promesa de protección a Dollfuss, condenó abiertamente las acciones de los nazis austriacos y expresó la intención italiana de no permitir que se amenazase la independencia del país.{{Harvnp|Zuber|1975|pp=74-75}} El 1 de julio, envió a Dollfuss una carta en la que exponía la evolución profascista que esperaba que este llevase a cabo en Austria, a la que el canciller respondió en términos vagos días después.{{Harvnp|Zuber|1975|pp=76-77}}
 
Tras un último intento de lograr el apoyo de la [[Sociedad de Naciones]] a su gobierno que fracasó ante la indiferencia de las potencias occidentales, los italianos exigieron la supresión de los reductos de poder de los socialistas en Austria, especialmente del gobierno municipal de [[Viena]].{{Harvnp|Gehl|1963|p=81}} El 8 de enero, el Gobierno aprobó el mantenimiento indefinido de la [[ley marcial]] y la incautación de los bienes que aquellos sospechosos de ser enemigos del Ejecutivo.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=206}} Se movilizó de inmediato a la policía auxiliar creada por Fey, el Schutzkorp.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=206}} El propio Fey retomó la cartera de seguridad tres días más tarde, lo que le devolvió el control de la gendarmería y la Policía.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=206}} Con Fey de nuevo al frente de las fuerzas policiales, la tensión con los socialistas creció, a pesar de que los dirigentes de estos trataron por todos los medios de evitar un enfrentamiento.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=206}} Dollfuss deseaba privarlos de todo poder político, pero hacerlo dividiéndolos, atrayendo a los más moderados al Frente Patriótico, como contrapeso a la Heimwehr.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=210}} En su visita a Austria, el secretario de Estado italiano Suvich dejó claro la satisfacción de su país por la actuación de Fey y el deseo de que Dollfuss aplastase finalmente a los socialistas.{{Harvnp|Edmondson|1978|pp=210-211}} La intervención italiana aceleró el choque: Fey redobló su acoso a los socialistas y, a comienzos de febrero, la Heimwehr trató de dar una serie de golpes de Estado provinciales para eliminar los Gobiernos regionales y los Parlamentos de las provincias e implantar un modelo autoritario.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=211-217}} Los elementos moderados de las provincias —algunos socialcristianos, la Landbund—, con el respaldo de algunos socialistas, trataron de oponerse a las pretensiones de la Heimwehr y evitar una guerra civil, fiando en que el canciller censuraría sus maniobras golpistas.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=217}} Decidido a eliminar el sistema democrático e implantar su modelo político de partido único, y temiendo la posible reacción de la Heimwehr y de Mussolini, Dolfuss aprobó, empero, las exigencias de esta y la eliminación de los socialistas de los Gobiernos provinciales, incluido el de la capital.{{Harvnp|Edmondson|1978|pp=217-218}} Este último acto implicaba el enfrentamiento armado con los socialistas, que habían repetido en numerosas ocasiones que cualquier ataque contra el Gobierno capitalino desencadenaría la lucha.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=218}}
 
La decisión de los dirigentes socialistas de [[Linz]] de oponerse a nuevos registros de la policía desencadenó finalmente la [[guerra civil austriaca|guerra civil]] el 12 de febrero, y no el esperado asalto al Gobierno de Viena.{{Harvnp|Edmondson|1978|pp=219-220}} Renuente a emplear la violencia, una vez desencadenada la revuelta Dollfuss la aplastó, siguiendo el plan gubernamental previsto, trazado tras la [[revuelta de julio de 1927]].{{Harvnp|Edmondson|1978|p=220}} La dirección oficial de la operación quedó en manos de Fey, que, sin embargo, dominaba en la práctica únicamente las fuerzas paramilitares y los cuerpos auxiliares de policía, mientras que las fuerzas de seguridad estatales seguían a sus propios mandos.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=220}} Para aplastar a «Viena, la roja» Dollfuss recurrió al ejército.{{Harvnp|Jackson|1985|p=6}} La mañana del 12 de febrero, el Consejo de Ministros aprobó que el Ejército aplastase la revuelta; según Dollfuss, el uso de artillería contra las viviendas socialistas debía acabar pronto con la resistencia y evitar más víctimas.{{Harvnp|Brook-Shepherd|1961|p=141}} Tras cinco días de combates entre las fuerzas gubernamentales y los socialistas (del 12 al 16 de febrero), en las que los nazis se mantuvieron neutrales, el partido socialista ([[SDAPÖ]]) fue prohibido el mismo mes, a pesar de la condena de la opinión pública de Francia y Gran Bretaña.{{Harvnp|Gehl|1963|p=81}}{{Harvnp|Zuber|1975|p=128-129}} La prensa socialista quedó prohibida,{{Harvnp|Zuber|1975|p=128}} como ya lo había sido la comunista en mayo de 1933 y la nacionalsocialista en junio.{{Harvnp|Thorpe|2010|p=331}} El desbaratamiento del poder político socialista facilitó la reforma autoritaria de los Gobiernos provinciales: en la capital Dollfuss nombró un comisario; en el resto, las Cortes otorgaron poderes especiales a los gobernadores y, en la mayoría de los casos, se disolvieron.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=222}} En todos ellos la Heimwehr obtuvo nuevos cargos en los remozados Ejecutivos regionales.{{Harvnp|Edmondson|1978|p=222}}
 
El impacto internacional de la insurrección de los obreros socialistas de Viena fue enorme, dado que era la primera vez que se había ofrecido una resistencia física al ascenso del fascismo. La consigna «Antes Viena que Berlín» (es decir, mejor luchar contra el fascismo, aunque salgas derrotado, que dejarte aplastar por él sin defenderte, como en el caso de los [[SPD|socialdemócratas alemanes]] en 1933) se extendió por muchos lugares, por ejemplo, en España, cuando los [[PSOE|socialistas]] declararon una huelga insurreccional (la [[Revolución de Octubre de 1934]]) en el momento que accedió al poder el partido de la derecha católica [[CEDA]], cuyo líder [[José María Gil Robles]] en muchas ocasiones había expresado su admiración por Mussolini y por Dollfuss. Así, la [[Revolución de Asturias]] (Asturias fue la única región española donde la insurrección triunfó, aunque sería aplastada por el Ejército) fue interpretada por la [[izquierda]] [[antifascismo|antifascista]] como la «segunda Viena».{{Harvnp|Jackson|1985|p=6-7}}
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