Diferencia entre revisiones de «María de Buenos Aires»

m (Revertidos los cambios de Catacuervo (disc.) a la última edición de 181.229.205.113)
Los compinches del Duende marionetas, chaplines, murguistas, angelitos de barro cocido, discepolines, ganan la calle enloquecidos, buscando el germen de un hijo para la Sombra de María. Ella es al fin alcanzada por el llamado del Duende. Y en tanto se le asoman en torno las encantadas e íntimas latitudes de la ciudad, se abraza hasta el desvarío a la revelación de la fecundidad.
 
Amanece, luego, un Domingo porteño, cuyo despreocupado y melancólico pasar van contando El Duende y Una Voz de ese Domingo. Ambos insin embargo, advierteadvierten, poco a poco, algo distinto a lo de todos los Domingos. Y lo encuentran al divisar a La Sombra de María en el alto andamio de un edificio en construcción: desafiando a la luz del Sol, ella hace allí una frenética danza de embarazada sobrenatural de la que nace, al fin, una criatura. Pero mirando a ésta, las Amasadoras de Tallarines y los Tres Albañiles Magos, indican un hecho sobrecogedor: de La Sombra de María – redimida por el padecimiento y por sombra virgen- no ha nacido un Niño Jesús, sino otra Niña María. Y todos gritan su asombro: ¿es la propia María, ya muerta, que ha resucitado de su Sombra o es otra? ¿Todo ha concluido o recién comienza? ¿Lo que estamos viviendo es hoy o es ayer? Pero ni El Duende – ni nadie – puede ya responder a esa pregunta.
 
== Estilo ==
Usuario anónimo