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A principios de 1296, el infante Juan de Castilla el de Tarifa, quien se había rebelado contra Fernando IV, tomó [[Astudillo]], [[Paredes de Nava]] y [[Dueñas]], al tiempo que su hijo [[Alfonso de Valencia]] se apoderaba de [[Mansilla]]. En abril de 1296 Alfonso de la Cerda invadió el reino de Castilla y León acompañado por tropas aragonesas, y se dirigió a la ciudad de [[León (España)|León]], donde el infante Juan fue proclamado rey de León, de Sevilla y de Galicia. Acto seguido, el infante Juan acompañó a [[Sahagún (España)|Sahagún]] a Alfonso de la Cerda, donde fue proclamado rey de Castilla, Toledo, Córdoba, [[Murcia]] y Jaén. Poco después de ser coronados [[Alfonso de la Cerda]] y el infante Juan, ambos cercaron el municipio vallisoletano de [[Mayorga]], partiendo al mismo tiempo el infante Enrique al [[reino nazarí de Granada]] para concertar la paz entre el monarca granadino y Fernando IV, pues los granadinos atacaban en esos momentos en toda Andalucía las tierras del rey, que eran defendidas, entre otros, por [[Alonso Pérez de Guzmán]]. El día 25 de agosto de 1296, falleció el infante [[Pedro de Aragón (1275-1296)|Pedro de Aragón]], víctima de la peste, mientras se encontraba al mando del ejército aragonés que sitiaba la ciudad de Mayorga, perdiendo con ello el infante Juan a uno de sus valedores. Debido a la mortalidad que se extendió entre los sitiadores de Mayorga, sus comandantes se vieron obligados a levantar el cerco.{{Harvnp|Lafuente|1861|p=455}} Mientras el infante Juan de Castilla el de Tarifa y Juan Núñez de Lara aguardaban la llegada del rey de Portugal con sus tropas para unirse a ellos en el sitio al que proyectaban someter la ciudad de Valladolid donde se encontraban la reina María de Molina y Fernando IV, el rey aragonés atacó [[Murcia]] y [[Soria]], y el rey Dionisio de Portugal atacó a lo largo de la línea del [[río Duero]], al tiempo que [[Diego López V de Haro]] sembraba el desorden en su señorío de Vizcaya.
 
Ante esta situación, la reina María de Molina amenazó al rey de Portugal con romper los acuerdos del año anterior si persistían sus ataques a Castilla y su apoyo al infante Juan y a Alfonso de la Cerda. El soberano de Portugal, ante las amenazas de María de Molina, e informado de que Juan Núñez de Lara se negaba a sitiar Valladolid, así como de que numerosos magnates, nobles y prelados desertaban del bando del infante Juan, retornó junto con sus tropas a Portugal, habíéndosehabiéndose apoderado previamente de los municipios de [[Castelo Rodrigo]], [[Alfaiates]] y [[Sabugal]], territorios pertenecientes a [[Sancho de Castilla "el de la Paz"]], nieto de Alfonso X. Poco después de la retirada del rey de Portugal, el infante Juan se retiró a León y Alfonso de la Cerda regresó al reino de Aragón. En octubre de 1296, las tropas de María de Molina, enferma de gravedad en esos momentos, cercaron [[Paredes de Nava]], donde se hallaba [[María Díaz de Haro (c.1270-1342)|María Díaz de Haro]], esposa del infante [[Juan de Castilla el de Tarifa]], acompañada por su madre y por su hijo Lope.
 
Cuando el infante Enrique de Castilla el Senador, que se hallaba conferenciando con el rey de [[Granada]], tuvo conocimiento de que los aragoneses y los portugueses habían abandonado el reino de Castilla y León, y de que la reina se encontraba sitiando [[Paredes de Nava]], decidió regresar a [[Castilla]], temiendo que le privasen del cargo de tutor del rey Fernando. Sin embargo, presionado por [[Alonso Pérez de Guzmán]] y por otros caballeros, antes de emprender el regreso, atacó a los granadinos, que en esos momentos habían vuelto a atacar a los castellanos. A cuatro leguas de [[Arjona (Jaén)|Arjona]], se entabló una batalla con los granadinos, en la que hubiera perdido la vida el infante Enrique de no haberle salvado Alonso Pérez de Guzmán, pues la derrota castellano-leonesa fue completa, siendo saqueado el campamento cristiano.{{Harvnp|Benavides|1860|pp=39-40}} A su regreso a Castilla, el infante Enrique persuadió a algunos caballeros y consiguió que se levantase el asedio a que se hallaba sometida Paredes de Nava, a pesar de la oposición de la reina, que regresó a Valladolid en enero de 1297 sin haber tomado la plaza.
En las [[Cortes de Burgos de 1301]] se aprobaron los subsidios demandados por la Corona para financiar la guerra contra el reino de Aragón, contra el [[reino nazarí de Granada]], y contra Alfonso de la Cerda, al tiempo que se concedían subsidios para conseguir la legitimación del matrimonio de la reina con [[Sancho IV de Castilla]], enviándose a continuación 10.000 marcos de plata al Papa para éste propósito, a pesar de la hambruna que asolaba el reino de Castilla y León.
 
En el mes de junio de 1301 durante las [[Cortes de Zamora de 1301]], el infante Juan de Castilla el de Tarifa y los ricoshombres de LéonLeón, Galicia y Asturias, partidarios en su mayor parte del infante Juan, aprobaron los subsidios demandados por la Corona.
 
== Reinado de Fernando IV (1301-1312) ==
En 1310, una vez levantado el asedio de [[Algeciras]], el rey Fernando IV envió a [[Juan Núñez II de Lara|Juan Núñez de Lara]] a conferenciar con el papa [[Clemente V]], a quien el rey suplicaba, de común acuerdo con el rey de Aragón, que no permitiese que se procesase a su antecesor en la silla de [[San Pedro]], el papa [[Bonifacio VIII]], quien había legitimado el matrimonio de los padres de Fernando IV en 1301, legitimando con ello al propio Fernando IV. Juan Núñez de Lara debía informar además a [[Clemente V]] sobre las causas que habían motivado el levantamiento del [[sitio de Algeciras (1309)|sitio de Algeciras]], y debía solicitar al Papa, en nombre de Fernando IV, subsidios para poder proseguir en el futuro la guerra contra el [[reino nazarí de Granada]]. El Papa Clemente V procuró suavizar la animadversión que [[Felipe IV de Francia]], sentía hacia su predecesor, el papa [[Bonifacio VIII]], reprochó al infante Juan y a [[don Juan Manuel]] su conducta durante el [[sitio de Algeciras (1309)|asedio de Algeciras]], concedió al rey los diezmos recaudados en su reino durante un año, y envió diversas cartas a los prelados del reino de Castilla y León en las que se les ordenaba reprender severamente a los que no colaborasen con el rey en la empresa de la [[Reconquista]].
 
Después de la boda de la infanta [[Isabel de Castilla (1283-1328)|Isabel]], hermana de Fernando IV, éste último planeó asesinar al infante [[Juan de Castilla el de Tarifa]] en la ciudad de [[Burgos]], en enero de 1311, para vengarse de ese modo por la deserción del infante del cerco de Algeciras y, al mismo tiempo, para someter a la nobleza, que volvía a rebelarse contra el poder de la Corona. Sin embargo, la reina María de Molina avisó al infante Juan de los propósitos de su hijo y el infante pudo ponerse a salvo. Fernando IV, acompañado por su hermano el infante Pedro, por Lope Díaz de Haro, y por las mesnadas del concejo de BurgospersiguióBurgos persiguió al infante Juan y a sus partidarios, que se refugiaron en la villa palentina de [[Saldaña]]. El rey privó entonces al infante Juan del Adelantamiento de la frontera y se lo concedió a [[Juan Núñez II de Lara|Juan Núñez de Lara]], al tiempo que ordenó la confiscación de las tierras y señoríos que le había entregado al infante, a sus hijos, [[Alfonso de Valencia]] y [[Juan de Haro]], e idéntica suerte corrió [[Sancho de Castilla "el de la Paz"]] , primo de Fernando IV y partidario del infante Juan. Al mismo tiempo, [[don Juan Manuel]] se reconcilió con el rey y le solicitó que le concediese el cargo de Mayordomo mayor, por lo que el monarca, que deseaba atraerse a don Juan Manuel, creyendo que este último rompería su amistad con el infante Juan, despojó al infante Pedro del cargo de Mayordomo mayor y se lo concedió, dando a cambio a su hermano las villas de [[Almazán]] y [[Berlanga de Duero|Berlanga]], que le había prometido anteriormente.
 
En vista de la situación, Fernando IV, que no deseaba una rebelión abierta de los partidarios del infante Juan, además de querer dedicarse en exclusiva a la guerra contra el reino nazarí de Granada, envió a la reina María de Molina a conferenciar con el infante Juan, con sus hijos, y con sus partidarios en [[Villamuriel de Cerrato]]. Las conversaciones duraron quince días y la reina María de Molina estuvo acompañada por el [[arzobispo de Santiago de Compostela]], y por los obispos de [[León (España)|León]], [[Lugo]], [[Mondoñedo]] y [[Palencia]]. Las conversaciones concluyeron con la concordia entre el infante Juan, quien se mostraba preocupado por su seguridad personal, y el rey Fernando IV. Dicha concordia incomodó a la reina Constanza, esposa de Fernando IV, y a Juan Núñez de Lara, quien continuaba enemistado con el infante Juan. Poco después, Fernando IV se entrevistó con el infante [[Juan de Castilla el de Tarifa]] en el municipio de [[Grijota]], y ambos ratificaron lo acordado entre el infante Juan y la reina María de Molina en Villamuriel de Cerrato.
Cuando el infante [[Juan de Castilla el de Tarifa]] y Juan Núñez de Lara tuvieron conocimiento de la muerte del rey Fernando IV, solicitaron a la reina María de Molina, que se encontraba en Valladolid, que se hiciese cargo de la tutoría de su nieto [[Alfonso XI de Castilla]], que contaba con un año de edad, pero que no se hiciese cargo de ella el infante [[Pedro de Castilla (1290-1319)|Pedro de Castilla]], hermano del difunto Fernando IV. No obstante, la reina se negó a hacerse cargo de la tutoría del niño rey y les solicitó que hablasen de ello con su hijo, el infante Pedro.
 
Juan Núñez de Lara intentó entonces apoderarse del niño rey, que se encontraba en la ciudad de [[Ávila]]. Sin embargo, se lo impidieron las autoridades de la ciudad, prevenidas por la reina María de Molina. Poco después llegó a Ávila el infante Pedro y se negaron a dejarle entrar en la ciudad. Mientras tanto, el infante Juan y Juan Núñez de Lara, que se encontraban en Burgos, convocaron a los ricoshombres, procuradores y concejos del reino para que se reuniesen en Sahagún, al tiempo que el infante Pedro obtenía la aprobación de la reina María de Molina para ser tutor de su sobrino Alfonso XI durante su minoría de edad. Cuando el infante Juan, que se encontraba en Sahagún con los procuradores del reino, supo de la cercanía del infante Pedro de Castilla, le ofendió ante diversos testigos, provocando con ello que el infante Pedro decidiese marchar contra ellos. El infante Juan y sus acompañantes enviaron entonces al infante [[Felipe de Castilla (1292-1327)|Felipe de Castilla]], hermano del infante Pedro, a parlamentar con este último, quien reconvino a su hermano por formar parte del bando del infante [[Juan de Castilla el de Tarifa]]. El infante Felipe de CastillapresentóCastilla presentó a su madre, la reina María de Molina, las proposiciones del infante Juan, consistentes en que ella fuese tutora del rey Alfonso XI junto con el infante Pedro y el infante Juan, a lo que ella accedió.
 
=== Las Cortes de Palencia de 1313 ===
En el acuerdo de paz que siguió a la derrota castellano-leonesa, suscrito por el infante Felipe de Castilla con los granadinos en la ciudad de [[Baeza (España)|Baeza]] el día 18 de junio de [[1320]],{{Harvnp|Suárez Fernández|1976|p=246}}<ref>{{cita publicación|apellido = García Fernández |nombre = Manuel| año= 1998|título= Tensiones nobiliarias y gobierno municipal en Córdoba durante la minoría de Alfonso XI (1312-1325)| publicación = Historia, instituciones, documentos| número = 25|páginas = 235-248 |editorial = Universidad de Sevilla: Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas | ubicación = Sevilla |issn= 0210-7716 |url = http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=634128}}</ref> se acordó una tregua de tres años entre el reino nazarí de Granada y los reinos de Castilla y de León, que fue rota en 1323. En el Acuerdo de Baeza también tomaron parte activa los [[Concejo (historia)|concejos]] de las ciudades más importantes de [[Andalucía]], como Córdoba, Jaén, y Sevilla, aunque también intervinieron en la redacción del acuerdo de paz las [[Órdenes militares]], cuyas posesiones y fortalezas eran vitales para mantener el equilibrio estratégico entre los ricoshombres y magnates y la Corona. Tras el Acuerdo de Baeza de 1320 se inauguró un período de relativa tranquilidad entre el reino de Granada y el reino de Castilla y León, que se vio alterado cuando expiró la tregua acordada en Baeza. Por su parte, [[don Juan Manuel]], que actuaba como tutor del rey con potestad en los asuntos murcianos, pactó su propia tregua con el reino de Granada, y su suegro, [[Jaime II de Aragón]], actuó de igual modo.
 
La muerte de los infantes [[Juan de Castilla el de Tarifa|Juan]] y [[Pedro de Castilla (1290-1319)|Pedro]] supuso el ascenso al poder absoluto en la Corte castelllanocastellano-leonesa del infante [[Felipe de Castilla (1292-1327)|Felipe de Castilla]], hijo de la reina María de Molina, de [[don Juan Manuel]] y de [[Juan de Haro|Juan el Tuerto]], hijo del infante [[Juan de Castilla el de Tarifa|Juan]].{{Harvnp|Suárez Fernández|1976|p=246}} En vista de la situación la reina María de Molina decidió apelar a la [[Santa Sede]] y solicitar la intervención del Papa [[Juan XXII]], quien envió una delegación presidida por el Cardenal de Santa Sabina, [[Nicolás Caignet de Fréauville]], que consiguió restablecer el orden momentáneamente entre las distintas facciones rivales. En 1320 se acordó en [[Talavera de la Reina]] que la tutoría del rey Alfonso XI sería ejercida por su abuela paterna la reina María de Molina, por el infante Felipe de Castilla, hijo de María de Molina, y por don Juan Manuel. La tutoría compartida del rey fomentó el desorden en el reino de Castilla y de León, lo cual benefició a los magnates para poder actuar con plena libertad en sus propios territorios. Además, don Juan Manuel y el infante Felipe no respetaban los acuerdos firmados por cada uno de ellos y se atacaban mutuamente, apoyados por sus respectivos partidarios.
 
== Testamento y defunción (1321) ==
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