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Los orígenes del debate se pueden trazar a una sugerencia de [[Vilfredo Pareto]] de que, dado que la determinación del estado de [[Teoría del equilibrio general|equilibrio económico]] en un momento o economía determinada se encuentra a través de la solución de un sistema de ecuaciones simultáneas, existe la posibilidad teórica de que una economía socialista o colectivista calcule esta solución y alcance así idéntico resultado que un sistema de mercados.<ref> Enrique A. Bour: nota sobre Pareto en [http://www.ebour.com.ar/pdfs/Eficiencia%20y%20Bienestar.pdf Eficiencia y Bienestar] </ref> (ver [[Ley de Walras]] y [[tanteo walrasiano|''tâtonnement'' walrasiano]])
 
El punto de arranque del debate es un artículo<ref>Von Mises (1920): "Die Wirtschaftsrechnung im sozialischen Gemeinewsen", recopilado en ''Collectivist Economic Planing'', 1935.</ref> de Ludwig von Mises de 1920, en el que negaba categóricamente la posibilidad de [[cálculo económico]] [[Racionalidad|racional]] en un sistema económico socialista. Específicamente, von Mises argumentaba que en una economía puramente socialista no se puede fijar el [[precio]] de los "bienes de [[Capital (Economía)|capital]]" de forma eficiente para cumplir con el propósito del cálculo económico. El argumento principal es que el socialismo busca eliminar el [[mercado]],<ref> El argumento es debatible. Ver [[:m:w:es:Socialismo_de_mercado#Or.C3.ADgenes_y_evoluci.C3.B3n_del_t.C3.A9rmino|Orígenes y evolución del término]] y mas abajo</ref> y, sin mercado, no puede haber una base racional para la asignación de recursos, específicamente, para la creación e intercambio de bienes de capital. Según von Mises, no habría en ese caso una razón económica para decidir cuales y cuántos bienes de capital se producirían, a quién se asignaríannasignarían ni a cambio de qué, es decir, supuestamente no podría haber cálculo económico.<ref> EL argumento es mas sutil que lo que puede parecer a primera vista. Mises no niega que se puedan conocer las necesidades de una población. Por ejemplo, que en una ciudad de un millón de habitantes se necesiten, por ejemplo, anualmente dos millones de pares de zapatos y tres millones de camisas. Lo que niega es que, a partir de eso, se tenga una base económicamente racional para decidir la alocacion de recursos de capital: que tipo, color, estilo, calidad, adecuación a usos específicos, etc, de camisas, zapatos, etc deben ser producidos? Eso no es solo un asunto de consumismo, pero incide directamente en decisiones de inversión de capital: se invertirá -o no- en producción de cueros, algodón, sedas, colorantes, etc, sobre la base de esas decisiones. Pero ¿como podemos tomarlas cuando todos aquellos que producen proclaman la misma finalidad: producción de bienes de consumo “necesarios”? Obviamente, se podría -por lo menos- tratar de producir, por decir algo, tres millones de cada estilo, color, etc, de camisas. Pero eso, aparte de no ser muy realista, implicaría falta de eficiencia. Igualmente se podría decidir que basta con solo un estilo y color, pero eso tampoco seria muy eficiente, al menos en términos de satisfacer la demanda real, por lo menos una ves superada la situacion de carencia de los bienes en cuestion. En otras palabras von Mises argumenta que el problema se deriva cuando consideramos una economia real, cambiante: en esa la demanda (necesidades) se modifica a traves del tiempo. Pero no hay ni puede haber una base racional para anticipar esos cambios de forma tal como para distribuir los recursos de capital. El mercado implica incertidumbre y riesgo, que no se pueden eliminar. </ref> Además von Mises argumentaba que el mecanismo de formación de precios sólo era posible mediante las relaciones de intercambio de [[bien económico|bienes]] producidos sobre la base de un régimen de libre [[oferta y demanda]], lo cual implica además la propiedad privada del capital.
 
Más tarde el economista rumano Abba Lerner y el polaco Oskar Lange argumentaron que era posible construir explícitamente un modelo en que existía formación de precios sin mercado, y en el que de hecho podía alcanzarse la misma asignación eficiente de libre mercado sin necesidad de mecanismos de formación de precios. Esa contraargumentación estimuló fuertemente el debate, y si bien no ha sido la crítica más afortunada, es considerada generalmente como la más conocida.
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