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Alejandro, sin embargo, ya había conocido a [[Draga Mašin]] —doce años mayor que él—,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=87}} hija del antiguo alcalde de [[Šabac]] y viuda de un ingeniero checo.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=3-4}} Acogida bajo la protección de la reina Natalia, se convirtió en su dama de compañía en su villa de [[Biarritz]], donde la reina se instaló en 1890.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=4}} Alejandro la conoció en 1894 y se enamoró de ella en una visita a su madre en 1897.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=4}} Atraído por ella, permitió el regreso de Natalia a Serbia en 1895 y, aunque las intromisiones de su madre hicieron que esta se volviese a exiliar en junio de 1897, Draga regresó en el otoño al país, ya como amante del rey, conocida como tal por toda la alta sociedad del país.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=4}} Milan, a pesar de su rechazo hacia Draga, la toleró.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=5}} Draga atrajo a Alejandro —fingiendo para ello incluso tres embarazos— y logró su promesa de matrimonio.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=5}}
 
Con Milan gestionando su boda alemana en el extranjero, el primer ministro también fuera del país y a pesar de la oposición de altos funcionarios y oficiales, Alejandro comunicó{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} a su padre sus planes de boda con Draga a comienzos de julio.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=7}} Al día siguiente, {{julgregfecha|21|07|1900}} el Consejo de Ministros en pleno, opuesto al casamiento, presentó su dimisión al rey,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} no sin intentar infructuosamente enviar al exilio a Draga.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=8}} El soberano aceptó la renuncia de sus ministros después de que estos proclamasen la futura boda y forzó su aceptación por el [[Obispo metropolitano|metropolitano]] de la [[Iglesia ortodoxa serbia]].{{Harvnp|Vucinich|1954|p=9}} Milan renunció a su puesto como comandante en jefe del Ejército en protesta por los planes de su hijo.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=9}} Sin Gobierno por el rechazo de los posibles nuevos ministros a aceptar formar uno y con diversos rumores desfavorables a la futura reina —a la que se tachaba de hija de un demente y una borracha, de antigua amante de MilánMilan y de estéril—, el anuncio de la inminente boda resultó muy impopular.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=9}}
 
A pesar de lograr finalmente formar un nuevo gabinete, la oposición al casamiento seguía siendo intensa, especialmente entre los militares —ningún general aceptó convertirse en ministro de Defensa del nuevo Gobierno—{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} y la alta sociedad de la capital.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=10-11}} A pesar de los temores de Alejandro de que su padre regresaría y trataría de impedir la boda con el apoyo de los militares,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} Milan finalmente abandonó la idea, falto de apoyo austrohúngaro.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=11}} El respaldo ruso a la boda —exagerado por el embajador en Belgrado—, sin embargo, favoreció los planes del rey y la popularidad final de la ceremonia,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} que se celebró el {{julgregfecha|05|08|1900}} con más pompa de la planeada inicialmente.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=12}}
Alejandro estaba convencido de la hostilidad de los Radicales y de su colusión con [[Imperio ruso|Rusia]].{{Harvnp|Vucinich|1954|p=5}} Este convencimiento, compartido por su padre, hizo que este regresase en 1897, volviese a residir en el palacio real y se convirtiese en jefe del{{Harvnp|Dragnich|1978|p=88}} Ejército.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=5}} Tras el anuncio de boda en el verano de 1900 mientras se encontraba en Austria, Milan, contrario al casamiento, decidió permanecer en el exilio en Viena.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=11}}{{Harvnp|Dragnich|1978|p=90}}{{#tag:ref|En la carta a su hijo en la que mostraba su rechazo Milan pronosticó:{{Harvnp|Vucinich|1954|p=9-10}}{{cita|Querido hijo:<br />A pesar de mi gran deseo de acceder a tu petición, no puedo dar mi consentimiento al casamiento imposible por el que te has decidido. Deberías saber que, de consumar tu deseo, empujarías a Serbia a la catástrofe. Nuestra dinastía ha sufrido muchos golpes y aun así ha sobrevivido. Pero este sería tan duro que nunca se recuperaría de él. Aún tienes tiempo de recapacitar. Si tu decisión es, como afirmas, irrevocable, nada me queda ya por hacer sino rogar a Dios por nuestra patria. Seré yo el primero en dar la bienvenida al Gobierno que te expulse del país después de esta locura tuya.|Tu padre, Milan}}|group=nota}}
 
La represión de aquellos opuestos a su matrimonio no acabó con el rechazo a este, que continuó privadamente.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=13}} El rey trató de acercarse a los Radicales, que contaban con firme apoyo ruso, pero esto no sirvió para acabar con la oposición.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=15}} El monarca, carente de la habilidad de su padre para gestionar la política interior, se enfrentaba a una crisis política creciente.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=14-15}} Se apartó a los partidarios de su padre de la Administración y del Ejército.{{Harvnp|Dragnich|1978|p=92}} La inesperada muerte de MilánMilan de gripe el {{julgregfecha|11|02|1901}},{{Harvnp|Vucinich|1954|p=15}} eliminó, no obstante, parte de la aprensión{{Harvnp|Dragnich|1978|p=92}} de la reina a su intervención.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=16}}
 
En marzo Alejandro aceptó relevar al Gobierno y encargar la formación de uno nuevo a Radicales —divididos pronto entre partidarios del acuerdo con el monarca y opuestos a ello—{{Harvnp|Dragnich|1978|p=93}} y Progresistas, que redactaron una nueva Constitución —promulgada el {{julgregfecha|19|04|1901}}— que puso fin al gobierno personal del rey que había comenzado en 1894.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=17}}{{Harvnp|Dragnich|1978|p=92}} A pesar de su conservadurismo, la nueva Constitución recortaba notablemente los poderes del soberano y los transfería a las nuevas Cortes bicamerales.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=17}} Alejandro continuaba pudiendo, empero, controlar la composición del Consejo de Ministros y limitar la influencia de los Radicales, de nuevo triunfadores en las elecciones de julio de 1901.{{Harvnp|Dragnich|1978|p=92}}
 
===Conspiraciones contra la pareja real===
El régimen del rey Alejandro era cada vez más impopular en todas las clases sociales.<ref name="vucinich232"/> En 1901 se organizó una conspiración contra el soberano, fundamentalmente de miembros del cuerpo de oficiales.<ref name="vucinich232"/> Estos no solo se hallaban insatisfechos por el empeoramiento de su situación económica desde la marcha de MilánMilan sino que, en general, condenaban como un baldón del cuerpo de oficiales la boda real con una mujer que consideraban de pasado promiscuo.{{Harvnp|Dragnich|1978|p=93}} La prensa de la oposición atizaba el descontento de los militares.{{Harvnp|Dragnich|1978|p=93}} Los políticos, por el contrario, trataron en vano de llegar a un acuerdo con el monarca.<ref name="vucinich232"/> A comienzos de 1903, la situación era de gran tensión y el aplastamiento de las protestas de marzo y los planes del monarca de purgar el Ejército de elementos desafectos aceleraron el plan para eliminarlo.<ref name="vucinich232"/>
 
Además de los oficiales del Ejército, la conspiración contra Alejandro contó con la participación de políticos del [[Partido Liberal (Serbia)|Partido Liberal]] y del [[Partido Progresista Serbio (1881-1919)|Progresista]], aunque no del [[Partido Radical Popular (Serbia)|Radical]], a pesar de ser este el principal partido del país y de oponerse al rey.<ref name="vucinich48">[[#Bibliografía|Vucinich (2006)]], p. 48</ref> Los oficiales confabulados no contaban con política o filosofía de gobierno más allá de la oposición al monarca,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=93-94}} unos por razones personales y otros por convicciones nacionalistas.<ref name="vucinich48"/> Los civiles tampoco tenían un programa completamente definido; algunos de ellos eran antiguos colaboradores del rey.<ref name="vucinich48"/> Aunque genéricamente defendían un gobierno parlamentario y constitucional y una política exterior favorable a [[Imperio ruso|Rusia]], no existía unanimidad.<ref name="vucinich48"/>
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