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Cambios

Antiperonismo

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Léxicología
{{Cita|no eran necesariamente las ideas económicas de Perón, ni las ideas sociales, sino ciertamente su autoritarismo y la obsecuencia que habían caracterizado de un modo muy profundo su sistema.<ref name=Gambini1>Gambini, Hugo: ''Historia del peronismo'' vol. II pág. 165. Buenos Aires 2001 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0784-9</ref>}}
 
=== LéxicologíaLexicología ===
Algunos sectores antiperonistas desarrollaron posiciones [[racismo|racistas]] de alto contenido emocional y gran difusión, en la que se considera a los peronistas como ''negros'', dándole a la palabra ''negro'' un sentido peyorativo. También formaron parte del léxico antiperonista apelativos despectivos como “[[cabecita negra]]”, “grasa”, ”descamisado”, o “groncho”. También se hizo famoso el término “[[aluvión zoológico]]”, utilizado para definir la llegada del peronismo al poder, creado por el diputado [[Unión Cívica Radical|radical]] [[Ernesto Sammartino]], quien por sus discursos en las sesiones del Congreso enfrentó varias denuncias por desacato y debió finalmente exiliarse.
 
El término ''cabecita negra'' fue aplicado para designar a las personas que migraron a partir de la década de 1930 desde las zonas rurales y más atrasadas del país hacia las grandes ciudades y en especial [[Buenos Aires]] y se incorporaron como obreros industriales en las nuevas fábricas abiertas por el proceso de [[industrialización]], dando lugar luego a las denominadas “[[villa miseria|villas]]” en el [[conurbano bonaerense]] a partir de la década de 1930. También se crearon fenómenos similares en las zonas aledañas a las demás ciudades más pobladas del país: [[Córdoba (Argentina)|Córdoba]] y [[Rosario (Argentina)|Rosario]] principalmente. Formando así los conglomerados denominados [[Gran Buenos Aires]], [[Gran Córdoba]] y [[Gran Rosario]], que son constituidos entonces, por la periferia de estas grandes ciudades. Social y culturalmente se diferenciaban de los trabajadores inmigrantes europeos que habían llegado a la Argentina en las décadas anteriores.
 
El escritor Julio CortazarCortázar en su novela ''[[El examen]]'' de 1950, recreó el siguiente diálogo entre un grupo de jóvenes antiperonistas que asisten a una manifestación peronista en la [[Plaza de Mayo]]:
 
{{cita|No me importan ellos -dijo Juan-. Me importan mis roces con ellos... Me jode no poder convivir, entendés. No-poder-con-vivir. Y esto ya no es un asunto de cultura intelectual, de si Braque o Matisse o los doce tomos o los genes o la archimedusa. Esto es una cosa de la piel y de la sangre. Te voy a decir una cosa horrible, cronista. Te voy a decir que cada vez que veo un pelo negro lacio, unos ojos alargados, una piel oscura, una tonada provinciana, me da asco.<ref>{{cita libro|título=El examen|apellido=CortazarCortázar|nombre=Julio|editorial=Sudamericana|año=1986|ubicación=Buenos Aires|páginas=89-90}}</ref>}}
 
La frase ¡Viva el cáncer!, pintada en las paredes de las ciudades cuando [[Eva Perón]], la segunda esposa del líder peronista moría de esa enfermedad, constituyó una manifestación extrema del antiperonismo.<ref>Galeano, Eduardo: Memorias del Fuego, tomo III, México, Siglo XXI, 1990</ref><ref>{{cita web| título = Biografía de Juan Domingo Perón|obra= Autor Felipe Pigna Fuente: www.elhistoriador.com.ar| url = http://www.elhistoriador.com.ar/biografias/p/peron.php|fechaacceso= 23 de septiembre de 2006}}</ref>
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