Diferencia entre revisiones de «Trastornos de la conducta alimentaria»

El rechazo al obeso está tan compenetrado en nuestra sociedad que un niño de seis años de edad ya lo tiene totalmente interiorizado (se ha observado que los niños a esta edad atribuyen características positivas - bueno, simpático, feliz- a una persona delgada y características negativas - tramposo, sucio, lento- a una persona gruesa), pues el modelo a seguir, los adultos, poseen esos mismos prejuicios.
 
La [[discriminación]] se manifiesta en los detalles más insignificantes de nuestra vida cotidiana, como por ejemplo en los asientos delde los colectivobuses, que son estrechoshechos ypensando noen estánla pensadosmayoría de la población y no para personas corpulentas. El mundo parece haberha sido pensadoconstruido para una determinada parte mayoritaria de la población, dejando afuera a personas con capacidades físicas diferentes, entre las que se incluyen los obesos,; entreo otrospersonas gruposque comohan lossufrido accidentes o han nacido con discapacidades que les impiden realizar ciertas discapacitadosacciones.
 
Pero el rechazo no solo se manifiesta en el orden de las cosas, sino en el mismo trato que las personas tienen hacia los obesos. Se observó que en una serie de colegios prestigiosos, el número de chicas obesas admitidas era desproporcionadamente menor que el de chicas delgadas. Esto sucedía sin que existieran diferencias significativas ni en el cociente intelectual ni en el expediente escolar previo. Solo los prejuicios podrían explicar estos hechos.<ref>fuente requerida</ref>
 
===== Discriminación laboral =====
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